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Archive for 23 abril 2010

El flamante diputado por la gracia, no de Dios, sino por la Democracia Cristiana que pactó con el Partido Comunista, lo que permitió que fuera elegido como tal el Sr. Hugo Gutiérrez, se ha permitido dar a los chilenos, en una columna del diario La Tercera del 14 de Abril del presente año, una lección de moral y política, no obstante su obsecuencia con la doctrina y la práctica comunista.

Manifiesta este defensor del marxismo leninismo, que el recientemente nombrado Director de Gendarmería, General de Carabineros (R) Sr. Iván Andrusco, no califica para tal designación, por haber pertenecido al servicio de inteligencia de la policía uniformada chilena, lo que lo hace “carecer de idoneidad moral para ser la más alta autoridad de una repartición pública”,  no obstante que no ha sido enjuiciado jamás y menos aún, condenado por motivo alguno.

El Sr. Gutiérrez, poseedor de esa “maravillosa” cualidad comunista, de dejar de lado el nefasto pasado de sus camaradas nacionales y extranjeros, pretende darnos una lección de moral, a quienes, seguramente, estima ignorantes absolutos de la sangrienta historia de su partido, tanto en Chile como en el mundo, pretendiendo erigirse en el líder defensor de los derechos humanos a nivel mundial.

Sr. Gutiérrez, gente que pensaba como usted, asesinó a cien millones de personas entre 1917, inicio de la Revolución Rusa y 1991, fin de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. En estos cien millones de víctimas, no se cuentan otras decenas de millones que eliminó el chino comunista Mao Tse Tung y sus continuadores en el continente asiático.

El 13 de Abril pasado, un día antes de la publicación de su artículo de prensa, se conmemoró el septuagésimo aniversario de la masacre de Katyn, cuando Stalin hizo asesinar a 20.000 oficiales del ejército polaco, que se encontraban prisioneros de los soviéticos, en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial. ¿Se olvidó también de los diez millones de campesinos rusos asesinados por Stalin, los Kulaks (pequeños propietarios agrícolas) para lograr la colectivización de la tierra? ¿Se olvidó Sr. Gutiérrez del archipiélago de Gulag, en Siberia, donde el mismo tirano, Stalin, asesinó a otros diez millones? ¿Ha leído alguna vez, los textos en que se habla en detalle sobre estas masacres, del autor ruso que los conoció en persona, Alexander Solzhenitsyn? ¿Qué opinión tiene de la Tcheka, NKVD, GPU y KGB, los servicios de seguridad comunistas, con sede en la Avenida Lubianka de Moscú? ¿Y de las tiranías y tiranos asesinos en los países en que el estúpido Roosvelt le entregó en bandeja en la Conferencia de Yalta y de Potsdam, al término de la citada guerra, donde murieron millones de inocentes para instaurar los gobiernos títeres de Moscú bajo la bandera roja? ¿Y de las represiones sangrientas y monstruosas en los intentos de rebeldía contra el comunismo en Alemania Oriental el 17 de Junio de 1953; en Poznan, Polonia, en Junio de 1956; en Budapest, Hungría, en 1956; en Praga, Checoslovaquia, en 1967? ¿Y la invasión de Afganistán en 1979? ¿Y los soldados chilenos caídos en el intento comunista de magnicidio, en la Cuesta Achupallas, en el Cajón del Maipo en 1986? ¿Y las decenas de uniformados y civiles inocentes, asesinados por el brazo armado del PC, el FMR, durante el gobierno militar?

Usted, Sr. Gutiérrez, que pretende ser el portaestandarte de la bandera de los DD.HH., escriba también columnas sobre las interrogantes precedentes, señalándonos si las innumerables víctimas de esos hechos, tenían o no, derechos humanos.

Con lo anterior, por ahora, es suficiente. No recurriremos a extender la roja e inconmensurable mancha de sangre que los comunistas han hecho derramar a sus enemigos en el Asia, tales como Corea del Norte, Camboya, China comunista, Indonesia, Vietnam, Myanmar (ex Birmania) y en África, y en América: en Cuba, en Nicaragua, en El Salvador, en Argentina, en Uruguay, en Brasil y en Chile.

Resumiendo, son cien millones las víctimas mortales del comunismo, del que usted, Sr. Gutiérrez es uno de sus más caracterizados representantes en Chile.

¿Y todavía se atreve a declararse defensor de DD.HH.? Usted es sólo un defensor de los rojos inhumanos. Defiende lo indefendible. La historia nacional y universal, así lo demuestra. Usted pertenece a un partido, cuya doctrina -no lo olvide nunca usted señor lector-, fue declarada por el Papa Pío XI como “intrínsecamente perversa”. Sus argumentos, Sr. Gutiérrez, y su base dogmática, son absurdos y repulsivos.

Finalmente, Sr. Gutiérrez queremos recordarle que usted es dirigente de cúpula del PC, partido del que su colega, diputado Guillermo Teillier, nombre de combate “Sebastián” o “El Príncipe”, era nada menos que el Encargado Militar en la operación de ingreso a Chile de 90 toneladas de armas y explosivos, con las que se quiso equipar a 20.000 hombres para derrocar al gobierno y convertir a nuestro país en una Nicaragua. Las miles de muertes que se habrían producido inevitablemente, se impidieron, precisamente, por la acción preventiva de los organismos de seguridad que usted denuesta. Es insólito que con estos antecedentes, tenga la desfachatez de aceptar la presidencia de la Comisión de DD.HH. de nuestra Honorable Cámara de Diputados. Usted Sr. Gutiérrez, es quien efectivamente está moralmente inhibido para ejercer el cargo que ostenta y hay que ser muy cara dura, para levantar una voz acusadora en un tema en que se encuentra totalmente vulnerable.

¡Es usted quien debe renunciar y no un distinguido General de la República!

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Lo manda el P. Justo Antonio Lofeudo…………..

Que DIOS nos ampare

Queridos amigos:

En noviembre habíamos alertado acerca del acelerarse de una campaña contra todo lo que es cristiano y en particular contra la Iglesia Católica y la figura del Santo Padre. El artículo se llamaba "Se cierra el círculo".

Ahora, por lo que pasaremos a transcribir, se ve cómo el círculo lo están ya cerrando y muy rápidamente. Tienen prisa, no pueden esperar más.

Antes de ir a la transcripción motivo de este mensaje de alerta, recuerdo un par de párrafos del anterior artículo:

"Ante el ataque a la vida, a la familia, a la libertad de religión, a la moral cristiana y la misma moral natural y hasta al mínimo sentido común, ¿la Iglesia no ha de decir nada? Ciertamente que debe hablar, pero al hacerlo sabemos ya que habrá cárcel. Por eso, por todos los medios quieren primero llevar a la religión al ámbito privado, prohibiéndole manifestarse públicamente sobre estos o cualquier otro tema. De ese modo tendrán las manos sueltas para cometer sus tropelías y cerrar el círculo demoníaco de perversión y destrucción de la sociedad. Cuando se alzare una voz profética o magisterial para denunciar estos crímenes será esa acallada, amordazada y encarcelada.

Cualquier observador imparcial ha de notar que todo va muy deprisa. Falta poco, muy poco para la persecución sistemática a gran escala y hasta el final.

¿De dónde viene la persecución? Los instrumentos ejecutores son los gobiernos –en sus tres poderes- que siguen idénticas políticas, las que –a su vez- responden a un sistemático plan de eliminación de todo lo cristiano en la vida, primero  pública y luego privada. Por eso, los ataques van dirigidos contra la institución más fuerte en el ámbito cristiano que es la Iglesia Católica y contra la figura del Papa y del Magisterio hasta acabar con ellos.

Por encima de los gobiernos nacionales están los organismos supranacionales como las Naciones Unidas y en concreto UNICEF, UNESCO que son sus ramas ejecutoras y promotoras de tales políticas.

No es más un secreto que detrás de las Naciones Unidas y de la Unión Europea, está el proyecto de gobierno mundial único que ya está cancelando las soberanías nacionales".

Y ahora la noticia:

Un juez de la ONU afirma que el Papa debería ser procesado por la Corte Penal Internacional

By Susan Yoshihara, Ph.D.

9 de abril de 2010

     (NUEVA YORK – C-FAM)  El pasado viernes, en Londres, un destacado jurista de las Naciones Unidas solicitó al gobierno británico la detención del Papa Benedicto XVI durante su próxima visita a Gran Bretaña, para que seaprocesado por «delitos de lesa humanidad» en la Corte Penal Internacional.       

