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Archive for the ‘Ventana a la Historia’ Category

QUE LA HISTORIA NO SE REPITA

Al comienzo de la década de 1970, las FF.AA y de Orden, fueron clamadas por el pueblo de Chile, para que se hicieran cargo de la conducción del país, a raíz del descontrol gubernamental que existía, producto del lumpen vigente, subversión en su máximo desarrollo apoyado por países foráneos para la toma del poder por la vía armada, escases de alimentos, incumplimiento de las leyes vigentes, etc. , situación  que llevó al país al borde  de la guerra civil y que fue denunciado por el Poder Legislativo, Judicial y Controlaría General de la República.

Lo anterior, trajo como consecuencia que las FF.AA y de Orden actuaran para restablecer el orden, conllevando a que se detuvieran numerosas personas que participaban en las actividades que destruían la democracia y desarrollo  en nuestra nación, siendo muchos de ellos favorecidos en el tiempo con leyes de amnistía, prescripciones y otras medidas transitorias, para obtener la libertad durante el Gobierno Militar y posteriormente en los gobiernos de la Concertación.

Durante los 4  gobiernos de la Concertación, existió un programa sistemático para perseguir a los integrantes de las FF.AA y de Orden a través de leyes mal interpretadas y aplicación de tratados no vigentes, para condenar y procesar a cientos de uniformados, quienes también tenían derecho a que se les aplicase la misma ley de amnistía y de prescripción que a los subversivos, pero no se hizo, ya que primó el afán de venganza política y aprovechamiento de beneficios económicos; incluso, fueron favorecidas personas presuntamente desaparecidas y que no eran tales.

Con fecha 27 de Febrero del presente año, el país sufrió uno de los más  grandes desastres sísmicos de la humanidad y nuevamente, por el clamor del pueblo, las FF.AA. y de Orden, tuvieron que salir a restablecer el orden administrativo debido a que el lumpen salió a las calles para efectuar saqueos y vandalismo en la población, obligando a los Jefes de las Zonas de Catástrofe a establecer el toque de queda, única solución para recuperar el orden y la seguridad que la ciudadanía requería.

Espero que el actuar profesional de nuestras FF.AA y de Orden, no signifique con el tiempo, el procesar a personal subalterno por haber cumplido su deber, tal como lo hicieron aquellos uniformados hace treinta y siete años y actualmente, se encuentra un gran número de ellos procesados y otros cumpliendo condenas, cuyas penas han sido aplicadas con alevosía por su severidad, no existiendo ninguna comparación con las penas de los extremistas condenados, que actualmente se encuentran libres o protegidos por el Gobierno, en el extranjero.

WILHELM WILLEKE BALMACEDA

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El 1 de diciembre de 1928, minutos después de la medianoche, en la Región del Maule se registró un terremoto grado 8,3 en la escala de Richter. El epicentro estuvo en la ciudad de Talca.

Mi padre, David Hermosilla Guerra, había asumido recién la Intendencia de Maule, con asiento en esa época en la vecina ciudad de Linares

Conciente de lo que había ocurrido en Valparaíso 22 años antes, en 1906, en cuanto a los saqueos, asaltos y otros delitos que sólo pudieron ser reprimidos días después, con la designación del Almirante Luis Gómez Carreño como Jefe de Plaza, dispuso el estado de emergencia en la provincia a su cargo, y designó Jefe de Plaza al Comandante del Regimiento, quien asumió de inmediato, y a las 5 de la mañana, la ciudad estaba totalmente controlada preventivamente y patrullada por militares.

