Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Verónica Larraín B.’ Category

Por Verónica Larraín B.

Habiendo llegado a mis manos una muy interesante entrevista efectuada en Enero de 1987 por el personero de El Mercurio, don Pablo Illanes, al entonces fundador y líder de la UDI, asesinado por terroristas del FMR el 1º de Abril de 1991, Jaime Guzmán Errázuriz (Q.E.P.D.), cuyo contenido fue reproducido por el citado medio periodístico, he estimado importante reproducir parte de ella, al menos, para conocer el pensamiento del líder de la UDI, respecto de esta materia.

A continuación se consigna el texto de parte de esa entrevista, que por su extensión, no es factible reproducir en forma completa.

Juan Pablo Illanes:

El texto de la Constitución, no cabe duda, protege bien los derechos de las personas. No obstante, llama la atención que a este Gobierno se le formulan graves acusaciones en relación con el respeto a los DD.HH. Se le acusa de desapariciones, se indica que ha habido ejecuciones sumarias, aparentemente irregulares. Hay una serie de acusaciones de esta naturaleza, que pueden traer secuelas sociales muy graves y que, a juicio de muchos, constituyen un germen de inestabilidad futura. Me gustaría preguntarte a ti, que estuviste participando en el gobierno desde el comienzo, tu opinión sobre estas acusaciones.

Jaime Guzmán:

Yo creo que eso nos lleva a un tema delicado e importante, que debe ser tratado de la manera más seria y franca posible. Creo, desde luego, que no se refiere básicamente a la consagración constitucional de los derechos, porque en general las transgresiones a los derechos humanos son actos que desbordan la legalidad y que por cualquier causa no son aclarados debidamente para su sanción correspondiente. Por eso no se trata principalmente de un problema de orden jurídico sino de un problema de orden práctico.

Creo que cualquier enfoque serio del tema de los DD.HH. durante este régimen debe partir de una realidad que enmarca el análisis. Esa realidad es que el actual régimen accedió al poder en medio de un cuadro objetivo de guerra civil, al cual el país había sido arrastrado deliberadamente por el gobierno anterior. Este hecho reviste la máxima importancia, porque la realidad histórica enseña que no hay situaciones objetivas de guerra civil que no acarreen muy dolorosos y graves hechos de violencia, de muertes y de transgresiones a los derechos de las personas. El primer problema que, por tanto, hay que dilucidar, es cuánta responsabilidad y cuan grave responsabilidad tiene el gobierno de la Unidad Popular en muchos de los hechos que debieron sufrir sus propios jerarcas, como consecuencia del cuadro de guerra civil que ellos provocaron.

Por esta razón, no puedo aceptar, en conciencia y después de haber reflexionado durante trece años, que los dirigentes y partidarios del régimen de la UP pretendan enfocar este problema unilateralmente, colocándose en la calidad de víctimas y acusando al Gobierno militar de victimario. Me parece que eso es una falsedad y una osadía moral inaceptable, quizá sólo explicable – en ciertos casos – por la falta de objetividad que pueden producirse en el ser humano las situaciones de muy grave dolor.

Producido el 11 de Septiembre 1973, se desencadena una serie de hechos que son consecuencia inevitable del cuadro de guerra civil generado por la UP. Esto no quiere decir que sean hechos justificables, pero sí indica que la responsabilidad de su ocurrencia recae en mucho mayor medida en quienes hicieron necesaria la intervención militar con esa guerra civil que incentivaron, que en quienes se vieron en la obligación, completamente ajena a su voluntad, de conjurarla. Porque está claro que el advenimiento del Gobierno Militar no fue algo que las FF.AA. y Carabineros buscaran.

Con el correr del tiempo, empiezan a yuxtaponerse dos realidades. Por un lado, la que acabo de señalar. Por el otro, la dinámica peligrosísima que tienden a adquirir los organismos de seguridad en los gobiernos autoritarios. Es allí dónde pasamos a un área distinta de realidades, en que de excesos inevitables se pasa a excesos evitables, y por ende condenables respecto de la autoridad que los llevaba a cabo. Quiero subrayar cómo estas dos realidades se yuxtaponen, para hacerles vislumbrar lo difícil que era superar adecuadamente este problema. Naturalmente que  el tema habría sido muy simple  de abordar si uno parte de la base que no se requería un Gobierno Militar, o que el Gobierno Militar llegó en condiciones diversas a una guerra civil. Pero si llegó en condiciones propias de una guerra civil y él fue indispensable para conjurarla, necesariamente estas dos realidades deben ser analizadas como elementos que confluyen en un cuadro muy complejo.