Geoffrey Robertson pregonó su condición de juez de la ONU en un artículo publicado la semana pasada, en el que sostuvo que los juristas deberían invocar los mismos procedimientos utilizados para acusar a criminales de guerra como Slobodan Milosevic, a fin de procesar al Papa como cabeza de la Iglesia Católica Romana, quien es el responsable último de los abusos sexuales perpetuados por sacerdotes católicos en contra de niños.      


Robertson es uno de los cinco juristas selectos que componen el sistema interno de justicia de la ONU, ante el cual comparecen los funcionarios de las Naciones Unidas envueltos en casos de corrupción y mala administración. Su artículo fue publicado en Estados Unidos y Gran Bretaña, y divulgado por la Prensa Asociada.        

El profesor Hurst Hannum, miembro de la Fletcher School, de la Universidad Tufts, dijo a Friday Fax que sería una «verdadera exageración» apelar a la Corte Penal Internacional, ya que la jurisdicción de dicho tribunal está reservada principalmente para crímenes cometidos durante la guerra. Es más probable, añadió Hannum, que Robertson y otros expertos con ideas afines invoquen el principio de «jurisdicción universal», de modo que las cortes nacionales de todo el mundo puedan detener al pontífice en el momento en que ponga un pie en su territorio. Los críticos consideran que el mencionado principio, que fue puesto en práctica anteriormente, constituye una violación de la soberanía según lo establecido en la Carta de la ONU.        

No obstante, Robertson insistió en que la Corte Penal Internacional puede ser utilizada siempre y cuando no se aplique la inmunidad soberana del Papa y con la condición de que los juristas puedan probar que los abusos sexuales fueron llevados a cabo de manera «sistemática o generalizada», como fueron sometidos los niños soldados en las guerras de Sierra Leona y del modo en que son tratados los esclavos sexuales en todo el mundo.      


Robertson, abogado especializado en delitos y cuasidelitos civiles, dijo que es necesario interponer una acción legal en contra de las máximas autoridades de la Iglesia, a fin de obtener más fondos para las víctimas de los abusos sexuales de los clérigos en aquellos casos en los que las diócesis se declararon en quiebra. Más precisamente, se refirió al hecho de que la diócesis de Los Ángeles ya ha desembolsado 660 millones de dólares estadounidenses en concepto de daños y perjuicios, mientras que Boston lo hizo por 100 millones de dólares.        Un destacado profesor de leyes dijo a Friday Fax: «Sin menospreciar en lo más mínimo la seriedad de las presuntas ofensas de los sacerdotes católicos, sería un error grave para las leyes de derechos humanos permitir que se trivializara el deber de proteger, y que se le hiciera el juego a los abogados norteamericanos que fijan honorarios bajo la modalidad de cuota litis».       


Otro abogado de derechos humanos dijo a Friday Fax que el artículo podría ser parte de una campaña mayor. Robertson lucha desde hace muchos años para que se prive del status de observador permanente a la Santa Sede en la ONU, y se refirió públicamente a la primera como «la ONG más grande del mundo».     

Cuando en 1999 se lanzó una campaña tendiente desplazar a la Santa Sede, los Estados Miembros de la ONU ofrecieron su apoyo al Vaticano, y en 2004 la Asamblea General aprobó mediante votación unánime que se ampliara su estatus. No se sabe con certeza si el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, estaba al tanto de las tendencias políticas de Robertson antes de que lo nombrara juez de la ONU.  


Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

Concluimos con las mismas palabras que antes.

Se cierra el círculo, la serpiente está a punto de morderse la cola. Los agentes de las tinieblas avanzan y el resto del mundo está como narcotizado y ausente. Ante esta realidad, a los creyentes nos cabe rezar y mucho para que el Señor nos prepare para la batalla, el Espíritu Santo nos dé la fortaleza necesaria y, en medio de la confusión general, nos ilumine. A los demás hermanos de buena voluntad, de recta moral, los acompañamos con nuestras oraciones para que tampoco ellos claudiquen. Estaremos juntos luchando por la luz de la verdad.

J.A.L.

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LA SEGUNDA, 24 DE NOVIEMBRE DE 1995

Pinochet

Por

Hernán Larraín Fernández

Senador

Extractos principales de la carta pública enviada al Comandante en jefe del Ejército, general Augusto Pinochet Ugarte

Mañana 25 de Noviembre usted cumple el octogésimo aniversario de su natalicio, ocasión en que un importante número de chilenos celebrará tal fecha junto a su persona, a lo largo de todo Chile. Sin embrago, lo más relevante de todo es que en esta oportunidad, bajo la iniciativa de un grupo muy cercano de sus ex colaboradores, se aprovechará la conmemoración para tributarle un reconocimiento a su gigantesca contribución al progreso de nuestro país. Por ello, quisiera enviarle estas líneas que contienen algunas reflexiones que me surgen a propósito de este acontecimiento, perdonándome usted que, por su propia significación, las haga públicas.

§ Los pueblos, por lo general, son poco agradecidos con quienes colaboran en su desarrollo en vida de sus protagonistas. Más bien la crítica y la descalificación, cuando no la envidia, dan cuenta de nuestra pequeñez e incapacidad para tributar en forma oportuna un justo reconocimiento.

§ La historia de Chile no sería la misma de no haber intervenido usted en momentos cruciales de nuestra evolución. No podemos olvidar el estado crítico, la ruina material y la descomposición moral en que se encontraba nuestra nación en 1973. La desesperanza cundía en todos los ámbitos y la ciudadanía, indefensa y desprotegida, se derrumbaba junto al fracaso de la institucionalidad vigente para impedir la destrucción de la chilenidad promovida por una ideología fundada en el odio y la lucha de clases.

§ Ni los Tribunales de justicia, ni la Contraloría General de la República, ni el Congreso Nacional, pudieron impedir estos hechos o revertir la situación caótica que se había producido. El país pidió, entonces, la intervención de las Fuerzas Armadas, llamamiento que luego de advertir la imposibilidad de evitar de otra forma el desplome nacional, fue finalmente escuchado por nuestros hombres de armas.

§ En la perspectiva del tiempo, este proceso adquiere especial significado. Luego de ser un país encaminado – al parecer de la época – en forma irreversible al colapso, Chile pasó del Gobierno Militar a ocupar la posición expectante que hoy tiene, configurando una situación inmejorable para superar la pobreza y el subdesarrollo a que décadas de malos gobiernos anteriores – salvo excepciones – nos habían conducido. Aunque les duele a muchos en la actualidad, esta es una realidad sólida y evidente como la cordillera de los Andes, que fuerza a muchos hoy a prestarle su reconocimiento público.

Otra vez fue necesario coraje y sentido de bien común para adoptar el camino difícil y no demagógico que permitió lograr estas metas. Nuevamente usted, al liderar el proceso, mostró la calidad de estadista que pocos chilenos han podido exhibir a lo largo del siglo que expira.

§ El proceso seguido a lo largo del régimen militar fue largo y doloroso. La interrupción del proceso institucional, causado por los hechos previos mencionados, generó enfrentamientos que ocasionaron la vida de muchos compatriotas. Recordarlo nos causa pesar y enluta el alma nacional. Nadie quiso que ello ocurriera y nadie desea que ello vuelva a repetirse.

§ Incluso los errores y excesos que se cometieron – no podemos olvidar la naturaleza humana – y más allá dela aprovechamiento político que de ellos se ha venido haciendo durante muchos años, deben servir para comprender lo profundo del quiebre social que existió a comienzos de la década del setenta y el grado a que había llegado la justificación del uso de la violencia por los sectores políticamente mayoritarios en ese tiempo.

§ Hoy, cuando aún quedan heridas por restañar y cuando se buscan fórmulas para terminar con los problemas pendientes, derivados de esos hechos en materias judiciales, producto de la mala aplicación de la Ley de Amnistía dictada en 1978 para contribuir a la paz social, advertimos la inequidad de algunos sectores que, por un lado, procuran superar las dificultades procesales y penales de terroristas de izquierda, para intentar, por otra parte, la persecución implacable de todo uniformado que pueda tener alguna responsabilidad en hechos de entonces.

Fue necesario tener coraje para actuar en su debido momento, como lo es necesario hoy para superar esas inquietudes, sin olvidar el debido respeto por los sentimientos de todos los afectados. Usted supo actuar entonces y la ha sabido hacer en estos días, dando ejemplo de autoridad, respeto personal y observancia de las normas jurídicas vigentes en la actualidad.

· La restauración de la democracia exigió comprender la profunda crisis institucional que entonces existió… La Constitución Política de 1980 es fiel demostración de esa vocación fundacional. La transición posterior y la actuación de los gobiernos que han sucedido al Gobierno Militar permite acreditar que esa institucionalidad ha funcionado con éxito. De ahí que nos resulte incomprensible el esfuerzo de algunos por revisar aspectos medulares de la misma, sin que existan antecedentes objetivos que lo justifiquen.