En el caso de 1906, en Valparaíso, se tardó  demasiado en la declaración de estado de emergencia y designación de Jefe de Plaza. Al asumir el cargo, el almirante Gómez Carreño ordenó a la marinería el fusilamiento inmediato de los asaltantes en el mismo acto y lugar en el que fueran sorprendidos cometiendo el delito. Entre las muchas barbaridades que sufría la población estaba aquella de ver cortadas con afilados cuchillos las orejas de las mujeres que llevaran aros, para robárselos. El almirante restableció en pocas horas el orden público, resultando fusilados alrededor de 60 bandidos. Hasta el día de su fallecimiento, el Almirante Gómez Carreño ya en situación de retiro, fue considerado en Valparaíso un héroe nacional, por una población agradecida.

Pero bien, mi padre instruyó a las casas mayoristas (no había supermercados en esa época) de entregar el contenido alimenticio de sus bodegas al Ejército, y al mediodía ya se estaban repartiendo alimentos en el Regimiento a las personas damnificadas.  Posteriormente el Supremo Gobierno regularizó legalmente el estado de emergencia, y ratificó lo obrado por mi padre.

El terremoto dejó cerca de 300 muertos, más de 1.000 heridos y alrededor de 130.000 damnificados, pero en Linares no se registró ningún delito, asalto ni saqueo.

¡Cómo contrasta lo anterior con la situación vivida estos días en Concepción y Talcahuano, en que sólo después de los más enérgicos requerimientos de la alcaldesa Jacqueline van Riesselberghe, y de impactantes imágenes mostradas por los canales de televisión, se sacó la marinería a las calles y se dispuso toque de queda nocturno.

La tardanza en entregar el control de la situación a la Armada Nacional en la Región del Bío-Bío, produjo, además de los innecesarios daños a la propiedad pública y privada, y de graves violaciones y angustias a la población, la comprobación de que en el Gobierno de la República  -que afortunadamente está terminando-  hay una tremenda negligencia e incapacidad, aparte de la odiosa resistencia política a todo protagonismo profesional de las Fuerzas Armadas de la Nación, expresada en este caso postergando hasta extremos intolerables, la autorización para que pudieran cumplir con sus funciones propias, constitucionales y necesarias, en los casos correspondientes.

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Raúl Hermosilla Hanne. 01 Febrero 2010

Se ha conmemorado en días pasados un nuevo aniversario de la caída en manos del ejército soviético del campo de concentración de Auschwitz, en Polonia.

Una vez más hemos escuchado las exageraciones de los indiscutibles sufrimientos y abusos, especialmente hacia el final de la segunda guerra mundial ante la falta de alimentos, sufridos por los prisioneros en los campos de concentración. Estos prisioneros, aunque no en su totalidad, eran en su mayoría judíos. Las exageraciones y la enorme y permanente campaña comunicacional al respecto, han logrado instalar en la conciencia colectiva su transformación de campos de trabajos forzados en campos de exterminio.

Se ha silenciado sistemáticamente un informe de la Cruz Roja Internacional que visitó Auschwitz dos meses después de su caída en manos soviéticas, en el que estableció que no existían allí cámaras de exterminio y que en cuanto a los hornos crematorios, el volumen de las cenizas concordaban con los registros de fallecimiento de prisioneros, principalmente por desnutrición e infecciones. El informe habla de algo más de 200 mil personas, cifra que en las comunicaciones soviéticas que motivaron la visita del organismo internacional, se había elevado a 2 millones.

También se silencia en estas conmemoraciones, que el mismo ejército soviético informó otra de las grandes mentiras de la  segunda guerra mundial.

El nacional socialismo alemán se había aliado con el socialismo soviético en un pacto de no agresión entre Hitler y Stalin, suscrito por sus respectivos ministros de Relaciones Exteriores, Ribbentrop y Molotov. Por una cláusula secreta acordaron repartirse los países de Europa Central. El Papa Juan Pablo II, dijo en una ocasión, años después, que los rusos se portaron con los polacos peor que los alemanes.