¿Dónde estaba, a mi juicio, la solución del problema? Precisamente en ir desmontando gradualmente la dinámica peligrosa que habían adquirido los servicios de seguridad, al excederse abusivamente en forma que era evitable, pero realizar eso sin restarle potencia a la esencial lucha antiterrorista.

Me parece indispensable, incluso señalar, en forma bastante categórica que hay dos maneras en que el estado puede violar los DD.HH.; una por acción y otra por omisión.

Cuando la autoridad no combate a la subversión o al terrorismo de una manera eficaz, no es acusada en ningún foro internacional de violar los DD.HH., pero los está violando por omisión porque a ella le corresponde evitar los atropellos a los derechos humanos que implica toda la acción terrorista y subversiva.

El problema, entonces, nace en que hay que armonizar la eficacia en la lucha antisubversiva y antiterrorista, que es la lucha exigida por los DD.HH., con el respeto a los parámetros éticos y legales que enmarquen esa lucha dentro de los criterios aceptables desde la dignidad del hombre que nos inspiran. Ese elemento permite apreciar el problema desde una dimensión seria, no simplificada ni panfletaria como desgraciadamente ha tendido a abordarse en chile. Estoy perfectamente consciente que decir estas cosas no es fácil ni es grato, porque se ha producido en amplios sectores del país una simplificación unilateral, emocional y superficial del tema. Digo esto además, porque personalmente desde los inicios de este Gobierno, el tema de los DD.HH. me preocupó muy intensamente. Me preocupó por una cuestión ética y por una cuestión de sensibilidad. Hay personas que son más o menos sensibles a estos temas, y yo lo soy mucho.

En esa época, dicha preocupación era estimada algo excéntrico y curioso por la enorme mayoría de los sectores civiles que apoyaban al Gobierno Militar y que miraban todas las inquietudes que yo planteaba como algo muy secundario o como un mero costo que había que asumir sin más.

Me interesa también subrayar en este tema que el caso chileno presenta una original y atinada solución jurídica y que fue una idea impulsada por Sergio Fernández, en 1978. Esa solución fue fijar una fecha determinada por ley, como término de las secuelas de la guerra civil.

Esa fecha es el 10 de marzo de 1978. La norma o fórmula que se buscó para eso fue la Ley de Amnistía, que borró los delitos cometidos en el período 73-78, por ambos bandos.

Cuando la Ley de Amnistía fue promulgada, la jerarquía de la Iglesia católica la celebró como una medida de conciliación, porque, de hecho, como producto de esa ley, salieron en libertad dirigentes o activistas de la UP que estaban condenados o procesados por delitos cometidos antes del 11 de Septiembre de 1973, o después de esa fecha, y por cierto que también la ley apuntaba a blanquear jurídicamente, que eso es la amnistía, los delitos que se hubieran cometido por los órganos de seguridad en la lucha contra las secuelas de la guerra civil, producidas entre los años 73 y 78.

La solución ya está dada. No hay sanción para los hechos ocurridos antes del 11 de marzo de 1978.

Juan Pablo Illanes:

Las omisiones y la continuación hasta hoy de los conflictos, ¿no crees tú que indican que el problema de los derechos humanos está muy lejos de haber sido superado?

Jaime Guzmán:

Hoy hay una víctima y un victimario, porque existe una permanente y sistemática acción de terrorismo y de subversión impulsada y ejecutada por el comunismo, que exige una lucha antisubversiva y antiterrorista en defensa de los derechos humanos afectados por el terrorismo y la subversión. Y también defensa de todos los chilenos en cuanto si lograra tener éxito una revolución que llevase al poder a un gobierno marxista, nuestros derechos humanos se verían conculcados en medida incomparablemente más grave que todo lo peor que haya sucedido en Chile desde 1973.

Por esa razón, lo que hay que propiciar tiene que ser realista y equilibrado. Hay que fortalecer la lucha antisubversiva y antiterrorista en términos que ella resulte eficaz, evitando caer en las consignas descalificatorias contra los organismos encargados de un combate que, hablando con sinceridad, tienen una rudeza que le es inherente e inseparable.

Anuncios

Read Full Post »

Por Verónica Larraín B.