· Los hechos que he reseñado muy sucintamente justifican, pues, la recordación y celebración de estos días. No podemos restarnos a esta situación, entendiendo que la obra de todo hombre, por grande que sea, es fruto del trabajo mancomunado de muchos. Creo justo recordar entre todos quienes colaboraron con usted a una sola persona que, sin dudas les representa, pero que, por la fidelidad a sus principios, ya no nos acompaña. Me refiero a Jaime Guzmán, cuya figura – como la suya – se agiganta con el paso del tiempo.

· Por circunstancias particulares, no podré acompañarlo personalmente en alguna comida de celebración de las muchas que tendrán lugar el día de mañana. En esos momentos, obedeciendo a una invitación del Comandante en Jefe de la Armada, Almirante Jorge Martínez Busch, estaré visitando el campo de Hielo Sur, respecto del cual existe un diferendo limítrofe con Argentina, el que deberá ser revisado próximamente en el Senado.

· La triste experiencia vivida hace poco con motivo del conflicto de laguna del Desierto me fuerza a participar en ese evento, lamentando tener que ausentarme en esta justa celebración. Usted, que tuvo el coraje de defender cada pedazo de tierra chilena con la determinación que rodean todas sus acciones, podrá disculparme y, a la vez, comprender el sentido de mi ausencia.

HERNAN LARRAÍN FERNANDEZ

Senador

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comentario Político semanal

   Me había prometido a mi mismo no insistir con el tema de los impuestos. Pero tras ver ayer en Tolerancia Cero a la porfiada de la Lily Pérez volver con el Royalty y de que "no se va a afectar a las personas y las pymes" y al chascón Villegas calificando de babosos a todos los que seguimos escribiendo en contra del tarúpido  "impuesto a las grandes empresas", tengo que  reincidir. Ya expliqué que el "impuesto a las grandes empresas" es una invención infernal y demagógica del gran visir Hinzpeters. Es una movida "política", se han dado cuenta todos, desde nosotros los "babosos" hasta el último cabro chico. Pero calificarla de "política" es premiarla, es darle altura, la verdad  es que es una medida politiquera, demagógica, populista, y…lo peor de todo…sumamente torpe pues abre una caja de Pandora, abre un tema que debiera estar cerrado. Yo no permito que se discuta si mi mujer puede o no prostituirse, ese es un "no tema" para mí, es un tema cerrado.
   Reconozco que a veces me pongo baboso, sobre todo cuando me traen a mi nieto Ciro de un año y medio, el también vive en Reñaca y me lo traen casi día por medio así que baboseo mucho, son litros de baba. Y entre la lista de babosos que han escrito contra esta inmensa estupidez demagógica del "impuesto a las grandes empresas" hay muchos otros distinguidos babosos, incluyendo a otro chascón que para mi gusto ha sido lejos lejos el mejor Ministro de Hacienda de Chilito. Me refiero al Chascón Buchi, también conocido como el "pelao" Buchi, colega ingeniero de la gloriosa Universidad de Chilito y a quién conocí personalmente. Le copio a usted lo que escribió el baboso chascón Buchi al respecto, y a la siempre políticamente correcta Lily y al chascón Villegas les doy como tarea leérselo unas 40 veces hasta que les dentre en la cabeza y lo entiendan.

El Fisco tiene recursos y poca deuda. Una emergencia como esta es la oportunidad para usar esa holgura. Si no es ahora, ¿cuándo?

Desgraciadamente, en general lo que es intuitivo y aceptable políticamente no es lo correcto. Esto explica la pobreza que aún es mayoritaria en el mundo, ya que ha impedido que las políticas públicas sean las adecuadas para aprovechar los conocimientos y avances tecnológicos levantando a la humanidad de la miseria.  La incapacidad para superar esta dificultad es quizás la mayor tragedia que conocemos.

Estas semanas hemos visto un ejemplo en los planteamientos tributarios en relación al terremoto.  Es atractivo proponer alza de impuestos, especialmente a un ente abstracto como las empresas.  El argumento es simple: hubo una tragedia, que todos paguen. Se olvida que el desastre afectó a todos.  Todos tienen que soportar algún costo: Fisco, empresas y personas.  Las empresas no gastan con sus recursos, sólo producen, invierten, emplean o disminuyen deudas, lo que hace más accesible a terceros financiarse. Todo ello es lo que necesitamos para superar la pobreza, y hoy en la emergencia con más impuestos tendremos menos. El Fisco, más allá de las dudas sobre la certeza de sus cifras de ahorro en el pasado, tiene recursos y poca deuda. Una emergencia como esta es la oportunidad para usar esa holgura.  Si no es ahora, ¿cuándo?  Es tarea de los técnicos -hay muchos y buenos en el gobierno- hacerlo en la mejor forma para minimizar otros efectos macroeconómicos.

Se ha insinuado que el problema no es sólo la emergencia del sismo.  El déficit estructural legado sería mayor, quizás el 2% del PIB, y ello requiere corrección.  Si es así, no es el único legado a corregir. La productividad cayó al 1,6% anual durante el gobierno de Bachelet.  Si queremos progresar, es imposible sin mejoras en ella. Quizás  la tarea más crítica de este gobierno sea precisamente esa; es imprescindible para relanzar el crecimiento. Más impuestos y dificultades para invertir son el camino equivocado para lograrlo. Aun cuando la situación fiscal no haya sido tan positiva como se decía, existe un amplio espacio para ajustar las cuentas en un plazo que no tiene por qué limitarse al actual período presidencial.

En la discusión han rebrotado argumentos de otra índole. Que los impuestos a las empresas son bajos y que son injustos para las personas. Esos argumentos no son correctos. No debemos compararnos con países desarrollados que crecen poco para lo que necesitamos. Nuestros impuestos no son bajos si los comparamos con las etapas dinámicas de desarrollo que quisiéramos emular. Más aún, la recaudación efectiva del impuesto a las empresas como porcentaje del PIB es más alta en Chile que en muchos otros países, incluso los de tasas altas. Ello es porque probablemente se aplican con menos exenciones y se usan bases distintas.  Respecto de las personas, no existe tal inequidad. Son impuestos de naturaleza distinta; Chile tiene un sistema integrado que cuando llega la riqueza a las personas tributa en forma equivalente. Ya vimos que las empresas no gastan, producen. El impuesto a ellas es un anticipo a las personas que en términos de impulso a la inversión y el empleo, fuente última de la eliminación de la pobreza, cabría pensar en bajarlo, no subirlo.

Pero lo más grave de esta polémica está en el plano político. Veinte años de gobierno de la Concertación deterioraron nuestra capacidad de superar la pobreza. El esfuerzo de muchos impidió que el proceso se acelerara más, siguiendo el camino políticamente fácil y acorde con su ideología. Sería un mal presagio que las primeras medidas de un gobierno que debía marcar un cambio en este aspecto se iniciaran por el mismo camino

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Ser democratacristiano hoy

Gonzalo-Rojas.gif¿Habrá algún DC que no reconozca que su partido vive hoy momentos muy difíciles? Y, claro, no se trata del Padena o de la API, sino de una de las colectividades más relevantes en la historia de Chile en los últimos 70 años, por lo que es toda la política chilena la afectada.

Derrotado su reciente candidato presidencial; descolocada su dirigencia concertacionista por el progresismo ilimitado de sus socios; desanimadas sus bases por la indefinición de sus dirigentes, todo le tiembla, más allá de una exitosa elección de senadores. Una triple D —derrota, descolocación y desánimo— inunda la conciencia democratacristiana. Es cierto que ese órgano clave —que hace de válvula de seguridad en la vida personal y colectiva— hace ya años que en la DC no funciona como debe, pero también es efectivo que los viejos falangistas todavía se preguntan cómo es posible que haya sucedido todo lo que les pasó; se interrogan sobre tantas cosas mal hechas y apenas encuentran respuestas.

“La defensa del hombre amenazado en su realidad espiritual antes que en las estructuras más exteriores, y la defensa de ciertos valores universales es la tarea urgente”, afirmaba un autor. Y otro añadía: “Los acontecimientos de la política nacional, las nuevas orientaciones del pensamiento católico, las directivas pontificias y otras causas contribuyeron a formar una generación juvenil de acusados perfiles propios, que encerraba valores indiscutibles y manifestaba definida personalidad, dentro de amplia y consistente homogeneidad”.

Eso fue la DC originalmente: convicciones fuertes, junto a organización y mística, para defenderlas y promoverlas. Son citas que los viejos falangistas reconocen de inmediato y a las que adhieren con reverencia. Pero son sentencias que los actuales DC —en su mayoría, buenas personas— consideran quizás algo ñoñas o beatas.

