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Archive for 1/04/10

Viéndolo venir


En una primera referencia al nuevo gobierno, recordé una expresión campesina de mi progenitor, quien por sobre títulos y grados académicos era un hombre de campo. Déjame verlo venir, para salirle al encuentro, decía cuando alguien quería matricularlo en apreciaciones o actitudes anticipadas respecto de personas recién llegadas o que recién comenzaban a desenvolverse en nuestra provincia o  vecindad.

Estoy analizando objetivamente el desempeño presidencial de Sebastián Piñera, y el primer tema al respecto que tengo ya suficientemente claro y en cuanto al que hoy quiero darle mi completa aprobación y felicitaciones es el de la seguridad pública, que en su campaña electoral prometió garantizar.

Una buena oportunidad de demostrar el cumplimiento de su compromiso a este respecto se presentó con ocasión del famoso “día del joven combatiente”, instaurado hace algunos años por la extrema izquierda para conmemorar la muerte de los hermanos Vergara Toledo, supuestamente asesinados, quienes cayeron en un enfrentamiento armado con las fuerzas policiales en un disturbio vandálico que les correspondió reprimir. Al llegar al lugar, las fuerzas del orden habían sido recibidas a balazos por los terroristas.

Pues bien, en esta ocasión  –y como lo señala editorialmente el decano de la prensa nacional– el Presidente Piñera, en un hecho sin precedentes, visitó el cuartel de las Fuerzas Especiales de Carabineros y les hizo presente que en su función de mantener el orden y la seguridad pública contarían con el apoyo del Gobierno.

También recalcó que el derecho democrático de manifestarse no es equivalente al derecho a causar desórdenes públicos ni daños en la propiedad pública y privada.

Algunas voces intentaron transformar este hecho en una “provocación” del Gobierno a los eventuales manifestantes. Pero la inmensa mayoría de la población —y en particular los pobladores que tantas veces han sufrido impotentemente las consecuencias de tales desórdenes— no se llama a engaño.

En un Estado de Derecho, la fuerza policial expresa la obligatoriedad de la ley y da realidad a las garantías básicas de las personas. No cabe admitir que su presencia y su disposición a actuar en caso de desmanes puedan constituir una provocación.

En este caso, el número de detenidos, la falta de lesionados así civiles como uniformados, y la limitada gravedad de los incidentes así lo confirman. Una oportuna advertencia que encontró crédito en todos los sectores se mostró capaz de disuadir a quienes sin ella habrían estado dispuestos a realizar actos impunes de violencia, disminuyó los mismos y en buena medida hizo innecesario aplicar la fuerza legal. Así, se ha probado que la violencia no sólo se combate con su proporcionada respuesta, sino también con reglas del juego claras, según las cuales todos sepan que el mantenimiento del orden dentro de la ley será efectivamente una prioridad.

En esta misma línea, fueron importantes las reuniones entre el intendente de Santiago y los fiscales competentes, igualmente expresivas de la voluntad de hacer valer el orden legal e impedir su quebranto impune.

En mayo de 2006 la Presidenta Bachelet removió al jefe de las fuerzas especiales de Carabineros porque un periodista y su camarógrafo, así como varios estudiantes, habrían sufrido lo que ella calificó como “un exceso, un abuso, una violencia repudiable e injustificable”. Ese incidente tuvo por efecto el que las policías posteriormente actuaran con una cautela demasiadas veces extremada, frente a manifestaciones, activistas mapuches, trabajadores portuarios, subcontratados de Codelco y otros.

Pero el balance del “día del joven combatiente” muestra que la eficiencia en la preservación de la seguridad pública es perfectamente compatible con métodos policiales propios de un Estado de Derecho y democrático. El respaldo del Gobierno al actuar de las policías en su deber de mantener el orden público no es incompatible con su ejercicio según tales requerimientos. Por el contrario, aquél las hace plenamente responsables por los actos que entrañen un abuso de su potestad.

Lo determinante de este resultado distinto y socialmente mucho más positivo  –como lo expresa el referido editorial–  es que hubo una preparación previa adecuada, con focalización de los resguardos en los puntos que se preveían críticos, en conformidad con una estrategia fundada en datos precisos y sujeta a una coordinación superior resuelta. Eso evitó que la autoridad se viese sorprendida o sobrepasada por los hechos, como ha ocurrido en tantas ocasiones anteriores.

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La imagen de Verónica Michelle Bachelet Jeria a la sazón, febrero de 2009, presidenta de la república de Chile, corriendo presurosa en su inconfundible estilo, a responder el llamado del compañero comandante Fidel Castro Ruz, quien le dispensaría algunos minutos en la visita de la jefa del Estado a la isla caribeña, develó indeleblemente el criterio del “progresismo” latinoamericano con respecto a las violaciones de los DDHH en el continente y su cómplice lenidad con la dictadura castrista vigente por más de medio siglo.

Mientras Bachelet acudía al besamanos de Castro, las damas de blanco y los pacifistas disidentes cubanos se quedaron con sus brazos estirados, esperando un mínimo gesto de la entonces presidenta chilena.

Un año después, un grupo de senadores democratacristianos liderados por Patricio Walker concurrieron a La Moneda a testimoniar su reprobación para con el régimen socialista de La Habana, ahora junto al flamante presidente chileno Sebastián Piñera Echeñique.

Como respuesta de sus socios progresistas del concertacionismo fenecente, los demócratas recibieron una andanada de impugnaciones e improperios, de los que ni siquiera se libró, dada su alta investidura, la primera autoridad de la nación.

Quien, dicho sea de paso, en sus primeras semanas al frente de los asuntos públicos ha debido soportar un lenguaje soez, injurioso y procaz, de detractores afiebrados. Los mismos que exigían que a doña Verónica Michelle no se le pudiera tocar ni con el pétalo de una rosa, no por su condición de dama en sí misma, sino por la respetable alcurnia del cargo que ocupaba.

Con Piñera ha acontecido lo contrario. Desde las portadas de The Clinic, pasando por los foros de los sitios noticiosos de Internet, hasta los lienzos comunistas de la brigada Chacón, al presidente de la república ungido con la voluntad del 51.8% de los chilenos, le han lanzado lo que se les ha dado en el gusto, sin que ninguno de los corifeos que danzaron por dos décadas en La Moneda, hoy digan nada.

Como es habitual en ellos, borran con el codo lo que escriben con la mano, cuando el texto les incomoda.

Así, DDHH para todos los violentistas de su signo e ideario. Aunque la utopía de estos sea la dictadura del proletariado.