Pero bien, durante todos los gobiernos comunistas en Polonia estuvo prohibida la conmemoración de la invasión rusa. El hecho militar más horrible en la historia de la Humanidad sucedió ese 17 de septiembre en la ciudad polaca de Katyn, donde 15.000 oficiales del Ejército Polaco fueron asesinados por oponerse a la invasión nazi soviética, y durante mucho tiempo los rusos le echaron la culpa de esta matanza a quienes fueron sus aliados en la invasión.

Algún tiempo después de terminada la segunda guerra mundial se comprobó, por la data de los cadáveres, que era imposible que hubieran sido los alemanes quienes los asesinaron, y tuvieron que sacar el epitafio que les echaba la culpa.

Fiel a las prácticas socialistas, doña Michelle Bachelet ha dejado inaugurado antes de terminar el próximo mes su mandato presidencial, un museo que ha denominado de la memoria, en el que se incluyen antecedentes de la subversión armada que debieron enfrentar las fuerzas de la defensa nacional chilena, lucha en la cual, como lamentablemente siempre ocurre en tales casos, resulta inevitable que se produzcan por los dos lados excesos y abusos, por lo que los convenios de Ginebra recomiendan que restablecido el orden público se dicten las correspondientes leyes de amnistía, para ambos bandos, como se hizo en Chile.

Otra cosa es que el revanchismo y la odiosidad del socialismo, llegado posteriormente al poder como consecuencia de la normalización democrática establecida por el gobierno militar, haya aplicado a través de jueces prevaricadores comprometidos, la amnistía solamente a favor de los subversivos, negándole su derecho a los miembros de las fuerzas armadas a quienes les correspondió sofocar la rebelión.

En ese museo de la memoria y como bien lo señaló el distinguido columnista Hermógenes Pérez de Arce,  sólo se presenta una parte de la verdad histórica.

Se omite toda referencia a Antonieta Maachel, agricultora dedicada, que se hallaba sola el 30 de noviembre de 1970 en la casa de su fundo La Tregua, en Valdivia, cuando una horda del régimen la invadió. Después de vejar a la propietaria y abusar de ella, saqueó alacena y bodega, y se entregó a un festín desenfrenado. La mujer, indefensa, violentada y despojada, previendo abusos aún peores, puso fin a sus días en el segundo piso de la casa.

También se omite al agricultor de Río Bueno Raúl Vásquez Becker, quien el 31 de marzo de 1972 fue quemado vivo en el interior de su casa, por otra horda gobiernista deseosa de apropiarse de su reserva de 120 hectáreas. En el reciente libro “Las mejores cartas a ‘El Mercurio'”, p. 291, aparece una de su hijo, revelando cómo, tras el bárbaro asesinato, el gobernador de Río Bueno y el director de la Cora de Valdivia le dijeron: “Señor Vásquez, sabemos que le corresponden 120 hectáreas. Le recomendamos renunciar a sus derechos, pues si no lo hace, le tomaremos el campo todos los días”. Entonces su abogado le aconsejó: “Mejor entrega, Raúl, o te matarán a ti también”.

Y cómo olvidar al agricultor Raúl Quezada, padre de ocho hijos, muerto a palos por negarse a entregar al régimen su reserva en Rinconada de Teno (enero de 1972).

En esos mil días fatídicos, iguales cosas sucedían en todo el país. Como dijo la Presidenta Bachelet en la inauguración de su museo, aunque refiriéndose al gobierno militar, “actos de barbarie masiva y organizados desde el Estado”. Y no sólo en los campos. En el frigorífico “San Fernando”, de Melipilla, ocupado a la fuerza por las hordas gobiernistas, su dueño, Enrique Núñez, quiso ingresar con un técnico para evitar el peligro de explosión por falta de mantenimiento. Lo mataron a balazos por la espalda (mayo de 1972).