Si aún las valoraran, de ninguna manera la Democracia Cristiana exhibiría una confusión tan grande sobre qué es la persona humana y qué implica proteger su dignidad y su trascendencia.

Porque el principal error de la DC actual no está en sus concepciones estatistas, ni en su desmesurado democratismo, ni en algunas de sus fórmulas económicas fracasadas, sino en la manera gelatinosa en que el partido conceptualiza sobre el ser humano.

Y si tuvieran en cuenta aquellas antiguas afirmaciones, no temerían asumir un camino propio, depurado del mesianismo de los 60, pero fuerte en perfiles bien diferenciados. Por el contrario, hoy la DC aparece en tantas materias simplemente como otro PPD, sólo que disfrazado con ropajes algo clericales cuando la amenaza progresista toca a degüello.

Finalmente, si consideraran aquellas frases como vigentes, no habrían facilitado la presencia en el Congreso —sí, en listas comunes— de quienes niegan todos y cada uno de los presupuestos cristianos del orden social y, de paso, han combatido con energía a los propios falangistas desde su origen, allá por fines de los años 30. Pero lo que les espera es todavía peor si no reaccionan: rendirse a una alianza aún más amplia con las izquierdas, con ese PC presente y creciente, bien amparado en sus variados socios.

(Por cierto, las citas referidas corresponden a Eduardo Frei Montalva y a Alejandro Silva Bascuñán, respectivamente).

Lo que haga la DC —podría pensar alguien— es problema de ella. No: ciertamente, puede ser problema y drama para Chile y, en especial, para la UDI y su necesidad de aprender de los errores falangistas.

Desgraciadamente, siempre cabe la posibilidad de que clame algún democratacristiano: ¡Que no nos vengan a dar lecciones desde fuera!

¿Y de dónde si no?

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EL MERCURIO, Domingo 28 de Noviembre de 2004

(Entrevista de Enero de 1987)

A fines del régimen militar, el entonces secretario general de la UDI decidió explicar a un reducido auditorio su posición respecto a la represión política. Este texto – aparecido en “El Mercurio” en Noviembre de 2004 – ilustra el pensamiento de uno de los civiles más influyentes del gobierno de Augusto Pinochet.

Enero de 1987, Juan Pablo Illanes entrevistó a Jaime Guzmán en el encuentro “Líderes de cara al futuro” realizado en el Centro de Estudios públicos. En un auditorio compuesto por jóvenes, el fundador del gremialismo y – en ese entonces – secretario general de la UDI analizó el gobierno militar y explicó su opinión respecto al retorno a la democracia. Entre los temas tratados, destacó su análisis de la situación de los derechos humanos durante el gobierno de Pinochet y el impacto que tendría para los gobiernos del futuro. En este extracto de las conversaciones entre Juan Pablo Illanes y Jaime Guzmán reproducimos sus impresiones en momentos en que se discuten las repercusiones del Informe sobre Prisión Política y Tortura.

Juan Pablo Illanes:

El texto de la Constitución, no cabe duda, protege bien los derechos de las personas. No obstante, llama la atención que a este Gobierno se le formulan graves acusaciones en relación con el respeto a los DD.HH. Se le acusa de desapariciones, se indica que ha habido ejecuciones sumarias, aparentemente irregulares. Hay una serie de acusaciones de esta naturaleza, que pueden traer secuelas sociales muy graves y que, a juicio de muchos, constituyen un germen de inestabilidad futura. Me gustaría preguntarte a ti, que estuviste participando en el gobierno desde el comienzo, tu opinión sobre estas acusaciones.

Jaime Guzmán:

– Yo creo que eso nos lleva a un tema delicado e importante, que debe ser tratado de la manera más seria y franca posible. Creo, desde luego, que no se refiere básicamente a la consagración constitucional de los derechos, porque en general las transgresiones a los derechos humanos son actos que desbordan la legalidad y que por cualquier causa no son aclarados debidamente para su sanción correspondiente. Por eso no se trata principalmente de un problema de orden jurídico sino de un problema de orden práctico.

Creo que cualquier enfoque serio del tema de los DD.HH. durante este régimen debe partir de una realidad que enmarca el análisis. Esa realidad es que el actual régimen accedió al poder en medio de un cuadro objetivo de guerra civil, al cual el país había sido arrastrado deliberadamente por el gobierno anterior. Este hecho reviste la máxima importancia, porque la realidad histórica enseña que no hay situaciones objetivas de guerra civil que no acarreen muy dolorosos y graves hechos de violencia, de muertes y de transgresiones a los derechos de las personas. El primer problema que, por tanto, hay que dilucidar, es cuánta responsabilidad y cuan grave responsabilidad tiene el gobierno de la Unidad Popular en muchos de los hechos que debieron sufrir sus propios jerarcas, como consecuencia del cuadro de guerra civil que ellos provocaron.

Por esta razón, no puedo aceptar, en conciencia y después de haber reflexionado durante trece años, que los dirigentes y partidarios del régimen de la UP pretendan enfocar este problema unilateralmente, colocándose en la calidad de víctimas y acusando al Gobierno militar de victimario. Me parece que eso es una falsedad y una osadía moral inaceptable, quizá sólo explicable – en ciertos casos – por la falta de objetividad que pueden producirse en el ser humano las situaciones de muy grave dolor.

Producido el 11 de Septiembre 1973, se desencadena una serie de hechos que son consecuencia inevitable del cuadro de guerra civil generado por la UP. Esto no quiere decir que sean hechos justificables, pero sí indica que la responsabilidad de su ocurrencia recae en mucho mayor medida en quienes hicieron necesaria la intervención militar con esa guerra civil que incentivaron, que en quienes se vieron en la obligación, completamente ajena a su voluntad, de conjurarla. Porque está claro que el advenimiento del Gobierno Militar no fue algo que las FF.AA. y Carabineros buscaran.

Con el correr del tiempo, empiezan a yuxtaponerse dos realidades. Por un lado, la que acabo de señalar. Por el otro, la dinámica peligrosísima que tienden a adquirir los organismos de seguridad en los gobiernos autoritarios. Es allí dónde pasamos a un área distinta de realidades, en que de excesos inevitables se pasa a excesos evitables, y por ende condenables respecto de la autoridad que los llevaba a cabo. Quiero subrayar cómo estas dos realidades se yuxtaponen, para hacerles vislumbrar lo difícil que era superar adecuadamente este problema. Naturalmente que el tema habría sido muy simple de abordar si uno parte de la base que no se requería un Gobierno Militar, o que el Gobierno Militar llegó en condiciones diversas a una guerra civil. Pero si llegó en condiciones propias de una guerra civil y él fue indispensable para conjurarla, necesariamente estas dos realidades deben ser analizadas como elementos que confluyen en un cuadro muy complejo.

¿Dónde estaba, a mi juicio, la solución del problema? Precisamente en ir desmontando gradualmente la dinámica peligrosa que habían adquirido los servicios de seguridad, al excederse abusivamente en forma que era evitable, pero realizar eso sin restarle potencia a la esencial lucha antiterrorista.

Me parece indispensable, incluso señalar, en forma bastante categórica que hay dos maneras en que el estado puede violar los DD.HH.; una por acción y otra por omisión.

Cuando la autoridad no combate a la subversión o al terrorismo de una manera eficaz, no es acusada en ningún foro internacional de violar los DD.HH., pero los está violando por omisión porque a ella le corresponde evitar los atropellos a los derechos humanos que implica toda la acción terrorista y subversiva.

El problema, entonces, nace en que hay que armonizar la eficacia en la lucha antisubversiva y antiterrorista, que es la lucha exigida por los DD.HH., con el respeto a los parámetros éticos y legales que enmarquen esa lucha dentro de los criterios aceptables desde la dignidad del hombre que nos inspiran. Ese elemento permite apreciar el problema desde una dimensión seria, no simplificada ni panfletaria como desgraciadamente ha tendido a abordarse en chile. Estoy perfectamente consciente que decir estas cosas no es fácil ni es grato, porque se ha producido en amplios sectores del país una simplificación unilateral, emocional y superficial del tema. Digo esto además, porque personalmente desde los inicios de este Gobierno, el tema de los DD.HH. me preocupó muy intensamente. Me preocupó por una cuestión ética y por una cuestión de sensibilidad. Hay personas que son más o menos sensibles a estos temas, y yo lo soy mucho.

En esa época, dicha preocupación era estimada algo excéntrico y curioso por la enorme mayoría de los sectores civiles que apoyaban al Gobierno Militar y que miraban todas las inquietudes que yo planteaba como algo muy secundario o como un mero costo que había que asumir sin más.