DDHH discursivos. Teatrales. Escénicos. De museos de la memoria sesgada, mientras en su sistema penitenciario pisotearon la decencia y dignidad de innúmeros reclusos, con hacinamientos inhumanos de 22 horas diarias de encierro de 10 y más reos en una celda de 3×3 sin siquiera una letrina.

¿Si esta brutalidad no es tortura constante, entonces cómo se le puede llamar a aquello?

Al tanto que el despilfarro de los compañeros en Gendarmería superaba los $100.000 millones, según verificaciones de la Contraloría General de la República (El Mercurio, 22 de marzo de 2010, cuerpo C) y de las diez cárceles prometidas en bulliciosas campañas, estaban sólo tres operativas.

Porque si el progresismo chileno hubiera tenido junto a sus acólitos y caciques de distintos pelajes, una actitud honrada y consecuente con respecto a los DDHH, jamás habría permitido el cuadro deleznable que tuvo que denunciar en reiteradas oportunidades la fiscal de la Corte Suprema, doña Mónica Maldonado.

Toda vez que una cosa es el combate implacable y certero en contra de la delincuencia y la narco hampa – sin las concesiones que a esta dadivosamente entregó el ultra garantismo de la reforma procesal penal – pero otra muy distinta es mutilar la dignidad y seguridad de los reclusos, con la aplicación de reglamentos tormentosos y arcaicos y hacinamientos que ni padecen las bestias de los jardines zoológicos.

Porque las penas son de privación de libertad. Pero no de hacinamientos torturantes ni degradantes procedimientos.

Y lo reseñado, en un contexto en donde las máximas autoridades de la nación tuvieron la desfachatez de presentarse como adalides de los DDHH en cuanto foro internacional participaron, mientras una prensa rastrera y obsecuente callaba lo que en esos instantes acaecía en contra de la integridad moral de miles de chilenos (que no eran compañeros, si no que pobladores y campesinos arrastrados por la delincuencia común a sus filas).

El doble estándar en su expresión más representativa y genuina.

Los disidentes pacifistas de Cuba abandonados a su desgraciada suerte. Los hacinados presos chilenos enlatados como sardinas. Y los compañeros plagados de indemnizaciones, hartados de reparaciones y dádivas y los progres dando pautas de DDHH por doquier, con un habano en una mano y el champagne Don Perigñon en la otra, en sus casonas de Tunquen o de Los Molles.

La guerra semántica que la ha ganado por paliza el neo marxismo, ha permitido entonces que algo tan noble y altruista para la gente, como los DDHH, que recién asumiera la humanidad el 10 de diciembre de 1948, con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, se hayan transformado en una formidable plataforma propagandística para que todo lo concerniente a los mismos se tergiverse y los apologistas criollos de tiranías abyectas (Stalin, Pol Pot o Honecker) pasen a pautear sobre lo que es correcto o no, sobre lo que es democrático o acerca de motejar de fascistas a todos quienes osan disentir con sus dictatoriales directrices.

La lacerante realidad carcelaria chilena de la cual tendrá que hacerse cargo con una visión renovadora sobre la materia el nuevo director de Gendarmería, general Iván Andrusco Aspé, es un soterrado secreto que se mantuvo en sordina por años, porque dicha vergüenza era frontalmente contradictoria, con autoridades progres que se ufanaban de su condición de tales, guardando la basura bajo la alfombra, mientras contaban con el cómplice mutismo de periodistas, comunicadores, abogados y humanistas varios.

Es decir, mientras se alzaban apologías demonizando la conducta de DDHH de sus antecesores castrenses, (cuyos yerros no pretendemos relativizar, siendo hoy ellos los primeros en lamentarlos con años de encierro y tragedias entre sus familias); los progres concertacionistas podían hacer la vista gorda con lo que acontecía en sus penitenciarías. Ignorando, de igual modo los compañeros, la arbitrariedad con que se aplicaban los reglamentos y beneficios penitenciarios; al tanto que los terroristas que delinquieron antes y después de marzo de 1990, como quienes hace 19 años asesinaron a Jaime Guzmán Errázuriz, se marchaban a exilios dorados o a sus domicilios y hasta indemnizados, con centenares de quienes les combatieron e impidieron que Chile se hubiese transformado en la Colombia azolada por la FARC, haciendo fila para ingresar a los presidios de reclusión militar, merced a la invalorable colaboración en ello de ministros y magistrados de indisimuladas simpatías comunistas.

En dicho escenario, Gendarmería de Chile fue el jamón de sándwich. Por un lado se le usó como permanente caja pagadora de favores políticos y por el otro se le restaron los medios de infraestructura adecuada para cumplir sus labores de reinserción social, debiendo su abnegado personal desenvolverse en desiguales y adversas condiciones, perdiendo incluso la característica de ser un cuerpo armado obediente, disciplinado y no deliberante, como debe serlo una institución con miles de efectivos oficiales y sub oficiales, en régimen armado permanente.

Llegándose a la paradoja que hoy Gendarmería es la única entidad de la república con diversos sindicatos con sus miembros en armas. Lo que incluso se contradice con elementales principios democráticos, que señalan que quienes tienen el monopolio de las armas, ciertamente no pueden actuar como colectivos gremiales y más encima con distintas tendencias político partidista en su interior.

Porque lo que es inaceptable para todas las instituciones de la Defensa Nacional no tiene porque ser un privilegio exclusivo de Gendarmería.

Pues la pregunta es simple, ¿por qué si en la Marina o el Ejército, por ejemplo, son inaceptables los sindicatos y la militancia partidista siendo estos organismos jerárquicos y armados, por qué esto los gobiernos concertacionistas lo permitieron y fomentaron en Gendarmería?

No obstante, el doble estándar progres no es privilegio del sistema penitenciario.

Hoy lo constatamos también con la espasmódica oposición que ciertos sectores progres del pasado gobierno, le hacen a la administración Piñera. Llegándose al despropósito de pedirle cuentas a un gobierno que no tiene ni un mes en La Moneda, por el manejo de la crisis del terremoto, cuando eran ellos mismos quienes estaban zozobrando en palacio, entre el fatídico 27 de febrero y el zamarreado 11 de marzo último.

Perdiéndose el norte de que la Concertación estuvo 240 meses ininterrumpidos en el poder. Lapso en el cual tuvieron el tiempo y los recursos a raudales – con el más alto precio del cobre de la historia – para haber construido las cárceles dignas necesarias para la reinserción social, para haber implementado eficientemente todos los sistemas de emergencia que permite la tecnología moderna en un país altamente telúrico como Chile para salvar vidas o como para haber puesto en marcha un Transantiago libre de anomalías.

