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Archive for 23/04/10

El flamante diputado por la gracia, no de Dios, sino por la Democracia Cristiana que pactó con el Partido Comunista, lo que permitió que fuera elegido como tal el Sr. Hugo Gutiérrez, se ha permitido dar a los chilenos, en una columna del diario La Tercera del 14 de Abril del presente año, una lección de moral y política, no obstante su obsecuencia con la doctrina y la práctica comunista.

Manifiesta este defensor del marxismo leninismo, que el recientemente nombrado Director de Gendarmería, General de Carabineros (R) Sr. Iván Andrusco, no califica para tal designación, por haber pertenecido al servicio de inteligencia de la policía uniformada chilena, lo que lo hace “carecer de idoneidad moral para ser la más alta autoridad de una repartición pública”,  no obstante que no ha sido enjuiciado jamás y menos aún, condenado por motivo alguno.

El Sr. Gutiérrez, poseedor de esa “maravillosa” cualidad comunista, de dejar de lado el nefasto pasado de sus camaradas nacionales y extranjeros, pretende darnos una lección de moral, a quienes, seguramente, estima ignorantes absolutos de la sangrienta historia de su partido, tanto en Chile como en el mundo, pretendiendo erigirse en el líder defensor de los derechos humanos a nivel mundial.

Sr. Gutiérrez, gente que pensaba como usted, asesinó a cien millones de personas entre 1917, inicio de la Revolución Rusa y 1991, fin de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. En estos cien millones de víctimas, no se cuentan otras decenas de millones que eliminó el chino comunista Mao Tse Tung y sus continuadores en el continente asiático.

El 13 de Abril pasado, un día antes de la publicación de su artículo de prensa, se conmemoró el septuagésimo aniversario de la masacre de Katyn, cuando Stalin hizo asesinar a 20.000 oficiales del ejército polaco, que se encontraban prisioneros de los soviéticos, en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial. ¿Se olvidó también de los diez millones de campesinos rusos asesinados por Stalin, los Kulaks (pequeños propietarios agrícolas) para lograr la colectivización de la tierra? ¿Se olvidó Sr. Gutiérrez del archipiélago de Gulag, en Siberia, donde el mismo tirano, Stalin, asesinó a otros diez millones? ¿Ha leído alguna vez, los textos en que se habla en detalle sobre estas masacres, del autor ruso que los conoció en persona, Alexander Solzhenitsyn? ¿Qué opinión tiene de la Tcheka, NKVD, GPU y KGB, los servicios de seguridad comunistas, con sede en la Avenida Lubianka de Moscú? ¿Y de las tiranías y tiranos asesinos en los países en que el estúpido Roosvelt le entregó en bandeja en la Conferencia de Yalta y de Potsdam, al término de la citada guerra, donde murieron millones de inocentes para instaurar los gobiernos títeres de Moscú bajo la bandera roja? ¿Y de las represiones sangrientas y monstruosas en los intentos de rebeldía contra el comunismo en Alemania Oriental el 17 de Junio de 1953; en Poznan, Polonia, en Junio de 1956; en Budapest, Hungría, en 1956; en Praga, Checoslovaquia, en 1967? ¿Y la invasión de Afganistán en 1979? ¿Y los soldados chilenos caídos en el intento comunista de magnicidio, en la Cuesta Achupallas, en el Cajón del Maipo en 1986? ¿Y las decenas de uniformados y civiles inocentes, asesinados por el brazo armado del PC, el FMR, durante el gobierno militar?

Usted, Sr. Gutiérrez, que pretende ser el portaestandarte de la bandera de los DD.HH., escriba también columnas sobre las interrogantes precedentes, señalándonos si las innumerables víctimas de esos hechos, tenían o no, derechos humanos.

Con lo anterior, por ahora, es suficiente. No recurriremos a extender la roja e inconmensurable mancha de sangre que los comunistas han hecho derramar a sus enemigos en el Asia, tales como Corea del Norte, Camboya, China comunista, Indonesia, Vietnam, Myanmar (ex Birmania) y en África, y en América: en Cuba, en Nicaragua, en El Salvador, en Argentina, en Uruguay, en Brasil y en Chile.

Resumiendo, son cien millones las víctimas mortales del comunismo, del que usted, Sr. Gutiérrez es uno de sus más caracterizados representantes en Chile.

¿Y todavía se atreve a declararse defensor de DD.HH.? Usted es sólo un defensor de los rojos inhumanos. Defiende lo indefendible. La historia nacional y universal, así lo demuestra. Usted pertenece a un partido, cuya doctrina -no lo olvide nunca usted señor lector-, fue declarada por el Papa Pío XI como “intrínsecamente perversa”. Sus argumentos, Sr. Gutiérrez, y su base dogmática, son absurdos y repulsivos.

Finalmente, Sr. Gutiérrez queremos recordarle que usted es dirigente de cúpula del PC, partido del que su colega, diputado Guillermo Teillier, nombre de combate “Sebastián” o “El Príncipe”, era nada menos que el Encargado Militar en la operación de ingreso a Chile de 90 toneladas de armas y explosivos, con las que se quiso equipar a 20.000 hombres para derrocar al gobierno y convertir a nuestro país en una Nicaragua. Las miles de muertes que se habrían producido inevitablemente, se impidieron, precisamente, por la acción preventiva de los organismos de seguridad que usted denuesta. Es insólito que con estos antecedentes, tenga la desfachatez de aceptar la presidencia de la Comisión de DD.HH. de nuestra Honorable Cámara de Diputados. Usted Sr. Gutiérrez, es quien efectivamente está moralmente inhibido para ejercer el cargo que ostenta y hay que ser muy cara dura, para levantar una voz acusadora en un tema en que se encuentra totalmente vulnerable.

¡Es usted quien debe renunciar y no un distinguido General de la República!

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