Con motivo de cumplirse en 2010, el aniversario número setenta de la masacre perpetrada por el régimen comunista de Stalin contra 22.000 prisioneros de guerra polacos, en Abril de 1940, repetimos a continuación el artículo publicado en nuestras ediciones anteriores de Abril de 2008 y 2009.

Las víctimas se agrupaban en dos estamentos: el primero constituido por 15.000 oficiales del Ejército polaco y 7.000 prisioneros civiles seleccionados, que conformaban la elite de la inteligencia polaca.

PELICULA Durante Octubre, Noviembre y Diciembre de 2009, bajo el auspicio de la Embajada de Polonia en Santiago, el Alcalde de Providencia, don Cristián Labbé Galilea, facilitó dependencias del Instituto Cultural de su Corporación, para que el público pudiese asistir a la proyección de la película polaca “Katyn”, en atención a que este film no fue ni será exhibido en las salas de cine nacionales, por razones que fácilmente puede cada chileno deducir. No puede ser de otra manera, en atención a que hasta el 10 de Marzo de 2010 el gobierno que nos regía era el izquierdista pro marxista, presidido por la señorita Bachelet.

Lo mismo ocurrió en la mayoría de las naciones de Europa, Asia y América, que tienen gobiernos marxistoides.

La televisión pagada, por cable o inalámbrica, aún está exhibiendo en estos días la película mencionada, fundamentalmente en los canales HBO y Cine Canal.

A continuación, lea usted el artículo pertinente:

El 01 de Septiembre de 1939, el Tercer Reich alemán invadió Polonia, para dar término a la situación, consecuencia del tratado establecido al término de la Primera Guerra Mundial, que obligó a Alemania a soportar que su territorio fuese dividido, aislando la zona de Prusia Oriental por un corredor polaco que le permitía a Polonia tener acceso al Puerto de Danzig, en el Mar Báltico.

Para una mejor comprensión de esta situación, imaginemos que, para dar solución a la aspiración boliviana, de contar con acceso soberano al mar, Chile fuese cortado por un corredor de Oruro a Iquique, en el tramo que corresponde, perdiendo nosotros nuestra soberanía en él y además, en Iquique mismo. En tal caso, Arica quedaría descontinuada del resto del territorio nacional.

Los intentos pacíficos de dar solución al problema del corredor de Danzig, fracasaron rotundamente, ya que Polonia se amparaba en un pacto firmado con Francia y Gran Bretaña, que le garantizaba su apoyo ante cualquier acción de fuerza de Alemania.

CATIN El 03 de Septiembre, el Reich recibió un ultimátum de las dos potencias avales de Polonia, en el que le daban un plazo de 4 horas para hacer regresar sus fuerzas a su territorio. El Reich ni siquiera respondió a ello y la invasión continuó exitosamente.

El 17 de Septiembre, en virtud del pacto firmado por Von Ribbentrop, por Alemania y por Molotov, por la U.R.S.S., ambos ministros de relaciones exteriores de esas naciones, Rusia invadió a Polonia desde el Este y esta última, firmó la capitulación el día 29 de ese mes. De esta manera, existió una gran zona ocupada por la Wehrmacht y otra por el Ejército Rojo.

Tal situación se mantuvo hasta el 22 de Junio de 1941, fecha en que el Führer inició la invasión a Rusia (Operación Barbaroja).

En el avance de las fuerzas del Reich y la consiguiente expulsión de los soviéticos del territorio oriental de Polonia, que había sido ocupado por el Ejército soviético, quedó éste entonces, bajo dominio alemán. En ese espacio, polacos vecinos a los bosques de Katyn, informaron a los alemanes del transporte de millares de personas a ese lugar, como prisioneros que habían desaparecido.

Las fuerzas de ocupación alemanas en esa zona, investigaron y al encontrar algunas señales sospechosas, dispusieron llevar a cabo gigantescas excavaciones que permitieron encontrar las primeras víctimas de asesinatos. Alemania solicitó la presencia de expertos de la Cruz Roja Internacional, que fueron testigos durante meses del hallazgo de cadáveres, los que fueron examinados en detalle, pudiendo comprobarse en todos ellos, alrededor de 20.000, que la mayoría estaban vestidos con uniformes de oficiales del Ejército de Polonia y habían sido asesinados con un tiro en la nuca.