La misma barbarie generalizada, que perpetraba esos y otros crímenes, como el del ex ministro Pérez Zujovic, asesinado el 8 de junio de 1971 por terroristas recién indultados por Allende, también torturaba a opositores pacíficos. En este diario  -señala Pérez de Arce refiriéndose a El Mercurio- el 23 de enero de 1972 el presidente de la Juventud Nacional relataba “Mis torturas en manos de la policía”. Otros profesionales amigos míos también las sufrieron. En particular, recuerdo al locutor de Canal 13 Carlos de la Sota, apresado por intentar anular la interferencia estatal a la señal del canal en Concepción. Pues la barbarie buscaba suprimir la libertad de expresión. Y el primero de los nombrados, tras sufrir las descargas eléctricas, fue interrogado por el subdirector de Investigaciones, Carlos Toro (PC). Era, pues, la tortura institucionalizada.

Es verdad que en naciones asoladas por el terrorismo suele recurrirse a los apremios ilegítimos. Sucedió acá bajo el gobierno militar. Israel, hasta hace poco, aprobaba anualmente leyes autorizándolos. Pero durante la barbarie UP, en Chile no había terroristas contrarios al Gobierno. Eran todos partidarios o funcionarios suyos.

Entonces, doy gracias a la Presidenta  -concluye Hermógenes-  por haber dado pie para recordar a las víctimas de la barbarie, y aprovecho de rendir tributo a las Fuerzas Armadas y Carabineros, los de entonces, por supuesto, que respaldaron y dieron leal apoyo a sus hombres en la tarea de liquidar a los terroristas y restablecer la democracia y los derechos de las personas. Si no tienen monumentos en las calles, los tienen en el corazón de los chilenos de bien.

Por mi parte, pienso en cuánto bien habría podido derivar para Chile si Patricio Aylwin, al recibir constitucionalmente, el 11 de marzo de 2000, el mando de manos del General Pinochet, en cumplimiento del itinerario fijado por el Gobierno Militar y la voluntad democráticamente expresada por el pueblo, en vez de instruir a la CVorte Suprema, en un acto inconstitucional,  en el sentido de aplicar una ficción no existente en nuestra legislación, como la del llamado secuestro permanente, y otras aberraciones jurídicas como la aplicación de doctrinas foráneas y acuerdos internacionales no ratificados por el Congreso, como lo requiere la constitución para que puedan tener  fuerza legal en Chile, hubiera seguido el ejemplo de Nelson Mandela, de Sudáfrica.

Mandela fue elegido Presidente después de 27 años de encarcelamiento, y violencia, pero llegado al poder privilegió la reconstrucción del país y la convivencia ciudadana sobre las odiosidades y el revanchismo, y dictó los indultos necesarios para ambos bandos y los hizo cumplir.

Y así se inició la recuperación económica, social y política de un país devastado por sus luchas internas. Y de estar eliminada del turismo internacional en razón de su alta peligrosidad, Sudáfrica logró en un par de años solamente, ser reincorporada a la organización deportiva internacional y ser nada menos que sede de los Juegos Olímpicos, consolidando su normalidad ante el mundo antero.

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ASI SE ESCRIBE LA HISTORIA

Las Memorias y los Museos


Se ha conmemorado en días pasados un nuevo aniversario de la caída en manos del ejército soviético del campo de concentración de Auschwitz, en Polonia.

Una vez más hemos escuchado las exageraciones de los indiscutibles sufrimientos y abusos, especialmente hacia el final de la segunda guerra mundial ante la falta de alimentos, sufridos por los prisioneros en los campos de concentración. Estos prisioneros, aunque no en su totalidad, eran en su mayoría judíos. Las exageraciones y la enorme y permanente campaña comunicacional al respecto, han logrado instalar en la conciencia colectiva su transformación de campos de trabajos forzados en campos de exterminio.

Se ha silenciado sistemáticamente un informe de la Cruz Roja Internacional que visitó Auschwitz dos meses después de su caída en manos soviéticas, en el que estableció que no existían allí cámaras de exterminio y que en cuanto a los hornos crematorios, el volumen de las cenizas concordaban con los registros de fallecimiento de prisioneros, principalmente por desnutrición e infecciones. El informe habla de algo más de 200 mil personas, cifra que en las comunicaciones soviéticas que motivaron la visita del organismo internacional, se había elevado a 2 millones.