Además, hay un aspecto de mi ingerencia dentro del gobierno durante esa época, en el cual no me parece abundar públicamente. Pero no cabe duda que la disolución de la DINA, y el subsecuente reemplazo del general Contreras en la dirección del organismo que la sustituyó fue un paso decisivo en una tendencia o evolución favorable del problema. También siento el deber moral de decir que algún día se reconocerá el papel decisivo que en igual línea tuvo Sergio Fernández como Ministro del Interior, etapa en que se puso fin al gravísimo hecho de los detenidos desaparecidos y en que se mejoró notoriamente la situación general de los DD.HH., aun cuando en el arduo desafío de combinar lo anterior con la eficacia de la lucha antiterrorista y antisubversiva, el ex Ministro Fernández no lograse en plenitud todo lo que se propuso a favor de los DD.HH. y por lo cual luchó silenciosa pero incansablemente, y con frutos que sólo la extrema pasión política actual es capaz de pretender desconocer.

Me interesa también subrayar en este tema que el caso chileno presenta una original y atinada solución jurídica y que fue una idea impulsada por Sergio Fernández, en 1978. Esa solución fue fijar una fecha determinada por ley, como término de las secuelas de la guerra civil.

Esa fecha es el 10 de marzo de 1978. La norma o fórmula que se buscó para eso fue la Ley de Amnistía, que borró los delitos cometidos en el período 73-78, por ambos bandos.

Cuando la Ley de Amnistía fue promulgada, la jerarquía de la Iglesia católica la celebró como una medida de conciliación, porque, de hecho, como producto de esa ley, salieron en libertad dirigentes o activistas de la UP que estaban condenados o procesados por delitos cometidos antes del 11 de Septiembre de 1973, o después de esa fecha, y por cierto que también la ley apuntaba a blanquear jurídicamente, que eso es la amnistía, los delitos que se hubieran cometido por los órganos de seguridad en la lucha contra las secuelas de la guerra civil, producidas entre los años 73 y 78.

Pero todo lo ocurrido con posterioridad al 11 de marzo de 1978 en Chile está sujeto a la jurisdicción común, de manera que la discusión de si debe haber o no juicios para los actos que impliquen trasgresión a los derechos humanos no tiene ningún sentido en la realidad chilena. La solución ya está dada. No hay sanción para los hechos ocurridos antes del 11 de marzo de 1978.

La UDI ha señalado, y yo quisiera subrayar esta tarde, que donde recae la principal responsabilidad del actual Gobierno al respecto, es en el esclarecimiento de de los hechos que impliquen violación de los derechos humanos – y especialmente de los crímenes de connotación política – acaecidos con posterioridad al 11 de marzo del año 78, y que desgraciadamente no han sido esclarecidos de la manera en que es indispensable que lo sean para que se juzgue y sancionen conforme a la legislación vigente, y se despeje así un elemento que puede ser extraordinariamente traumático en el paso del gobierno militar hacia la plena democracia. Creo que allí hay una responsabilidad pendiente del actual gobierno.

Juan Pablo Illanes:

Sobre la base de los mismos argumentos que tú diste, el problema de omisión se aprecia como muy grave. Hay una serie de asesinatos importantes, ninguno de los cuales está aclarado. A raíz de uno de ellos se produce incluso la renuncia de uno de los miembros de la Junta de Gobierno. Recordemos que Nixon no cayó por lo que ocurrió en Watergate, sino que por su encubrimiento posterior. Las omisiones y la continuación hasta hoy de los conflictos, ¿no crees tú que indican que el problema de los derechos humanos está muy lejos de haber sido superado en marzo de 1978?

Jaime Guzmán:

– Yo creo que está lejos de haber sido superado. Justamente allí reside el problema. Creo que lo que está superado es la solución jurídico-política al problema, que en otros países fue necesario resolver en el momento del traspaso del gobierno militar al gobierno civil o después de instalado éste. Hay una solución jurídica. Pero ¿Cuál es el gran problema? Precisamente lo que tú señalas. El problema reside en que hay una serie de hechos posteriores al 11 de marzo de 1978 que no han sido esclarecidos y cuyas víctimas son opositores al Gobierno. Esto no autoriza a culpar al Gobierno de los hechos, pero sí hace válida la exigencia de que él los esclarezca, o preste la colaboración eficaz e indispensable a los organismos policiales para que estos casos sean esclarecidos por el Poder Judicial. El caso de los tres dirigentes comunistas degollados es uno de los más agudos en la materia. Porque allí hay constancia fehaciente de participación de uniformados en el inicio de los hechos que condujeron a que estas personas fueran finalmente asesinadas y degolladas. Por esa razón es que estimo fundamental insistir en este punto como una exigencia que nace de un imperativo ético.

Esto es lo que considero un enfoque serio y equilibrado del tema de los derechos humanos.

Rechazo que se simplifique el problema, poniendo en plan de igualdad, por ejemplo, el caso de Lonquén o de los comunistas degollados. Quien pone en igualdad de condiciones los dos casos, por una vía o por otra, está revelando una falta de seriedad absoluta en el análisis del problema. Si las pone en igualdad de condiciones en forma acusatoria, está desconociendo la situación de guerra civil en la cual se dio el caso de Lonquén. Y si las pone de igualdad de condiciones para pretender una supuesta absolución u olvido del problema, yerra gravemente porque desconoce el hecho de que el caso de los degollados no puede quedar impune sin que para el Gobierno recaiga una grave responsabilidad por no contribuir eficazmente a esclarecer el caso.

Creo que estos hechos tienen tal gravitación que, efectivamente, pueden opacar realizaciones extraordinarias de un gobierno en lo jurídico, en lo institucional, lo mismo que en lo económico y social. Son aspectos vitales que conmueven los valores éticos más profundos de las personas y sus reacciones más sensibles. Por eso es que yo disto de pensar que el problema está superado. Lo que sí me interesa reiterar es que eso no debe llevarnos tampoco, a estimar, que estas acciones injustificables y que deben ser sancionadas, son unilaterales. O sea, tampoco hoy hay una víctima y un victimario, porque existe una permanente y sistemática acción de terrorismo y de subversión impulsada y ejecutada por el comunismo, que exige una lucha antisubversiva y antiterrorista en defensa de los derechos humanos afectados por el terrorismo y la subversión. Y también defensa de todos los chilenos en cuanto si lograra tener éxito una revolución que llevase al poder a un gobierno marxista, nuestros derechos humanos se verían conculcados en medida incomparablemente más grave que todo lo peor que haya sucedido en Chile desde 1973.

Por esa razón, lo que hay que propiciar tiene que ser realista y equilibrado. Hay que fortalecer la lucha antisubversiva y antiterrorista en términos que ella resulte eficaz, evitando caer en las consignas descalificatorias contra los organismos encargados de un combate que, hablando con sinceridad, tienen una rudeza que le es inherente e inseparable.

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Gonzalo Rojas
Miércoles 31 de Marzo de 2010

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Mientras ocupaba la Presidencia de la República, se corría un gran riesgo al criticarlo. Desde su Olimpo, Zeus fulminaba a sus contradictores con un rayo, mitad autoritario, mitad irónico. Entonces, aunque muchos se atemorizaban, otros admiraban su prestancia.
Pero el péndulo se trasladó al extremo contrario cuando pasó a ser el simple ciudadano Ricardo Lagos Escobar. No faltó aliancista que no le imputara responsabilidades en campos tan variados como el transporte público o las relaciones exteriores, la seguridad ciudadana o la calidad y transparencia de las obras concesionadas. Incluso en juicio ha tenido que declarar.

Y, entremedio, apareció también un curioso fenómeno: han sido sus propios partidarios —despechados algunos, desilusionados otros— quienes hasta el día de hoy le critican esa tendencia a visitar la política chilena desde los espacios siderales, planear sobre ella, tocarla con su varita mágica y elevar de nuevo el vuelo hacia rumbos desconocidos.

Cuando pasa algo así, cuando a un actor relevante de la vida pública casi todos sus pares —sí, casi todos, de verdad— le critican o censuran esto y aquello, al interesado sólo le cabe reflexionar y corregirse.

Pero Ricardo Lagos Escobar parece incorregible. La culpa, los errores, siempre son de los demás; sólo son suyas las soluciones perfectas. El dedo aquel está siempre presto para señalar el único rumbo adecuado.

Allá por 1989, poco antes de derrotar electoralmente al líder del PPD, Jaime Guzmán afirmaba en la comisión política de la UDI de la época algo así como que “hay dos políticos en Chile que son diferentes y en los cuales no se puede confiar”. Uno de los mencionados fue Ricardo Lagos (el otro no viene al caso; me lo reservo para mejor oportunidad).