Stalin culpó a los alemanes de este genocidio y las naciones aliadas contra el Eje (Alemania-Italia y Japón), sin investigar nada y dando fe a las acusaciones de los soviéticos contra los alemanes, archivaron estos antecedentes hasta el juicio de Nüremberg, 1945 a 1946, en que pretendieron culpar a la Wehrmacht de la masacre. Como no existían pruebas contra Alemania y tampoco los jueces de ese tribunal admitieron que declararan los médicos y especialistas de la Cruz Roja Internacional, ya que podían comprometer a los soviéticos, el tema permaneció dormido hasta 1990. Recordemos que los jueces del tribunal de Nüremberg eran de las potencias vencedoras: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética (U.R.S.S.); es decir, tan “imparciales” como los gobiernos de la concertación y la mayoría de los jueces de nuestro país, especialmente tres de la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema, en las querellas y juicios contra los militares chilenos; por lo que se comprueba, que es una práctica habitual del marxismo.KATIN2

En 1990, el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, Michail Gorbachov, dando pruebas que su Glasnot (transparencia) no era sólo palabras, entregó al jefe del gobierno polaco, General Jaruzelski, una carpeta que contiene las pruebas de la culpabilidad de Stalin en las ejecuciones masivas ocurridas en 1940. Luego se dieron a conocer a la opinión pública.

En 1940, durante cinco semanas, miles de enemigos del Estado soviético fueron llevados, desde los campos de prisioneros que mantenían los rusos en Kozielsk, Staribielsk y Ostaszkov, hacia los bosques de Katyn, donde fueron asesinados y enterrados los oficiales del Ejército polaco, policías, abogados, médicos, profesores y otros miembros de la “Intelligentsia”.

En 1992, quien fuera el primer Presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin, reveló el más importante documento oficial: la orden de ejecución de los prisioneros polacos con la firma manuscrita de Stalin.

No obstante lo anterior, Rusia no se ha disculpado con Polonia.

En 1993, se inauguró un museo en Polonia, donde se exhiben los documentos y fotografías de la masacre. El Estado polaco incluyó, desde ese año, en los programas de estudio de historia y textos oficiales, las materias correspondientes a estos hechos. Además, decretó que el 13 de Abril de cada año, se conmemorara, en calidad de Día Internacional de la Memoria de las Víctimas de Katyn. Hoy en día, en Polonia, existen varios monumentos en recuerdo a las víctimas del comunismo y en el año 2000, se construyó y terminó un cementerio que guarda los restos de las 20.000 víctimas del marxismo.

En 1992, el Presidente Yeltsin hizo abrir también los archivos secretos del asesinato del Zar de Rusia, Nicolás II y toda su familia, cuyos cadáveres se encontraban desaparecidos desde el día de su muerte. Aparecieron enterrados en un lugar sin marcar, en Yekaterinburgo, zona de los Urales, donde pasaron sus últimos días de vida el Zar, la Zarina, sus hijas y el hijo menor, el pequeño Alexis hasta que el asesino Lenin ordenó ejecutarlos en 1918.

Con toda la pompa y ceremonial de aquellas antiguas épocas, bajo la bandera rusa actual, con los colores que se usaba en los tiempos zaristas, fueron enterrados en la Catedral de San Petersburgo, ciudad que volvió a recuperar su clásico nombre, luego que los comunistas (soviéticos) lo cambiaran por Leningrado.

No todos los gestos para atenuar los hechos del pasado, son posibles de realizar. Más de 250.000 militares alemanes, prisioneros de guerra, entre 1941 y 1945, jamás fueron devueltos, ni siquiera sus cadáveres, que de seguro se encuentran en las heladas estepas de Siberia, donde existían cientos de campos de concentración, llamados Gulag, como bien lo describe quien los conoció, entre otros, Alexander Solyenitsin en su libro “El Archipiélago de Gulag”.

Tampoco las miles y miles de alemanas asesinadas y violadas por las hordas rojas durante la invasión a Alemania, a fines de la Segunda Guerra Mundial, y los miles de hombres que se rebelaron contra el régimen más terrorífico que ha existido en la historia de la humanidad, asesinados en Berlín Oriental, el 17 de Junio de 1953; Poznan (Polonia), en Junio de 1956; en Budapest (Hungría), en Noviembre de 1956; en Praga (Checoslovaquia), en Agosto de 1968; en Afganistán en 1979.DISPARO

Esta es la clase de gente que seguía la bandera roja con la hoz y el martillo, aquella que reverenciaron y aún hoy otros la homenajean: Pablo Neruda, Elías Lafferte, Erich Honecker, Fidel Castro, Salvador Allende, Gladys Marín, Hugo Chávez, etc.; la misma que cubrió hace poco el féretro de Volodia Teitelboim, donde nuestra presidenta Michelle Bachelet hizo guardia de honor y entonó “La Internacional”, símbolo, bandera e himno del comunismo, condenado por la encíclica Divini Redemptoris como doctrina intrínsecamente perversa. En fin, el mismo trapo rojo al cual sirven los señores Teillier, Carmona e Insulza.