También se silencia en estas conmemoraciones, que el mismo ejército soviético informó otra de las grandes mentiras de la  segunda guerra mundial.

El nacional socialismo alemán se había aliado con el socialismo soviético en un pacto de no agresión entre Hitler y Stalin, suscrito por sus respectivos ministros de Relaciones Exteriores, Ribbentrop y Molotov. Por una cláusula secreta acordaron repartirse los países de Europa Central. El Papa Juan Pablo II, dijo en una ocasión, años después, que los rusos se portaron con los polacos peor que los alemanes.

Pero bien, durante todos los gobiernos comunistas en Polonia estuvo prohibida la conmemoración de la invasión rusa. El hecho militar más horrible en la historia de la Humanidad sucedió ese 17 de septiembre en la ciudad polaca de Katyn, donde 15.000 oficiales del Ejército Polaco fueron asesinados por oponerse a la invasión nazi soviética, y durante mucho tiempo los rusos le echaron la culpa de esta matanza a quienes fueron sus aliados en la invasión.

Algún tiempo después de terminada la segunda guerra mundial se comprobó, por la data de los cadáveres, que era imposible que hubieran sido los alemanes quienes los asesinaron, y tuvieron que sacar el epitafio que les echaba la culpa.

Fiel a las prácticas socialistas, doña Michelle Bachelet ha dejado inaugurado antes de terminar el próximo mes su mandato presidencial, un museo que ha denominado de la memoria, en el que se incluyen antecedentes de la subversión armada que debieron enfrentar las fuerzas de la defensa nacional chilena, lucha en la cual, como lamentablemente siempre ocurre en tales casos, resulta inevitable que se produzcan por los dos lados excesos y abusos, por lo que los convenios de Ginebra recomiendan que restablecido el orden público se dicten las correspondientes leyes de amnistía, para ambos bandos, como se hizo en Chile.

Otra cosa es que el revanchismo y la odiosidad del socialismo, llegado posteriormente al poder como consecuencia de la normalización democrática establecida por el gobierno militar, haya aplicado a través de jueces prevaricadores comprometidos, la amnistía solamente a favor de los subversivos, negándole su derecho a los miembros de las fuerzas armadas a quienes les correspondió sofocar la rebelión.

En ese museo de la memoria y como bien lo señaló el distinguido columnista Hermógenes Pérez de Arce,  sólo se presenta una parte de la verdad histórica.

Se omite toda referencia a Antonieta Maachel, agricultora dedicada, que se hallaba sola el 30 de noviembre de 1970 en la casa de su fundo La Tregua, en Valdivia, cuando una horda del régimen la invadió. Después de vejar a la propietaria y abusar de ella, saqueó alacena y bodega, y se entregó a un festín desenfrenado. La mujer, indefensa, violentada y despojada, previendo abusos aún peores, puso fin a sus días en el segundo piso de la casa.

También se omite al agricultor de Río Bueno Raúl Vásquez Becker, quien el 31 de marzo de 1972 fue quemado vivo en el interior de su casa, por otra horda gobiernista deseosa de apropiarse de su reserva de 120 hectáreas. En el reciente libro “Las mejores cartas a ‘El Mercurio'”, p. 291, aparece una de su hijo, revelando cómo, tras el bárbaro asesinato, el gobernador de Río Bueno y el director de la Cora de Valdivia le dijeron: “Señor Vásquez, sabemos que le corresponden 120 hectáreas. Le recomendamos renunciar a sus derechos, pues si no lo hace, le tomaremos el campo todos los días”. Entonces su abogado le aconsejó: “Mejor entrega, Raúl, o te matarán a ti también”.