Pero el doble estándar vigente y reinante dice lo contrario.

Entonces los Escalona y compañía golpean la mesa exigiendo soluciones instantáneas cuando tuvieron 20 años para materializarlas.

Que duda cabe, somos una sociedad de doble estándar, sobre lo cual hay mucha tela que cortar.

Y acerca de cuyas características idiosincráticas ya hablaremos en oportunidades venideras.

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Por Eric Villena D.

APU-Comando

Se vivía Febrero de 1990, y el Régimen de las Fuerzas Armadas y de Orden, encabezado por el General Augusto Pinochet, se disponía en los próximos días, a hacer entrega de su gobierno, al electo Presidente Patricio Aylwin Azócar,  como resultado del veredicto en las urnas del Plebiscito del Sí y el No, al que la “terrible dictadura fascista” se sometió, cumpliendo un itinerario que ellos mismos decidieron auto imponerse. No conozco precedentes en que un “supuesto dictador”, entregara voluntariamente sus bastones de mando a los políticos, a la democracia y hay políticos beneficiados que todavía no lo entienden.

Pinochet, como era su costumbre, el día 26 de Febrero de 1990, había regresado a su hogar después de una ardua jornada en La Moneda, que se había prolongada hasta cerca de las 22:00 horas. Luego de cenar junto a su familia, se mantuvo en su escritorio, estudiando materias relativas a la impecable entrega administrativa que haría del país, a través de sus diferentes Ministros que habían sido rigurosamente instruidos para estos efectos. Era cerca de la 01:00 hrs. de la madrugada, cuando decidió pasar al descanso, reposo que fue abruptamente interrumpido a las 03:34 hrs., por un sismo de gran envergadura.

En escasos minutos, el Presidente Pinochet ya estaba en pie, enterándose de lo que estaba ocurriendo en el país, y junto a su Ministro del Interior, Carlos Cáceres y del General Bruno Siebert, ministro de Obras Públicas, abordó el helicóptero presidencial, que como estaba siempre dispuesto, se encontraba con su tripulación de turno a disposición del Presidente. Eran las 04:12 hrs., cuando el helicóptero Puma, helicóptero presidencial, se elevó en dirección a la Región del Biobío. Desde la nave aérea, se producía el siguiente diálogo:

-¡Aló, José Toribio! ¿Cómo te encuentras?

-¡Bien Augusto! Dentro de todo, estamos bien. El Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico, avisó al Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada, el inminente riesgo de maremoto en las costas siniestradas, información que ya recibió la ONEMI, y las Gobernaciones Marítimas. A través de ellas se entregó la alarma, así que te informo que la población costera se está refugiando en las alturas, para prever cualquiera eventualidad.

-¡Conforme! Nos mantendremos en contacto.

Mientras terminaba este enlace, el edecán de turno mantenía en línea al General Mathei, Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea.

-¡Aló, Fernando!

-¡Ordene mi General!

-¿Tiene a su personal y material de vuelo operativo, General?

-¡Está disponible el personal de servicio, y en 30 minutos más, estará operacional el total de la institución!

-¡Bien! Coordínese con la ONEMI y proceda de inmediato al traslado de agua, alimentación y ayuda médica a los lugares más afectados. Apoye al Vicecomandante en Jefe del Ejército, General Sinclair, para el traslado de 2 hospitales de campaña y del personal de tropa necesario para reforzar a los Intendentes, Comandantes en Jefe de las zonas en Estado de Emergencia, que requerirán más personal en apoyo de la civilidad.

-¡A su orden mi General!

A estas instrucciones se sumaron sucesivos enlaces con las autoridades de las Regiones afectadas, para tener el detalle de la crisis, disposiciones directas entregadas a los Generales y Almirantes Intendentes y Gobernadores militares en ejercicio.

Antes del mediodía, y constituido el Presidente Pinochet en los lugares más afectados, en contacto directo con la gente –como era su costumbre-, decretó el Estado de Catástrofe y para evitar saqueos y dar la seguridad pública necesaria; ese mismo día también, y a partir de las 18:00 hrs. y hasta las 09:00 hrs. del día siguiente, se dispuso un efectivo toque de queda que dio los resultados esperados.

Los planes de Emergencia funcionaron eficientemente, con rigurosidad y precisión militar. Los Intendentes, militares con permanencia y continuidad en sus cargos, interiorizados de la realidad existente en sus zonas jurisdiccionales, respaldados por su Presidente, y sin dualidad de funciones con otras autoridades, actuaron inmediatamente. La fuerza militar fue empleada no solamente como seguridad de la población, sino que en todo el apoyo y organización que pueden y están instruidos para entregar. No hubo víctimas a causa del tsunami por la alerta eficaz que se practicó. Las viviendas construidas durante el Régimen de las FF.AA. y de Orden, resistieron bien el sismo y sólo se lamentó los daños en edificaciones antiguas de carácter histórico y que ya habían tenido deterioros en terremotos anteriores. El gobierno del General Pinochet, adoptó las medidas necesarias al instante, y no 36 horas después. No hubo vandalismo, la ayuda a los damnificados, en alimentación, vestuario y asistencia médica, se produjo de forma oportuna y a todos los lugares devastados.

El Presidente Pinochet, en cadena nacional al país, a las 21:00 hrs. de ese mismo día, emocionado, pero sin llorar, anunciaba la reconstrucción nacional de la zona arrasada por este desastre natural, los recursos propios y extranjeros ya comprometidos para ello, con plazos y garantía del cumplimiento de un planificado y financiado itinerario.

¡En tan terribles circunstancias, qué tranquilidad para el pueblo de Chile, ser liderado por un Estadista de esa estatura, prestancia y eficiencia!

Titulares del pasquín “Fortín Mapocho”, publicados el día Domingo decían: “La naturaleza castiga al gobierno fascista de Pinochet”. “Gorilas armados con metralletas, impidieron que el pueblo, ante esta emergencia, se pudiera alimentar en almacenes, supermercados y justas expropiaciones a casas de los más ricos”.

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LO QUE NO MUESTRA EL MUSEO DE LA MEMORIA.

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Pueblo chileno, civiles y uniformados, haciendo cola para poder adquirir alimentos durante el gobierno de Salvador Allende.