Sí, ese mismo trapo rojo que el General del Ejército de Chile, Ariosto Herrera, hizo sacar, al recién electo Presidente don Pedro Aguirre Cerda, al cual debía rendir honores frente a La Moneda, señalándole que el Ejército desfilaría ante su persona, en su calidad de Presidente de la República y ante la bandera de Chile, pero jamás ante un trapo rojo. El Presidente Aguirre ordenó sacar la bandera comunista y entonces, recién entonces, el Ejército desfiló.

¡Qué tiempos aquellos! ¡Qué generales los de esa época! Lástima, que ese espíritu de honor y dignidad de soldado de esta Institución, sólo llegó hasta 1998, cuando pasó a retiro su Comandante en Jefe, Capitán General don Augusto Pinochet Ugarte.

Read Full Post »

Verónica Larraín

Celebramos el triunfo del nuevo Presidente de Chile, Sr. Sebastián Piñera y a la vez, el término de dos decenios de gobiernos Concertacionistas.

Del éxito del nuevo gobierno, depende que no volvamos a tener a la Concertación el sillón de La Moneda, con todo lo que ello ha implicado: escándalos económicos de diferente magnitud, aumento sideral de delitos contra la seguridad de las personas y de sus bienes, aumento del tráfico de drogas, negligencias médicas reiteradas en servicios públicos de salud, educación escolar estatal deficiente, cesantía constante, masificación permanente de la vulgaridad y ordinariez en espectáculos promovidos desde el aparato “cultural” de los gobiernos concertacionistas, promoción del libertinaje sexual y pornografía, legalización de atentados contra la vida del que está por nacer, promoción hacia la legalización de unión de homosexuales, desenfrenado nepotismo, permisividad en la infiltración terrorista externa de los mapuches, etc., etc. A la vez, no haber desarrollado nuestras fronteras interiores, con el consiguiente abandono de proyectos de desarrollo en zonas críticas como Arica y la zona austral, con la excepción, esto último, del heroico trabajo que ha desarrollado el Ejército de Chile, a través del Cuerpo Militar del Trabajo, en sus obras viales para facilitar la explotación económica de esos territorios, a la vez que chilenizar espacios críticos. Esto último, por el contrario lo ha agravado la Concertación, al habérsele concedido a un extranjero el dominio sobre una zona importantísima de nuestro territorio sur-austral.

Al respecto, esperamos del nuevo gobierno que garantice no entregar ni un milímetro de nuestro territorio y mar chileno a ningún país vecino ni a foráneas personas, bajo ninguna circunstancia.

En esta esperanza, le hemos entregado al nuevo Presidente el voto nacionalista, de quienes no pertenecemos a partido político alguno, pero apoyamos cada acto que signifique mantener y desarrollar al máximo nuestros potenciales de todo orden, para mayor grandeza de la Patria.

También esperamos se ponga término definitivo, de una sola vez, a la injusticia que significa mantener encarcelados a quienes combatieron el terrorismo marxista recalcitrante, durante el período histórico en que hubo que levantar a Chile, prácticamente desde las cenizas en que lo dejaron los gobiernos de Frei Montalva y de Allende y que, al término de dicho período de Gobierno Militar, fue entregado a los políticos en el umbral del desarrollo, sin que éstos hayan podido llevarlo, en 20 años, a la categoría de país desarrollado que la nación se merece.

Por lo anterior, a 20 años de terminado el gobierno que salvó a Chile de ser otra Cuba, esperamos el término total de la venganza ilimitada de los perdedores de ayer, lo que se logrará únicamente, liberando a los prisioneros militares y eliminando los procesos pendientes de una plumada, que no aspiran  a otra cosa sino a obtener más venganza y, por supuesto, cuantiosas indemnizaciones del Estado.