Y cómo olvidar al agricultor Raúl Quezada, padre de ocho hijos, muerto a palos por negarse a entregar al régimen su reserva en Rinconada de Teno (enero de 1972).

En esos mil días fatídicos, iguales cosas sucedían en todo el país. Como dijo la Presidenta Bachelet en la inauguración de su museo, aunque refiriéndose al gobierno militar, “actos de barbarie masiva y organizados desde el Estado”. Y no sólo en los campos. En el frigorífico “San Fernando”, de Melipilla, ocupado a la fuerza por las hordas gobiernistas, su dueño, Enrique Núñez, quiso ingresar con un técnico para evitar el peligro de explosión por falta de mantenimiento. Lo mataron a balazos por la espalda (mayo de 1972).

La misma barbarie generalizada, que perpetraba esos y otros crímenes, como el del ex ministro Pérez Zujovic, asesinado el 8 de junio de 1971 por terroristas recién indultados por Allende, también torturaba a opositores pacíficos. En este diario  -señala Pérez de Arce refiriéndose a El Mercurio- el 23 de enero de 1972 el presidente de la Juventud Nacional relataba “Mis torturas en manos de la policía”. Otros profesionales amigos míos también las sufrieron. En particular, recuerdo al locutor de Canal 13 Carlos de la Sota, apresado por intentar anular la interferencia estatal a la señal del canal en Concepción. Pues la barbarie buscaba suprimir la libertad de expresión. Y el primero de los nombrados, tras sufrir las descargas eléctricas, fue interrogado por el subdirector de Investigaciones, Carlos Toro (PC). Era, pues, la tortura institucionalizada.

Es verdad que en naciones asoladas por el terrorismo suele recurrirse a los apremios ilegítimos. Sucedió acá bajo el gobierno militar. Israel, hasta hace poco, aprobaba anualmente leyes autorizándolos. Pero durante la barbarie UP, en Chile no había terroristas contrarios al Gobierno. Eran todos partidarios o funcionarios suyos.

Entonces, doy gracias a la Presidenta  -concluye Hermógenes-  por haber dado pie para recordar a las víctimas de la barbarie, y aprovecho de rendir tributo a las Fuerzas Armadas y Carabineros, los de entonces, por supuesto, que respaldaron y dieron leal apoyo a sus hombres en la tarea de liquidar a los terroristas y restablecer la democracia y los derechos de las personas. Si no tienen monumentos en las calles, los tienen en el corazón de los chilenos de bien.

Por mi parte, pienso en cuánto bien habría podido derivar para Chile si Patricio Aylwin, al recibir constitucionalmente, el 11 de marzo de 2000, el mando de manos del General Pinochet, en cumplimiento del itinerario fijado por el Gobierno Militar y la voluntad democráticamente expresada por el pueblo, en vez de instruir a la CVorte Suprema, en un acto inconstitucional,  en el sentido de aplicar una ficción no existente en nuestra legislación, como la del llamado secuestro permanente, y otras aberraciones jurídicas como la aplicación de doctrinas foráneas y acuerdos internacionales no ratificados por el Congreso, como lo requiere la constitución para que puedan tener  fuerza legal en Chile, hubiera seguido el ejemplo de Nelson Mandela, de Sudáfrica.

Mandela fue elegido Presidente después de 27 años de encarcelamiento, y violencia, pero llegado al poder privilegió la reconstrucción del país y la convivencia ciudadana sobre las odiosidades y el revanchismo, y dictó los indultos necesarios para ambos bandos y los hizo cumplir.

Y así se inició la recuperación económica, social y política de un país devastado por sus luchas internas. Y de estar eliminada del turismo internacional en razón de su alta peligrosidad, Sudáfrica logró en un par de años solamente, ser reincorporada a la organización deportiva internacional y ser nada menos que sede de los Juegos Olímpicos, consolidando su normalidad ante el mundo antero.