El rítmico tam-tam de las cacerolas vacías comenzó a oírse el Miércoles 1º de Diciembre de 1971 en la inmensa manifestación femenina del centro de Santiago. Desde allí, esa noche y las siguientes, el ruido cantarino se extendió a todos los barrios, provocando paroxismos de ira en los “brigadistas” y también en algunos funcionarios de Investigaciones. El Viernes 3, con la concentración demócrata cristiana de Valparaíso, la cacerola musical debutó en provincia. Había nacido un símbolo político, que sin duda costaría dolores de cabeza al gobierno, a la UP y al Presidente Allende.

(Revista Qué Pasa 9 de Diciembre de 1971).


“Allende, escucha, las mujeres somos muchas”

“Que se vaya con Fidel”.

“Fidel a la olla, aliñado con cebolla”.

“Si no se va luego Fidel, no va a comer ni él”.

(Gritos y lemas del cacerolazo del 1º de Diciembre de 1971, que reunió a cinco mil mujeres en el centro de Santiago, para protestar contra el desabastecimiento y la visita de Fidel Castro a Chile).

“He venido a Chile a conocer principalmente el paisaje humano y este proceso revolucionario insólito, único en la historia de la humanidad, que se realiza por los cauces legales. Cuba solidariza plenamente con Chile y por razones históricas, siempre los explotadores de una sociedad anacrónica resisten los cambios, llegando incluso a la violencia…

No estamos completamente seguros que en este singular proceso, el pueblo chileno haya estado aprendiendo más rápidamente que los reaccionarios. Ellos ya tienen muchos años de experiencia. Aquí en Chile, la reacción está mucho más preparada y organizada que en Cuba, al comienzo de la revolución…

Espero que venzan. Deseamos que venzan. Creemos que vencerán.

Vuelvo a Cuba más radical, más extremista y más revolucionario que nunca”.

(Discurso de Fidel Castro en el Estadio Nacional, el 2 de Diciembre de 1971, como despedida a su visita de 25 días a Chile. Este discurso provocó molestias en sectores de la UP, porque se interpretó como críticas veladas a la vía chilena al socialismo).

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Presos Políticos

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Dentro de las tipificaciones del delito, éste se clasifica también, de acuerdo a la motivación del ofensor para cometerlos. Aún cuando en nuestro país la legislación vigente no contempla la existencia del delito político, el uso y costumbre en estos últimos treinta años, lo ha validado. Quiérase o no, en Chile ha habido delitos cuya motivación para cometerlos ha sido, sin duda, la política.

A militantes del MIR, del FPMR, del MAPU-Lautaro, entre otros, los ex Presidentes Pinochet, Aylwin y Lagos, reconociendo la existencia del crimen político, promulgaron leyes o decretos leyes amnistiándolos (Pinochet) o indultando (Aylwin y Lagos) a personas presas con largas condenas privativas de libertad.

Para ello, hubo entusiasta apoyo, tanto de la derecha como la izquierda chilena. No hubo político u obispo nacional que, ni por un minuto, dudara de la calidad de “presos políticos” de estos personajes, por pavorosos que hubieran sido sus delitos, como por ejemplo, la bomba colocada por el MIR, el 24 de marzo de 1980, en la Tenencia de Carabineros de la comuna de Conchalí en que, por la explosión, murió el menor de sólo once años, José Sáez Pérez y quedó mutilada de por vida, Karina Ferrada Carrasco, de cortos nueve años. Sus autores eran delincuentes políticos y una vez capturados y condenados, presos políticos.

El ex presidente Pinochet, mediante el decreto ley Nº 2.191, de 19 de abril de 1978, “Sobre Amnistía”, dejó en libertad mil quinientas diez personas. Por su parte, el ex presidente Aylwin indultó, en sus cuatro años de gobierno, a doscientas veintisiete personas. En tanto, el ex presidente Lagos, entre los años 2004, 2005 y 2006, indultó a cincuenta y seis personas, entre ellas, el suboficial mayor don Manuel Contreras Donaire. Unos y otros, a excepción de aquél, eran presos condenados por delitos de tipo subversivo y/o terrorista. No resulta menos curioso que, al final de cuentas, el gobierno militar fue más dadivoso en materia de libertad para sus opositores, que todos los gobiernos de la Concertación.

Para ello y teniendo presente que nadie de la opinión pública, nacional o internacional, dudó siquiera de la autenticidad de estos genuinos “presos políticos” del Estado de Chile, con el decidido y entusiasta apoyo de las bancadas de la derecha, en dos oportunidades, se promulgaron sendas leyes de quórum calificado modificatorias de la Constitución, autorizando al Presidente de la República (Aylwin y Lagos) para conceder Indultos Particulares a personas que habían infringido la ley 18.314, “Sobre Conductas Terroristas”. Como aquello no alcanzó a satisfacer las necesidades jurídicas, se promulgaron otras leyes, algunas incluso de tipo transitorio, que hicieron posible la libertad de nuestros ya libertos “presos políticos”.

Aquéllos, tuvieron la categoría de “presos políticos”. ¿Cuál sería, empero, la calidad de su contraparte, es decir, de los militares que los combatieron y hoy permanecen en prisión? ¿No son también, tan presos políticos como los otros? ¿Por qué la sociedad civil es renuente a tal calificación para los militares, si la motivación para realizar las violaciones a los derechos de las personas –cuando las hubo– no fue otra que política y el irrestricto cumplimiento de órdenes superiores?

De acuerdo. Seguramente no es bien visto que un país con pretensiones serias de ingresar al concierto mundial de naciones desarrolladas, mantenga presos políticos. Quizá no habla bien de la solidez de su democracia y de la capacidad del reencuentro al interior de sus capas sociales. Ciertamente el problema no se evita ocultándolo, por el contrario, hay que exponerlo a la luz del sol y buscar las debidas y oportunas soluciones.

Que no haya duda. Al momento del advenimiento del Gobierno de don Sebastián Piñera, el Estado de Chile, en dos de sus cárceles: Cordillera y Punta Peuco, mantiene “cincuenta y tres presos políticos” en espera de la aplicación del constitucional Principio de la Igualdad ante la Ley, consagrado en nuestra Carta Magna. Ignorar semejante verdad, iguala a nuestro altivo Estado, al de Cuba, quien mantiene por años en prisión a un número indeterminado de presos políticos.

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HACE 5 AÑOS LO DIJIMOS

Acabamos de ser testigos de las exequias más masivas en la historia del mundo. Dos mil millones de fieles en todo el planeta las siguieron por televisión, cuatro millones de personas llegaron hasta el Vaticano para darle un último adiós y entre ellos, se encontraba el 80 % del poder mundial.
¡La muerte de Juan Pablo II conmovió a la Humanidad!