Efectivamente: no pueden confiar en Lagos sus adversarios; pero tampoco pueden confiar en él ni siquiera sus partidarios. Así nos lo ha sugerido el mismo Pepe Auth.

¿Por qué? Simplemente porque Lagos ha recordado en estos días dos concepciones suyas que lesionan gravemente la vida cívica, a pesar de sentirse él tan republicano.

Así ha sucedido, ante todo, al insistir en que el Presidente de la República debía ser el líder de la Concertación. Pero justamente lo que se le pedía al asumir la Primera Magistratura, al ejercerla y al abandonarla, es que distinguiera el papel partidario del rol nacional. Está claro que no lo logró. Lagos insistió siempre en el ethos republicano, pero nunca pudo entender la distinción entre la conducción del Estado y el liderazgo partidista. Y persevera en esa confusión, como si desde una nueva coyuntura soñara con reconstruir una opción presidencial.

Y, en segundo lugar, al remarcar que la Concertación perdió porque no supo defender las obras realizadas durante 20 años. Pero precisamente lo que la mayoría electoral ha querido decirle a la Concertación es que, en el balance final, el déficit era perceptible y que por eso no se le renovaba el mandato. Sencillo y claro.

A pesar de esa evidencia, Lagos insiste en achacar la derrota a carencias comunicacionales y no a los errores de las políticas sociales y culturales de la Concertación. Convencido de que se trataba de comunicar mejor y punto, ¿cuánta plata más habría gastado él para ganar la última elección a través de recursos mediáticos?

Cuando alguien toca a Lagos desde la vereda del frente, la piel de la Concertación se enroncha y afloran variados anticuerpos en su defensa. Pero por dentro, a nivel de vísceras, da la impresión de que han entendido exactamente de qué se tratan los actuales propósitos del ex Presidente. Y no parecen muy entusiastas ni unidos para secundarlos.

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Viéndolo venir


En una primera referencia al nuevo gobierno, recordé una expresión campesina de mi progenitor, quien por sobre títulos y grados académicos era un hombre de campo. Déjame verlo venir, para salirle al encuentro, decía cuando alguien quería matricularlo en apreciaciones o actitudes anticipadas respecto de personas recién llegadas o que recién comenzaban a desenvolverse en nuestra provincia o  vecindad.

Estoy analizando objetivamente el desempeño presidencial de Sebastián Piñera, y el primer tema al respecto que tengo ya suficientemente claro y en cuanto al que hoy quiero darle mi completa aprobación y felicitaciones es el de la seguridad pública, que en su campaña electoral prometió garantizar.

Una buena oportunidad de demostrar el cumplimiento de su compromiso a este respecto se presentó con ocasión del famoso “día del joven combatiente”, instaurado hace algunos años por la extrema izquierda para conmemorar la muerte de los hermanos Vergara Toledo, supuestamente asesinados, quienes cayeron en un enfrentamiento armado con las fuerzas policiales en un disturbio vandálico que les correspondió reprimir. Al llegar al lugar, las fuerzas del orden habían sido recibidas a balazos por los terroristas.

Pues bien, en esta ocasión  –y como lo señala editorialmente el decano de la prensa nacional– el Presidente Piñera, en un hecho sin precedentes, visitó el cuartel de las Fuerzas Especiales de Carabineros y les hizo presente que en su función de mantener el orden y la seguridad pública contarían con el apoyo del Gobierno.

También recalcó que el derecho democrático de manifestarse no es equivalente al derecho a causar desórdenes públicos ni daños en la propiedad pública y privada.

Algunas voces intentaron transformar este hecho en una “provocación” del Gobierno a los eventuales manifestantes. Pero la inmensa mayoría de la población —y en particular los pobladores que tantas veces han sufrido impotentemente las consecuencias de tales desórdenes— no se llama a engaño.

En un Estado de Derecho, la fuerza policial expresa la obligatoriedad de la ley y da realidad a las garantías básicas de las personas. No cabe admitir que su presencia y su disposición a actuar en caso de desmanes puedan constituir una provocación.

En este caso, el número de detenidos, la falta de lesionados así civiles como uniformados, y la limitada gravedad de los incidentes así lo confirman. Una oportuna advertencia que encontró crédito en todos los sectores se mostró capaz de disuadir a quienes sin ella habrían estado dispuestos a realizar actos impunes de violencia, disminuyó los mismos y en buena medida hizo innecesario aplicar la fuerza legal. Así, se ha probado que la violencia no sólo se combate con su proporcionada respuesta, sino también con reglas del juego claras, según las cuales todos sepan que el mantenimiento del orden dentro de la ley será efectivamente una prioridad.

En esta misma línea, fueron importantes las reuniones entre el intendente de Santiago y los fiscales competentes, igualmente expresivas de la voluntad de hacer valer el orden legal e impedir su quebranto impune.

En mayo de 2006 la Presidenta Bachelet removió al jefe de las fuerzas especiales de Carabineros porque un periodista y su camarógrafo, así como varios estudiantes, habrían sufrido lo que ella calificó como “un exceso, un abuso, una violencia repudiable e injustificable”. Ese incidente tuvo por efecto el que las policías posteriormente actuaran con una cautela demasiadas veces extremada, frente a manifestaciones, activistas mapuches, trabajadores portuarios, subcontratados de Codelco y otros.

Pero el balance del “día del joven combatiente” muestra que la eficiencia en la preservación de la seguridad pública es perfectamente compatible con métodos policiales propios de un Estado de Derecho y democrático. El respaldo del Gobierno al actuar de las policías en su deber de mantener el orden público no es incompatible con su ejercicio según tales requerimientos. Por el contrario, aquél las hace plenamente responsables por los actos que entrañen un abuso de su potestad.

Lo determinante de este resultado distinto y socialmente mucho más positivo  –como lo expresa el referido editorial–  es que hubo una preparación previa adecuada, con focalización de los resguardos en los puntos que se preveían críticos, en conformidad con una estrategia fundada en datos precisos y sujeta a una coordinación superior resuelta. Eso evitó que la autoridad se viese sorprendida o sobrepasada por los hechos, como ha ocurrido en tantas ocasiones anteriores.

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La imagen de Verónica Michelle Bachelet Jeria a la sazón, febrero de 2009, presidenta de la república de Chile, corriendo presurosa en su inconfundible estilo, a responder el llamado del compañero comandante Fidel Castro Ruz, quien le dispensaría algunos minutos en la visita de la jefa del Estado a la isla caribeña, develó indeleblemente el criterio del “progresismo” latinoamericano con respecto a las violaciones de los DDHH en el continente y su cómplice lenidad con la dictadura castrista vigente por más de medio siglo.

Mientras Bachelet acudía al besamanos de Castro, las damas de blanco y los pacifistas disidentes cubanos se quedaron con sus brazos estirados, esperando un mínimo gesto de la entonces presidenta chilena.

Un año después, un grupo de senadores democratacristianos liderados por Patricio Walker concurrieron a La Moneda a testimoniar su reprobación para con el régimen socialista de La Habana, ahora junto al flamante presidente chileno Sebastián Piñera Echeñique.

Como respuesta de sus socios progresistas del concertacionismo fenecente, los demócratas recibieron una andanada de impugnaciones e improperios, de los que ni siquiera se libró, dada su alta investidura, la primera autoridad de la nación.

Quien, dicho sea de paso, en sus primeras semanas al frente de los asuntos públicos ha debido soportar un lenguaje soez, injurioso y procaz, de detractores afiebrados. Los mismos que exigían que a doña Verónica Michelle no se le pudiera tocar ni con el pétalo de una rosa, no por su condición de dama en sí misma, sino por la respetable alcurnia del cargo que ocupaba.

Con Piñera ha acontecido lo contrario. Desde las portadas de The Clinic, pasando por los foros de los sitios noticiosos de Internet, hasta los lienzos comunistas de la brigada Chacón, al presidente de la república ungido con la voluntad del 51.8% de los chilenos, le han lanzado lo que se les ha dado en el gusto, sin que ninguno de los corifeos que danzaron por dos décadas en La Moneda, hoy digan nada.

Como es habitual en ellos, borran con el codo lo que escriben con la mano, cuando el texto les incomoda.

Así, DDHH para todos los violentistas de su signo e ideario. Aunque la utopía de estos sea la dictadura del proletariado.

DDHH discursivos. Teatrales. Escénicos. De museos de la memoria sesgada, mientras en su sistema penitenciario pisotearon la decencia y dignidad de innúmeros reclusos, con hacinamientos inhumanos de 22 horas diarias de encierro de 10 y más reos en una celda de 3×3 sin siquiera una letrina.

¿Si esta brutalidad no es tortura constante, entonces cómo se le puede llamar a aquello?