Estimado  Coronel

Desde Valdivia le escribo para decirle que la CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA ha puesto fin a todos los autos de procesamiento apelados en causas con acusaciones absolutamente falsas, y que obedecían a un plan para someter a proceso a distinguidos oficiales y suboficiales de Ejército y Carabineros. El impacto que se perseguía, era evidentemente el utilizar politicamente los procesamientos, para así, utilizar estos procesos y otros, como ya consta, con fines unicamente de criticar al Gobierno de las Fuerzas Armadas, único aspecto que une a la Concertación, actualmente en descomposición.

Lo interesante es que la ILUSTRISIMA CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA, por voto unánime, dejó sin efecto los autos de procesamiento por “TORTURAS”, al haberse demostrado la completa falsedad de las imputaciones.

Como recordarán ya  la CORTE HABIA ACOGIDO UN RECURSO DE AMPARO cuando se había procesado con falsedades idénticas a las de este caso a un distinguido General de la República, ex Vicecomandante en Jefe del Ejército y ex Senador.

Todos los militares y carabineros procesados respecto de los que se apeló quedaron absolutamente libres

Fíjense que en su odio, con estas falsedades se había obtenido que que sometieran a proceso a un distinguido militar…..ya fallecido.

AFORTUNADAMENTE LA CORTE DE APELACIONES PUSO FIN A LOS ABUSOS CONTRA MILITARES EN LA REGION DE LOS RIOS

Noten además, estimados camaradas, que no hubo necesidad de señalar absolutamente nada sobre amnistía, prescripción, media prescripción y aplicación de tratados de fecha posterior a 1973.  No fue necesario, porque todo es FALSO.

Basta un ligero examen de los procesos para darse cuenta que se trata de mentiras.

Tenemos que dar a conocer que estos procesos son tortuosos, falsos y sin antecedentes reales, sus hojas sólo contienen odio, tal y como ha dejado al descubierto la ILUSTRISIMA CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA, por UNANIMIDAD

UN ABRAZO Y ¡LIBERTAD PARA NUESTROS HEROES PRISIONEROS!

CRL ( R.) Arturo Ruiz Symmes

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El Lema de Nuestro Escudo

Año 9 – Ventana a la Historia – Raúl Hermosilla Hanne
1 de Octubre de 2009

La Comisión de Defensa del Senado iniciará debate para cambiar el lema “Por la Razón o la Fuerza” que exhibe nuestro escudo nacional. Ese lema fue incorporado para honrar los conceptos de Bernardo O’Higgins en nuestra Acta de Independencia Nacional, documento en el que expresa el Libertador que teniendo razones para ser libres necesitamos la fuerza para lograrlo.   (más…)

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Anacleto Angelini

Año 9 – Ventana a la Historia – Raúl Hermosilla Hanne
1 de Septiembre de 2009

Chile debe mucho a un hombre que fue injustamente atacado. El viernes último se cumplió el segundo aniversario de su fallecimiento, a la edad de 93 años. Nacido en Ferrara, Italia, el 17 de enero de 1914, falleciò en Santiago, el 28 de agosto de 2007. Fue un gran empresario chileno, de origen italiano. (más…)

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El caso de Honduras

Año 9 – Ventana a la Historia – Raúl Hermosilla Hanne
1 de Agosto de 2009

Ateniéndose a lo que se escucha por la televisión, la mayoría de la gente cree que el caso de Honduras se trata de un vulgar golpe militar que derrocó al presidente Manuel Zelaya, democráticamente elegido, por lo que la Organización de Estados Americanos está exigiendo su reinstalación en el gobierno, bajo apercibimiento de expulsar a Honduras de la entidad, con las consiguientes repercusiones negativas para el país, lo cual no es, ni con mucho, tan simple, resultando alarmante el falseamiento de los hechos y la tergiversación de los conceptos en que la mayoría de los periodistas y de los medios mantienen a la ciudadanía..   (más…)

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