La televisión en nuestro país durante varios días cambió su programación habitual y vimos una serie de documentales sobre la vida dKAROL NIÑOe Karol Wojtyla, el Papa polaco nacido el 18 de mayo de 1920 en la ciudad de Wadowice. Dentro de esos documentales, la televisión chilena le dio preponderancia a la visita Papal realizada a Chile en Abril de 1987 y, lamentablemente, fuimos testigos de una utilización política sesgada y manipulada por la izquierda, para omitir o tergiversar lo verdaderamente ocurrido durante esos seis días de su histórica presencia.
Los kw“socialistas renovados” siguen   intentando escribir la Historia, pero todavía existen Hermógenes Pérez De Arce y “Despierta Chile” para denunciar, defender y enseñar.
En estos días, hemos podido ver hasta el cansancio las imágenes y detalles del discurso de Fidel Castro dirigido al Santo Padre en Cuba, pero jamás nos recordaron las palabras del Presidente de Chile, Augusto Pinochet Ugarte dándole la bienvenida en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez, o las de agradecimiento, al despedirlo en Antofagasta. En todo caso es importante resaltar que gracias a su visita a Cuba por primera vez durante estas más de cuatro décadas de dictadura en ese país, los cubanos pudieron celebrar Navidad y conmemorar el nacimiento de Cristo, hecho que estaba prohibido en esa “panacea” de la democracia, tan admirada y defendida por el comunismo chileno y por la Concertación.
Por estas odiosas omisiones y dirigida desinformación, en breve síntesis intentaremos entregarle algunos antecedentes, que a lo mejor desconoce.
Primeramente, debe saber que el Programa de la visita Papal a Chile fue organizado por la Iglesia, esa Iglesia que se jugó por la izquierda y que hoy día ha recibido como pago y agradecimiento de los gobiernos concertacionistas, la aprobación de la ley de divorcio, la postura con respecto al aborto -con la aprobación de la píldora del día después-, y el contemplativo avance para validar a los homosexuales, entre otras problemas valóricos vigentes. La Iglesia de aquellos años, se dio maña para programar el encuentro del Santo Padre con Carmen Gloria Quintana, una joven universitaria que en una marcha de protesta contra el Gobierno de las Fuerzas Armadas, se quemó en el rostro con las bombas molotov que ella misma transportaba en su mochila. Y el Papa la recibió cariñosamente y la acurrucó entre sus brazos, hecho que fue ampliamente divulgado en los noticiarios y programas especiales a que hacemos mención, como uno de los episodios más emotivos de su visita.
No nos parece mal que así haya sido, pero usted debe también conocer que una humilde pobladora, llamada Nora Vargas Veas, hubo de ser llevada hasta el Aeropuerto para que prácticamente de manera subrepticia y fuera del protocolo oficial previsto, pudiera recibir la bendición de Su Santidad. Esta humilde mujer, madre en esa época de una pequeña de tres años, había sido víctima inocente, no de sus propias bombas como Carmen Gloria Quintana, sino de un artefacto explosivo colocado por terroristas de izquierda, con que le volaron ambas piernas.
¿Vio en estos días algo sobre esa situación en algún noticiario, en algún reportaje, en algún diario?
A la curia de  esos años, les dolió de sobremanera la salida del Papa acompañado de Pinochet a los balcones de La Moneda, para saludar a una multitud conglomerada en la Plaza de la Constitución y que los vitoreó a ambos por varios minutos. En esa ocasión tenía prevista una audiencia con el Jefe de Estado de solo veinte minutos, sin embargo, Su Santidad con el general Pinochet tuvieron una reunión privada -cuyo tenor nadie conoce- y que se prolongó por más de tres cuartos de hora.
La relación de Juan Pablo II con Pinochet, se mantuvo en el tiempo. De hecho cuando cumplió el General cincuenta años de matrimonio, recibió del Papa una especial bendición, que no siempre entrega el Vaticano, y que junto con otros testimonio escritos avalan lo mencionado. Ojalá la familia Pinochet en algún momento permita que se difundan para conocimiento de toda la ciudadanía.
Después de esta audiencia con Pinochet en 1987, el Papa se reunió con los Obispos de la Iglesia chilena y en esa reunión privada, los increpó y les dispuso su total prescindencia en la marcha política del país, disposición clara y  taxativa que, cuando se ha recordado, se ha hecho someramente y restándole toda importancia.
Recordemos que en Chile, la Iglesia a través de la Vicaría de la Solidaridad, le prestaba asistencia médica en una Clínica Clandestina ubicada en la calle Chiloé, a los terroristas que resultaban heridos en los enfrentamientos que se producían con las fuerzas policiales, cuando eran descubiertos cometiendo hechos de violencia ilícita. Nos parece que no es condenable que prestaran esa asistencia médica para salvar vidas humanas, pero después de recuperados, tenían la obligación legal de ponerlos a disposición de la Justicia para que asumieran sus responsabilidades por los delitos perpetrados y no encubrirlos y dejarlos libres, como de hecho sucedió, para que siguieran poniendo bombas, asesinando por la espalda y continuando una lucha armada para la que fueron preparados militarmente en el extranjero.
Es interesante resaltar el siguiente comentario, ya que la única vez que se vio a Juan Pablo II molesto y reprendiendo con severidad a un sacerdote, fue en Nicaragua cuando al clérigo Ernesto Cardenal lo increpa y le dice: ¡Un sacerdote no puede ser un guerrillero!

KAROL EJERCITO WOJTYLA

Juan Pablo II, fue hijo de un militar polaco y también supo empuñar las armas en defensa de su Patria

Las imágenes que en estos días nos han mostrado de la misa oficiada por Su Santidad en el Parque O’Higgins, son repetitivas en resaltar la acción represiva de Carabineros sobre la concurrencia. Pero Carabineros no actúa porque se le ocurre. Carabineros se debió emplear cuando alrededor de mil milicianos, encapuchados y armados, pertenecientes al Frente Terrorista Manuel Rodríguez, interrumpieron la Eucaristía Papal, en el hecho más bochornoso de toda su estadía en nuestro país. Muchos años después Juan Pablo II aun recordaba estos hechos, y en una audiencia privada con el Diputado Jorge Burgos, le comentó su tristeza por esas escenas de odio y violencia.