Al tanto que el despilfarro de los compañeros en Gendarmería superaba los $100.000 millones, según verificaciones de la Contraloría General de la República (El Mercurio, 22 de marzo de 2010, cuerpo C) y de las diez cárceles prometidas en bulliciosas campañas, estaban sólo tres operativas.

Porque si el progresismo chileno hubiera tenido junto a sus acólitos y caciques de distintos pelajes, una actitud honrada y consecuente con respecto a los DDHH, jamás habría permitido el cuadro deleznable que tuvo que denunciar en reiteradas oportunidades la fiscal de la Corte Suprema, doña Mónica Maldonado.

Toda vez que una cosa es el combate implacable y certero en contra de la delincuencia y la narco hampa – sin las concesiones que a esta dadivosamente entregó el ultra garantismo de la reforma procesal penal – pero otra muy distinta es mutilar la dignidad y seguridad de los reclusos, con la aplicación de reglamentos tormentosos y arcaicos y hacinamientos que ni padecen las bestias de los jardines zoológicos.

Porque las penas son de privación de libertad. Pero no de hacinamientos torturantes ni degradantes procedimientos.

Y lo reseñado, en un contexto en donde las máximas autoridades de la nación tuvieron la desfachatez de presentarse como adalides de los DDHH en cuanto foro internacional participaron, mientras una prensa rastrera y obsecuente callaba lo que en esos instantes acaecía en contra de la integridad moral de miles de chilenos (que no eran compañeros, si no que pobladores y campesinos arrastrados por la delincuencia común a sus filas).

El doble estándar en su expresión más representativa y genuina.

Los disidentes pacifistas de Cuba abandonados a su desgraciada suerte. Los hacinados presos chilenos enlatados como sardinas. Y los compañeros plagados de indemnizaciones, hartados de reparaciones y dádivas y los progres dando pautas de DDHH por doquier, con un habano en una mano y el champagne Don Perigñon en la otra, en sus casonas de Tunquen o de Los Molles.

La guerra semántica que la ha ganado por paliza el neo marxismo, ha permitido entonces que algo tan noble y altruista para la gente, como los DDHH, que recién asumiera la humanidad el 10 de diciembre de 1948, con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, se hayan transformado en una formidable plataforma propagandística para que todo lo concerniente a los mismos se tergiverse y los apologistas criollos de tiranías abyectas (Stalin, Pol Pot o Honecker) pasen a pautear sobre lo que es correcto o no, sobre lo que es democrático o acerca de motejar de fascistas a todos quienes osan disentir con sus dictatoriales directrices.

La lacerante realidad carcelaria chilena de la cual tendrá que hacerse cargo con una visión renovadora sobre la materia el nuevo director de Gendarmería, general Iván Andrusco Aspé, es un soterrado secreto que se mantuvo en sordina por años, porque dicha vergüenza era frontalmente contradictoria, con autoridades progres que se ufanaban de su condición de tales, guardando la basura bajo la alfombra, mientras contaban con el cómplice mutismo de periodistas, comunicadores, abogados y humanistas varios.

Es decir, mientras se alzaban apologías demonizando la conducta de DDHH de sus antecesores castrenses, (cuyos yerros no pretendemos relativizar, siendo hoy ellos los primeros en lamentarlos con años de encierro y tragedias entre sus familias); los progres concertacionistas podían hacer la vista gorda con lo que acontecía en sus penitenciarías. Ignorando, de igual modo los compañeros, la arbitrariedad con que se aplicaban los reglamentos y beneficios penitenciarios; al tanto que los terroristas que delinquieron antes y después de marzo de 1990, como quienes hace 19 años asesinaron a Jaime Guzmán Errázuriz, se marchaban a exilios dorados o a sus domicilios y hasta indemnizados, con centenares de quienes les combatieron e impidieron que Chile se hubiese transformado en la Colombia azolada por la FARC, haciendo fila para ingresar a los presidios de reclusión militar, merced a la invalorable colaboración en ello de ministros y magistrados de indisimuladas simpatías comunistas.

En dicho escenario, Gendarmería de Chile fue el jamón de sándwich. Por un lado se le usó como permanente caja pagadora de favores políticos y por el otro se le restaron los medios de infraestructura adecuada para cumplir sus labores de reinserción social, debiendo su abnegado personal desenvolverse en desiguales y adversas condiciones, perdiendo incluso la característica de ser un cuerpo armado obediente, disciplinado y no deliberante, como debe serlo una institución con miles de efectivos oficiales y sub oficiales, en régimen armado permanente.

Llegándose a la paradoja que hoy Gendarmería es la única entidad de la república con diversos sindicatos con sus miembros en armas. Lo que incluso se contradice con elementales principios democráticos, que señalan que quienes tienen el monopolio de las armas, ciertamente no pueden actuar como colectivos gremiales y más encima con distintas tendencias político partidista en su interior.

Porque lo que es inaceptable para todas las instituciones de la Defensa Nacional no tiene porque ser un privilegio exclusivo de Gendarmería.

Pues la pregunta es simple, ¿por qué si en la Marina o el Ejército, por ejemplo, son inaceptables los sindicatos y la militancia partidista siendo estos organismos jerárquicos y armados, por qué esto los gobiernos concertacionistas lo permitieron y fomentaron en Gendarmería?

No obstante, el doble estándar progres no es privilegio del sistema penitenciario.

Hoy lo constatamos también con la espasmódica oposición que ciertos sectores progres del pasado gobierno, le hacen a la administración Piñera. Llegándose al despropósito de pedirle cuentas a un gobierno que no tiene ni un mes en La Moneda, por el manejo de la crisis del terremoto, cuando eran ellos mismos quienes estaban zozobrando en palacio, entre el fatídico 27 de febrero y el zamarreado 11 de marzo último.

Perdiéndose el norte de que la Concertación estuvo 240 meses ininterrumpidos en el poder. Lapso en el cual tuvieron el tiempo y los recursos a raudales – con el más alto precio del cobre de la historia – para haber construido las cárceles dignas necesarias para la reinserción social, para haber implementado eficientemente todos los sistemas de emergencia que permite la tecnología moderna en un país altamente telúrico como Chile para salvar vidas o como para haber puesto en marcha un Transantiago libre de anomalías.

Pero el doble estándar vigente y reinante dice lo contrario.

Entonces los Escalona y compañía golpean la mesa exigiendo soluciones instantáneas cuando tuvieron 20 años para materializarlas.

Que duda cabe, somos una sociedad de doble estándar, sobre lo cual hay mucha tela que cortar.

Y acerca de cuyas características idiosincráticas ya hablaremos en oportunidades venideras.

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Por Eric Villena D.

APU-Comando

Se vivía Febrero de 1990, y el Régimen de las Fuerzas Armadas y de Orden, encabezado por el General Augusto Pinochet, se disponía en los próximos días, a hacer entrega de su gobierno, al electo Presidente Patricio Aylwin Azócar,  como resultado del veredicto en las urnas del Plebiscito del Sí y el No, al que la “terrible dictadura fascista” se sometió, cumpliendo un itinerario que ellos mismos decidieron auto imponerse. No conozco precedentes en que un “supuesto dictador”, entregara voluntariamente sus bastones de mando a los políticos, a la democracia y hay políticos beneficiados que todavía no lo entienden.

Pinochet, como era su costumbre, el día 26 de Febrero de 1990, había regresado a su hogar después de una ardua jornada en La Moneda, que se había prolongada hasta cerca de las 22:00 horas. Luego de cenar junto a su familia, se mantuvo en su escritorio, estudiando materias relativas a la impecable entrega administrativa que haría del país, a través de sus diferentes Ministros que habían sido rigurosamente instruidos para estos efectos. Era cerca de la 01:00 hrs. de la madrugada, cuando decidió pasar al descanso, reposo que fue abruptamente interrumpido a las 03:34 hrs., por un sismo de gran envergadura.

En escasos minutos, el Presidente Pinochet ya estaba en pie, enterándose de lo que estaba ocurriendo en el país, y junto a su Ministro del Interior, Carlos Cáceres y del General Bruno Siebert, ministro de Obras Públicas, abordó el helicóptero presidencial, que como estaba siempre dispuesto, se encontraba con su tripulación de turno a disposición del Presidente. Eran las 04:12 hrs., cuando el helicóptero Puma, helicóptero presidencial, se elevó en dirección a la Región del Biobío. Desde la nave aérea, se producía el siguiente diálogo:

-¡Aló, José Toribio! ¿Cómo te encuentras?

-¡Bien Augusto! Dentro de todo, estamos bien. El Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico, avisó al Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada, el inminente riesgo de maremoto en las costas siniestradas, información que ya recibió la ONEMI, y las Gobernaciones Marítimas. A través de ellas se entregó la alarma, así que te informo que la población costera se está refugiando en las alturas, para prever cualquiera eventualidad.