Ello se logrará en forma simple, en este año del Bicentenario, haciendo valer las leyes de amnistía y prescripción vigentes, que no se cumplen por las argucias de los revanchistas enquistados en diferentes poderes del Estado. A 37 años del Pronunciamiento Militar que salvó a Chile de constituirse en un Estado marxista, ya está muy pasado el tiempo en que toda la etapa vivida desde entonces, sólo debe constituir historia y no actualidad. Es una simple actitud de verdadera justicia lo que está pendiente, equilibrando el hecho, como la balanza del símbolo de la justicia, la diosa Temis, ya que desde los inicios del primer gobierno de la Concertación, las cárceles y los tribunales dieron libertad a los terroristas marxistas y cerraron sus procesos. Incluso se les cancela pensión a los principales terroristas.

Esto es lo que esperamos de usted, Señor Presidente de la República.

En reciprocidad de lo que ya hemos adelantado una parte, al votar por usted, contará con nuestro total e incondicional apoyo durante toda su gestión, a la cabeza de la nación.

Read Full Post »

EL PROGRESISMO.

Por Verónica Larraín B.


Dice la Real Academia Española, en su Diccionario de la Lengua que, “progresismo es el conjunto de ideas y doctrinas progresivas”. Ello nos obliga a saber qué se entiende por “progresivo” y lo define así: “que progresa o aumenta en cantidad y perfección”. Por “progreso” entiende: “acción de ir hacia adelante. Avance, adelanto, perfeccionamiento”.

Pero todas estas definiciones no parecen aclarar definitivamente, el contenido político con que se emplean estos términos.

La izquierda política considera, evidentemente, que el avance, adelanto, perfeccionamiento, consiste en dar rienda suelta a los más bajos instintos, de los que son portadores los seres humanos.

Para la concepción nacionalista, el progreso del ser humano consiste exactamente en lo contrario, es decir, en refrenar, moderar, los instintos primitivos que no se condicen con las virtudes que deben adornar a quienes hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios.

Evidentemente entonces, el significado de progresismo dependerá de si creemos o no en un ser superior, que llamamos Dios. Sin Él, sólo nos queda la animalidad, es decir, un ser carente de las cuatro virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza. También, carente de las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad.

De lo anterior de infiere que es básico determinar si las personas creen o no en Dios, para determinar qué entiende cada ser humano por “progresismo”.

Así entonces, la izquierda política en su muy mayor parte, agnóstica o atea, no entiende por progresismo, ni lejanamente, lo mismo que los creyentes en la Divinidad, o en un ser superior. Por ello, cuando un izquierdista habla o escribe sobre esta materia, el progresismo, se refiere exactamente a lo contrario que un creyente.

Los izquierdistas, socialistas, comunistas, democratacristianos camaleones, por antonomasia, autollamados “progresistas”, hacen hincapié, en especial, en los siguientes aspectos de su temario político:

-Libertinaje sexual. Dar libertad a los instintos de esta naturaleza, sin límites, precaviéndose de sus efectos no deseados, a través de la píldora del día después y del aborto, terapéutico o no terapéutico, en caso que haya o pudiere haber consecuencias como el embarazo.

-Término de la división del género humano en hombres y  mujeres, considerando ahora las degeneraciones y depravaciones, como el homosexualismo y el lesbianismo.

-Matrimonio entre homosexuales y matrimonio entre lesbianas, con derecho ambos, a adoptar hijos para que aumente la degeneración.

-Promoción al máximo de espectáculos públicos o programas de tv en que se motive los más bajos instintos, como desnudos insinuantes y sexo explícito, con el mayor detalle.

-Programas de tv en que se promueva la infidelidad, el libertinaje sexual, la degeneración y prostitución de jóvenes. Ya tienen pleno éxito con los repugnantes programas de la farándula, en que se hace ostentación del libertinaje sexual, cambios de pareja etc.

-Promoción de espectáculos en que cualquier infeliz, premunido de una guitarra, ojalá eléctrica, se permite “cantar” cuando no tienen voz ni para llamar al perro, con “melodía” que obviamente no son melodiosas (RAE. Melodioso, sa: dotado de melodía, dulce y agradable al oído).

-Negación de exhibición de la más refinada cultura. Hubo un caso excepcional este año, quizás fue un error, cuando el 2 de Enero el Canal de TV La Red, exhibió el Concierto Anual de la Orquesta Sinfónica de Austria, en su presentación en el Teatro de la Ópera del Estado, en Viena. No se alarme, fue un caso único.