La frase más recurrida y hermosa que se recuerda de esa visita, es “El amor es más fuerte“, pero esa frase no fue dicha a Pinochet. Fue dicha a los comunistas y a la gente de izquierda que provocó los desmanes del Parque O’Higgins, durante los cuales, mientras muchos sacerdotes corrieron a guarecerse o a intentar calmar a la gente, Su Santidad no se movió de su sitio, oró por varios minutos en medio del humo de las barricadas y sobreponiéndose a la situación, se levantó y con firmeza los reprendió con esa frase que los chilenos todavía no somos capaces de asimilar, ya que hasta nuestros días pareciera que en Chile el “odio es más fuerte”.
De hecho, es bueno recordar que las últimas palabras de Juan Pablo II, en su discurso antes de abordar el avión en Antofagasta que lo llevó de regreso al Vaticano, fueron: “Reconciliación y perdón”.
Han pasado 18 años y estamos incipientemente abordando la reconciliación. Del “perdón”…, ni hablar.
Si hay perdón, quedan cesantes los comunistas, incluidos esos abogados que vemos a diario en los noticiarios inventando querellas y siempre requiriendo mayores indemnizaciones.
Se ha resaltado la trascendencia de Juan Pablo II en su intervención para evitar la Guerra con Argentina, pero pocos han puntualizado que la única mediación en el mundo en que intervino el Papa en sus veintiséis años de pontificado fue la de Chile y Argentina.
En estas observaciones con respecto a lo que nos ha mostrado la televisión y la prensa chilena en general, también nos llama la atención el segundo plano que se le ha dado al Cardenal Jorge Medina. Es curioso que canales extranjeros, como la CNN, le hayan dado la cobertura que se merece a esta autoridad de la Iglesia chilena, que es el primer religioso chileno en ocupar los más altos cargos de la Iglesia Católica del orbe y que tendrá el privilegio de dar a conocer al mundo el nombre del nuevo pontífice. ¡La Concertación es experta en la manipulación de los medios de comunicación, y en Monseñor Medina ven a un enemigo que siempre los ha desenmascarado!
Se ha dicho de manera reiterada que Su Santidad fue un Papa conservador, que hizo caer el Comunismo en el mundo y que gracias a su visita a Chile se recuperó la democracia. En estricto rigor efectivamente el Papa fue primordial en la caída del comunismo, pero es absolutamente falsa la aseveración de que su visita permitió la recuperación de la democracia en Chile.

Pinochet ya había determinado un itinerario, claramente especificado en la Constitución de 1980 que nos rige, y que contemplaba un plebiscito en 1988, y las elecciones de parlamentarios y presidenciales de 1989. La mejor prueba de ello es que el actual Congreso Nacional lo construyó el gobierno de Pinochet, la actual Ley de Partidos Políticos en vigencia y sin modificaciones, fue promulgada por el Gobierno Militar y de hecho el “supuesto Dictador” se sometió al veredicto de las urnas y entregó su Gobierno a Patricio Aylwin, en un acto que no realizan los “dictadores” y que mereció el reconocimiento de los chilenos y de toda la comunidad internacional.
Es interesante la aseveración de Su Santidad después de llevarse una primera impresión de nuestros connacionales a su llegada a Santiago y que fue la de señalar que no era un público curioso que salió a las calles a averiguar lo que no sabían o no les importaba, sino por el contrario, eran participativos y salieron a expresar su cariño.
Seguramente por ser un gran admirador de las montañas y un buen esquiador, manifestó su admiración por la cordillera chilena. En sus mensajes tuvo especial preocupación por los grupos étnicos y siempre nombró a los mapuches, a la antártica, a los pascuenses.

Juan Pablo II ya en esa época hablaba más de 20 idiomas. Con el correr de los años llegó a dominar muchos más. Tenía buena voz y era entonado.

KAROL 20 OBRERO
En su juventud fue obrero, actor, poeta, militar y gran deportista.


Como Papa recorrió dieciséis veces el planeta, fue un esclavo del Vaticano y una de sus libertades fue viajar cuando podía a su país natal: Polonia. Allí visitaba la tumba familiar donde reposa su madre, que perdió cuando tenía 9 años, su hermano que perdió cuando tenía 14 y su padre  que falleció cuando tenía 21 años de edad.
Esta breve anécdota refleja su extrema sencillez y trasparencia: Al segundo día de haber asumido como Papa visitó los enfermos de la clínica Agostino Gemelli (la misma que lo cobijaría después por razones de salud y del atentado del que fue objeto). En esa ocasión, después de hablar con ellos, hizo amago de retirarse y fue interrumpido por uno de sus acompañantes que le susurró algo al oído. Esto lo hizo detenerse y con su amplia y franca sonrisa les dijo: -¡Monseñor me acaba de recordar lo que debo aprender como Papa, y es que debo darles la bendición!

Juan Pablo II, abordó los problemas más grandes del mundo y tuvo, como ninguno de sus antecesores, el más estrecho contacto con la juventud, con el pueblo, Reyes, Presidentes, artistas, deportistas, dirigentes de todos los estamentos de la sociedad. Visitó a los más altos dignatarios de otras religiones, condenó la violencia islámica, jamás pensó en sí mismo, vivió y murió por magnánimos ideales.
Un día, ya enfermo, le preguntaron si sentía algún dolor, contestó: -¡No sé!
Eligió un final perfecto, tuvo un lenguaje profundo, de vanguardia, y de voz muy característica y clara.
Siempre se dice que hay que oír el consejo de quien sabe mucho, pero por sobre todo, con Juan Pablo II se escuchaba su consejo porque nos amaba mucho y por saber transmitir sus grandes elevaciones del alma.
Juan Pablo II no curó al ciego, al cojo, al paralítico, ni al leproso, pero fue un bálsamo insustituible para un mundo que está cada día más loco.
Ningún reino ha sufrido tantas guerras civiles como el reino de Cristo, y él fue capaz de pedir perdón por  los excesos cometidos por la Iglesia y que en siglos nadie fue capaz de asumir. El oficio de Juan Pablo II fue perdonar diciéndonos que los que no son capaces de perdonar, destruyen el puente que les permitirá pasar a ellos mismos. Su cuerpo no podía ya ser trasladado por sus pies y sin embargo caminaba su alma; en su rostro contraído por su enfermedad pudimos ver que sobre sus labios mantuvo esa sonrisa dolorosa y triste que tanto maravilló incluso en sus últimos días, hasta en su última aparición pública.
Su muerte, es un dolor que nos lleva a la felicidad, porque él efectivamente no ha muerto, es inmortal… es Historia y se despidió tan sólo con un, ¡Hasta pronto amigos… me he dormido y después ustedes despertarán junto a mí!

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El “abanico” Chávez-Lula-Vázquez y la nueva “diversidad” revolucionaria

LULA CHAVEZ

Estrategias pós-gramscianas para promover la revolución, complementarias y no homogéneas, requieren un análisis crítico matizado para discernir el talón de Aquiles de las izquierdas latinoamericanas.
1. Los presidentes Chávez, de Venezuela, Lula, de Brasil y Vázquez, de Uruguay, junto con otros mandatarios izquierdistas de la región, han configurado un “abanico” flexible, y no un “eje” rígido, de acuerdo con las estrategias de “diversidad” pós-gramsciana debatidas en el Foro Social Mundial (FSM) de Porto Alegre. Se trata de estilos complementarios, no homogéneos, de promover la revolución, con una dinámica contradictoria y caotizante que desconstruye las mentalidades, lo cual requiere un análisis más matizado, sin simplificaciones, para hacer una crítica y una oposición eficaces.
Ayer, el cambio de estructuras era un objetivo predominante de las izquierdas. Hoy, la prioridad parece estar en esa desconstrucción de las mentalidades, de inspiración pós-gramsciana, con la que se trata de preparar un camino seguro, sin sobresaltos, rumbo al “otro mundo” al que se refiere el eslogan del FSM.
2. ¿Sabía Vd. que una reciente ley aprobada en Venezuela permite a jueces, funcionarios policiales y de la seguridad del Estado cubano, actuar como procónsules en territorio venezolano, con amplias facultades para investigar, capturar y hasta interrogar a cubanos que residan en dicho país, e inclusive a ciudadanos venezolanos que sean requeridos por la justicia castrista?
3. ¿Sabía Vd. que recientemente fueron firmados acuerdos y efectuado “intercambios de experiencias” entre la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), del gobierno brasileño, y la tristemente célebre Dirección General de Inteligencia (DGI) de Cuba, encargada de promover la subversión en las Américas?

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La controvertida aplicación en Chile de algunos Tratados Internacionales, en fallos judiciales contra miembros de las FF.AA y de Orden.

Tres son los Tratados Internacionales sobre temas relativos a los derechos humanos que no han sido LA HAYAratificados por Chile:

La Convención Interamericana sobre desaparición forzada.
La Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad.
El Tribunal Penal Internacional, (TPI), que sanciona el genocidio y los crímenes de guerra.

Tanto el TPI como el relativo a la desaparición forzada ya fueron aprobados en la Cámara de Diputados. Pero la ratificación del TPI se encuentra en un punto muerto, porque el Tribunal Constitucional -a petición de 30 diputados de la oposición- determino su inconstitucionalidad.
El proyecto sobre la desaparición forzosa esta en segundo tramite constitucional en el Senado y ya recibió el visto bueno de la comisión de RR.EE..
Para que un Tratado Internacional tenga efectos en nuestro país no basta con que sea aprobado por las instancias legislativas y publicado en el Diario Oficial. Es necesario también que sus disposiciones se adecuen a la legislación chilena y en algunos casos, ello implica cambios constitucionales.
Si Chile llegara a ratificar esos tratados, sus efectos no tendrían retroactividad ni serian aplicables a las situaciones que están en el tapete.

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Por Verónica Larraín B.

Con motivo de cumplirse en 2010, el aniversario número setenta de la masacre perpetrada por el régimen comunista de Stalin contra 22.000 prisioneros de guerra polacos, en Abril de 1940, repetimos a continuación el artículo publicado en nuestras ediciones anteriores de Abril de 2008 y 2009.

Las víctimas se agrupaban en dos estamentos: el primero constituido por 15.000 oficiales del Ejército polaco y 7.000 prisioneros civiles seleccionados, que conformaban la elite de la inteligencia polaca.

PELICULA Durante Octubre, Noviembre y Diciembre de 2009, bajo el auspicio de la Embajada de Polonia en Santiago, el Alcalde de Providencia, don Cristián Labbé Galilea, facilitó dependencias del Instituto Cultural de su Corporación, para que el público pudiese asistir a la proyección de la película polaca “Katyn”, en atención a que este film no fue ni será exhibido en las salas de cine nacionales, por razones que fácilmente puede cada chileno deducir. No puede ser de otra manera, en atención a que hasta el 10 de Marzo de 2010 el gobierno que nos regía era el izquierdista pro marxista, presidido por la señorita Bachelet.

Lo mismo ocurrió en la mayoría de las naciones de Europa, Asia y América, que tienen gobiernos marxistoides.

La televisión pagada, por cable o inalámbrica, aún está exhibiendo en estos días la película mencionada, fundamentalmente en los canales HBO y Cine Canal.

A continuación, lea usted el artículo pertinente:

El 01 de Septiembre de 1939, el Tercer Reich alemán invadió Polonia, para dar término a la situación, consecuencia del tratado establecido al término de la Primera Guerra Mundial, que obligó a Alemania a soportar que su territorio fuese dividido, aislando la zona de Prusia Oriental por un corredor polaco que le permitía a Polonia tener acceso al Puerto de Danzig, en el Mar Báltico.

Para una mejor comprensión de esta situación, imaginemos que, para dar solución a la aspiración boliviana, de contar con acceso soberano al mar, Chile fuese cortado por un corredor de Oruro a Iquique, en el tramo que corresponde, perdiendo nosotros nuestra soberanía en él y además, en Iquique mismo. En tal caso, Arica quedaría descontinuada del resto del territorio nacional.

Los intentos pacíficos de dar solución al problema del corredor de Danzig, fracasaron rotundamente, ya que Polonia se amparaba en un pacto firmado con Francia y Gran Bretaña, que le garantizaba su apoyo ante cualquier acción de fuerza de Alemania.

CATIN El 03 de Septiembre, el Reich recibió un ultimátum de las dos potencias avales de Polonia, en el que le daban un plazo de 4 horas para hacer regresar sus fuerzas a su territorio. El Reich ni siquiera respondió a ello y la invasión continuó exitosamente.

El 17 de Septiembre, en virtud del pacto firmado por Von Ribbentrop, por Alemania y por Molotov, por la U.R.S.S., ambos ministros de relaciones exteriores de esas naciones, Rusia invadió a Polonia desde el Este y esta última, firmó la capitulación el día 29 de ese mes. De esta manera, existió una gran zona ocupada por la Wehrmacht y otra por el Ejército Rojo.

Tal situación se mantuvo hasta el 22 de Junio de 1941, fecha en que el Führer inició la invasión a Rusia (Operación Barbaroja).

En el avance de las fuerzas del Reich y la consiguiente expulsión de los soviéticos del territorio oriental de Polonia, que había sido ocupado por el Ejército soviético, quedó éste entonces, bajo dominio alemán. En ese espacio, polacos vecinos a los bosques de Katyn, informaron a los alemanes del transporte de millares de personas a ese lugar, como prisioneros que habían desaparecido.