-Y así podríamos seguir, sin dejar de mencionar los programas de reality como aquel en que un montón de tontos y tontas, ya adultos, “juegan” a ser soldados. Si tanto les gusta, ingresen a la noble carrera de las armas a hacer las cosas en serio.

Afortunadamente, en una reciente encuesta técnica, se determinó que el TV Cable (o satelital, o aéreo) ha alcanzado el 35% de los hogares chilenos, lo que significa que de los cuatro millones de casas que hay en Chile, un millón cuatrocientos mil están abonados a este sistema y avanza a una velocidad vertiginosa, permitiendo que mayor cantidad de personas tengan acceso a un medio que ofrece entretención y cultura, y no sólo lo primero.

También es “progresismo”, según los izquierdistas, provocar conflictos como el reciente caso de Chuquicamata, lo que le costó al erario nacional ingentes ingresos.

El “progresismo”, en boca de los izquierdistas es vestir y presentarse en forma desastrada, sin afeitarse, como un patán y con un vestuario desordenado, sin corbata porque eso es muy “cuico”, es decir, todo lo opuesto a un caballero, que también, naturalmente, puede vestir sport sin dejar de serlo.

Todo este progresismo, así llamado, no es otra cosa que una de las técnicas señaladas por el dirigente comunista Antonio Gramsci, para relajar y perder las buenas costumbres y permitir así, gota a gota, poner al ser humano en su condición más animalesca, para pervertir la sociedad humana y facilitar el acceso al poder del marxismo, disfrazado hoy, de progresismo.

Progresismo humano existiría, en la verdadera acepción del término, si el hombre avanzara en su perfección como hijo de Dios, explotando al máximo las cualidades que Él nos concedió para aproximarnos y llegar a su Reino.

No es posible concebir el progreso, como la explotación al máximo de los peores instintos, sino, muy por el contrario, incentivar el desarrollo de sus mejores cualidades, lo que se logra por la educación y el ejemplo de los mayores, la lectura (y no películas) de las mejores obras de la literatura, el conocimiento de la historia de la humanidad, de la filosofía, del estudio científico. En la perfección, Dios está presente. En la maldad está su contrario. En la fe religiosa está su dicha en la tierra y en la siguiente etapa.

Por algo, Dios destruyó Sodoma y Gomorra, según nos relata el Antiguo Testamento.

El progreso del ser humano reside en explotar su origen divino, intelectual, para acercarlo cada día más a su Creador y no a Belcebú.

Busquemos pues la perfección, en cada cosa que hacemos, entonces sí seremos verdaderos progresistas.

Dios nos llenó de cualidades positivas. ¿Qué responderemos cuando, como en la respectiva parábola, en el momento final, Él nos pregunte: ¿Qué hiciste con los talentos que te di?

Read Full Post »

VEINTE AÑOS.

Por Verónica Larraín B.
http://www.despiertachile.cl

Es una cantidad importante cuando con ella se mide el transcurso del tiempo para una vida humana, aunque un antiguo tango diga “que veinte años no es nada”. Corresponde casi a una generación de nuevos ciudadanos. En tal plazo, ocurre un sinfín de hechos que marcan a las personas de una u otra manera.
Así también sucede con la vida de una nación. En nuestro caso, nos encontramos próximos a cumplir ese lapso bajo los 4 gobiernos de la Concertación. (más…)

Read Full Post »

VEINTE AÑOS.

Por Verónica Larraín B.

http://www.despiertachile.cl

Es una cantidad importante cuando con ella se mide el transcurso del tiempo para una vida humana, aunque un antiguo tango diga “que veinte años no es nada”. Corresponde casi a una generación de nuevos ciudadanos. En tal plazo, ocurre un sinfín de hechos que marcan a las personas de una u otra manera.
Así también sucede con la vida de una nación. En nuestro caso, nos encontramos próximos a cumplir ese lapso bajo los 4 gobiernos de la Concertación. (más…)

Read Full Post »

Por Verónica Larraín B.

http://www.despiertachile.cl

De acuerdo al diccionario de la RAE, desvergüenza es: “falta de vergüenza, insolencia; descarada ostentación de faltas y vicios; dicho o hecho impúdico o insolente”.
Así debe calificarse, con este término como mínimo, las declaraciones públicas del candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami efectuadas en 2003 a la revista Cosas y reiterada luego, el 19 de septiembre de 2004 al diario La Nación. (más…)

Read Full Post »

Older Posts »