Las fuerzas de ocupación alemanas en esa zona, investigaron y al encontrar algunas señales sospechosas, dispusieron llevar a cabo gigantescas excavaciones que permitieron encontrar las primeras víctimas de asesinatos. Alemania solicitó la presencia de expertos de la Cruz Roja Internacional, que fueron testigos durante meses del hallazgo de cadáveres, los que fueron examinados en detalle, pudiendo comprobarse en todos ellos, alrededor de 20.000, que la mayoría estaban vestidos con uniformes de oficiales del Ejército de Polonia y habían sido asesinados con un tiro en la nuca.

Stalin culpó a los alemanes de este genocidio y las naciones aliadas contra el Eje (Alemania-Italia y Japón), sin investigar nada y dando fe a las acusaciones de los soviéticos contra los alemanes, archivaron estos antecedentes hasta el juicio de Nüremberg, 1945 a 1946, en que pretendieron culpar a la Wehrmacht de la masacre. Como no existían pruebas contra Alemania y tampoco los jueces de ese tribunal admitieron que declararan los médicos y especialistas de la Cruz Roja Internacional, ya que podían comprometer a los soviéticos, el tema permaneció dormido hasta 1990. Recordemos que los jueces del tribunal de Nüremberg eran de las potencias vencedoras: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética (U.R.S.S.); es decir, tan “imparciales” como los gobiernos de la concertación y la mayoría de los jueces de nuestro país, especialmente tres de la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema, en las querellas y juicios contra los militares chilenos; por lo que se comprueba, que es una práctica habitual del marxismo.KATIN2

En 1990, el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, Michail Gorbachov, dando pruebas que su Glasnot (transparencia) no era sólo palabras, entregó al jefe del gobierno polaco, General Jaruzelski, una carpeta que contiene las pruebas de la culpabilidad de Stalin en las ejecuciones masivas ocurridas en 1940. Luego se dieron a conocer a la opinión pública.

En 1940, durante cinco semanas, miles de enemigos del Estado soviético fueron llevados, desde los campos de prisioneros que mantenían los rusos en Kozielsk, Staribielsk y Ostaszkov, hacia los bosques de Katyn, donde fueron asesinados y enterrados los oficiales del Ejército polaco, policías, abogados, médicos, profesores y otros miembros de la “Intelligentsia”.

En 1992, quien fuera el primer Presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin, reveló el más importante documento oficial: la orden de ejecución de los prisioneros polacos con la firma manuscrita de Stalin.

No obstante lo anterior, Rusia no se ha disculpado con Polonia.

En 1993, se inauguró un museo en Polonia, donde se exhiben los documentos y fotografías de la masacre. El Estado polaco incluyó, desde ese año, en los programas de estudio de historia y textos oficiales, las materias correspondientes a estos hechos. Además, decretó que el 13 de Abril de cada año, se conmemorara, en calidad de Día Internacional de la Memoria de las Víctimas de Katyn. Hoy en día, en Polonia, existen varios monumentos en recuerdo a las víctimas del comunismo y en el año 2000, se construyó y terminó un cementerio que guarda los restos de las 20.000 víctimas del marxismo.

En 1992, el Presidente Yeltsin hizo abrir también los archivos secretos del asesinato del Zar de Rusia, Nicolás II y toda su familia, cuyos cadáveres se encontraban desaparecidos desde el día de su muerte. Aparecieron enterrados en un lugar sin marcar, en Yekaterinburgo, zona de los Urales, donde pasaron sus últimos días de vida el Zar, la Zarina, sus hijas y el hijo menor, el pequeño Alexis hasta que el asesino Lenin ordenó ejecutarlos en 1918.

Con toda la pompa y ceremonial de aquellas antiguas épocas, bajo la bandera rusa actual, con los colores que se usaba en los tiempos zaristas, fueron enterrados en la Catedral de San Petersburgo, ciudad que volvió a recuperar su clásico nombre, luego que los comunistas (soviéticos) lo cambiaran por Leningrado.

No todos los gestos para atenuar los hechos del pasado, son posibles de realizar. Más de 250.000 militares alemanes, prisioneros de guerra, entre 1941 y 1945, jamás fueron devueltos, ni siquiera sus cadáveres, que de seguro se encuentran en las heladas estepas de Siberia, donde existían cientos de campos de concentración, llamados Gulag, como bien lo describe quien los conoció, entre otros, Alexander Solyenitsin en su libro “El Archipiélago de Gulag”.

Tampoco las miles y miles de alemanas asesinadas y violadas por las hordas rojas durante la invasión a Alemania, a fines de la Segunda Guerra Mundial, y los miles de hombres que se rebelaron contra el régimen más terrorífico que ha existido en la historia de la humanidad, asesinados en Berlín Oriental, el 17 de Junio de 1953; Poznan (Polonia), en Junio de 1956; en Budapest (Hungría), en Noviembre de 1956; en Praga (Checoslovaquia), en Agosto de 1968; en Afganistán en 1979.DISPARO

Esta es la clase de gente que seguía la bandera roja con la hoz y el martillo, aquella que reverenciaron y aún hoy otros la homenajean: Pablo Neruda, Elías Lafferte, Erich Honecker, Fidel Castro, Salvador Allende, Gladys Marín, Hugo Chávez, etc.; la misma que cubrió hace poco el féretro de Volodia Teitelboim, donde nuestra presidenta Michelle Bachelet hizo guardia de honor y entonó “La Internacional”, símbolo, bandera e himno del comunismo, condenado por la encíclica Divini Redemptoris como doctrina intrínsecamente perversa. En fin, el mismo trapo rojo al cual sirven los señores Teillier, Carmona e Insulza.

Sí, ese mismo trapo rojo que el General del Ejército de Chile, Ariosto Herrera, hizo sacar, al recién electo Presidente don Pedro Aguirre Cerda, al cual debía rendir honores frente a La Moneda, señalándole que el Ejército desfilaría ante su persona, en su calidad de Presidente de la República y ante la bandera de Chile, pero jamás ante un trapo rojo. El Presidente Aguirre ordenó sacar la bandera comunista y entonces, recién entonces, el Ejército desfiló.

¡Qué tiempos aquellos! ¡Qué generales los de esa época! Lástima, que ese espíritu de honor y dignidad de soldado de esta Institución, sólo llegó hasta 1998, cuando pasó a retiro su Comandante en Jefe, Capitán General don Augusto Pinochet Ugarte.

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