-¡Conforme! Nos mantendremos en contacto.

Mientras terminaba este enlace, el edecán de turno mantenía en línea al General Mathei, Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea.

-¡Aló, Fernando!

-¡Ordene mi General!

-¿Tiene a su personal y material de vuelo operativo, General?

-¡Está disponible el personal de servicio, y en 30 minutos más, estará operacional el total de la institución!

-¡Bien! Coordínese con la ONEMI y proceda de inmediato al traslado de agua, alimentación y ayuda médica a los lugares más afectados. Apoye al Vicecomandante en Jefe del Ejército, General Sinclair, para el traslado de 2 hospitales de campaña y del personal de tropa necesario para reforzar a los Intendentes, Comandantes en Jefe de las zonas en Estado de Emergencia, que requerirán más personal en apoyo de la civilidad.

-¡A su orden mi General!

A estas instrucciones se sumaron sucesivos enlaces con las autoridades de las Regiones afectadas, para tener el detalle de la crisis, disposiciones directas entregadas a los Generales y Almirantes Intendentes y Gobernadores militares en ejercicio.

Antes del mediodía, y constituido el Presidente Pinochet en los lugares más afectados, en contacto directo con la gente –como era su costumbre-, decretó el Estado de Catástrofe y para evitar saqueos y dar la seguridad pública necesaria; ese mismo día también, y a partir de las 18:00 hrs. y hasta las 09:00 hrs. del día siguiente, se dispuso un efectivo toque de queda que dio los resultados esperados.

Los planes de Emergencia funcionaron eficientemente, con rigurosidad y precisión militar. Los Intendentes, militares con permanencia y continuidad en sus cargos, interiorizados de la realidad existente en sus zonas jurisdiccionales, respaldados por su Presidente, y sin dualidad de funciones con otras autoridades, actuaron inmediatamente. La fuerza militar fue empleada no solamente como seguridad de la población, sino que en todo el apoyo y organización que pueden y están instruidos para entregar. No hubo víctimas a causa del tsunami por la alerta eficaz que se practicó. Las viviendas construidas durante el Régimen de las FF.AA. y de Orden, resistieron bien el sismo y sólo se lamentó los daños en edificaciones antiguas de carácter histórico y que ya habían tenido deterioros en terremotos anteriores. El gobierno del General Pinochet, adoptó las medidas necesarias al instante, y no 36 horas después. No hubo vandalismo, la ayuda a los damnificados, en alimentación, vestuario y asistencia médica, se produjo de forma oportuna y a todos los lugares devastados.

El Presidente Pinochet, en cadena nacional al país, a las 21:00 hrs. de ese mismo día, emocionado, pero sin llorar, anunciaba la reconstrucción nacional de la zona arrasada por este desastre natural, los recursos propios y extranjeros ya comprometidos para ello, con plazos y garantía del cumplimiento de un planificado y financiado itinerario.

¡En tan terribles circunstancias, qué tranquilidad para el pueblo de Chile, ser liderado por un Estadista de esa estatura, prestancia y eficiencia!

Titulares del pasquín “Fortín Mapocho”, publicados el día Domingo decían: “La naturaleza castiga al gobierno fascista de Pinochet”. “Gorilas armados con metralletas, impidieron que el pueblo, ante esta emergencia, se pudiera alimentar en almacenes, supermercados y justas expropiaciones a casas de los más ricos”.

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LO QUE NO MUESTRA EL MUSEO DE LA MEMORIA.

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Pueblo chileno, civiles y uniformados, haciendo cola para poder adquirir alimentos durante el gobierno de Salvador Allende.

El rítmico tam-tam de las cacerolas vacías comenzó a oírse el Miércoles 1º de Diciembre de 1971 en la inmensa manifestación femenina del centro de Santiago. Desde allí, esa noche y las siguientes, el ruido cantarino se extendió a todos los barrios, provocando paroxismos de ira en los “brigadistas” y también en algunos funcionarios de Investigaciones. El Viernes 3, con la concentración demócrata cristiana de Valparaíso, la cacerola musical debutó en provincia. Había nacido un símbolo político, que sin duda costaría dolores de cabeza al gobierno, a la UP y al Presidente Allende.

(Revista Qué Pasa 9 de Diciembre de 1971).


“Allende, escucha, las mujeres somos muchas”

“Que se vaya con Fidel”.

“Fidel a la olla, aliñado con cebolla”.

“Si no se va luego Fidel, no va a comer ni él”.

(Gritos y lemas del cacerolazo del 1º de Diciembre de 1971, que reunió a cinco mil mujeres en el centro de Santiago, para protestar contra el desabastecimiento y la visita de Fidel Castro a Chile).

“He venido a Chile a conocer principalmente el paisaje humano y este proceso revolucionario insólito, único en la historia de la humanidad, que se realiza por los cauces legales. Cuba solidariza plenamente con Chile y por razones históricas, siempre los explotadores de una sociedad anacrónica resisten los cambios, llegando incluso a la violencia…

No estamos completamente seguros que en este singular proceso, el pueblo chileno haya estado aprendiendo más rápidamente que los reaccionarios. Ellos ya tienen muchos años de experiencia. Aquí en Chile, la reacción está mucho más preparada y organizada que en Cuba, al comienzo de la revolución…

Espero que venzan. Deseamos que venzan. Creemos que vencerán.

Vuelvo a Cuba más radical, más extremista y más revolucionario que nunca”.

(Discurso de Fidel Castro en el Estadio Nacional, el 2 de Diciembre de 1971, como despedida a su visita de 25 días a Chile. Este discurso provocó molestias en sectores de la UP, porque se interpretó como críticas veladas a la vía chilena al socialismo).

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Presos Políticos

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Dentro de las tipificaciones del delito, éste se clasifica también, de acuerdo a la motivación del ofensor para cometerlos. Aún cuando en nuestro país la legislación vigente no contempla la existencia del delito político, el uso y costumbre en estos últimos treinta años, lo ha validado. Quiérase o no, en Chile ha habido delitos cuya motivación para cometerlos ha sido, sin duda, la política.

A militantes del MIR, del FPMR, del MAPU-Lautaro, entre otros, los ex Presidentes Pinochet, Aylwin y Lagos, reconociendo la existencia del crimen político, promulgaron leyes o decretos leyes amnistiándolos (Pinochet) o indultando (Aylwin y Lagos) a personas presas con largas condenas privativas de libertad.

Para ello, hubo entusiasta apoyo, tanto de la derecha como la izquierda chilena. No hubo político u obispo nacional que, ni por un minuto, dudara de la calidad de “presos políticos” de estos personajes, por pavorosos que hubieran sido sus delitos, como por ejemplo, la bomba colocada por el MIR, el 24 de marzo de 1980, en la Tenencia de Carabineros de la comuna de Conchalí en que, por la explosión, murió el menor de sólo once años, José Sáez Pérez y quedó mutilada de por vida, Karina Ferrada Carrasco, de cortos nueve años. Sus autores eran delincuentes políticos y una vez capturados y condenados, presos políticos.

El ex presidente Pinochet, mediante el decreto ley Nº 2.191, de 19 de abril de 1978, “Sobre Amnistía”, dejó en libertad mil quinientas diez personas. Por su parte, el ex presidente Aylwin indultó, en sus cuatro años de gobierno, a doscientas veintisiete personas. En tanto, el ex presidente Lagos, entre los años 2004, 2005 y 2006, indultó a cincuenta y seis personas, entre ellas, el suboficial mayor don Manuel Contreras Donaire. Unos y otros, a excepción de aquél, eran presos condenados por delitos de tipo subversivo y/o terrorista. No resulta menos curioso que, al final de cuentas, el gobierno militar fue más dadivoso en materia de libertad para sus opositores, que todos los gobiernos de la Concertación.

Para ello y teniendo presente que nadie de la opinión pública, nacional o internacional, dudó siquiera de la autenticidad de estos genuinos “presos políticos” del Estado de Chile, con el decidido y entusiasta apoyo de las bancadas de la derecha, en dos oportunidades, se promulgaron sendas leyes de quórum calificado modificatorias de la Constitución, autorizando al Presidente de la República (Aylwin y Lagos) para conceder Indultos Particulares a personas que habían infringido la ley 18.314, “Sobre Conductas Terroristas”. Como aquello no alcanzó a satisfacer las necesidades jurídicas, se promulgaron otras leyes, algunas incluso de tipo transitorio, que hicieron posible la libertad de nuestros ya libertos “presos políticos”.

Aquéllos, tuvieron la categoría de “presos políticos”. ¿Cuál sería, empero, la calidad de su contraparte, es decir, de los militares que los combatieron y hoy permanecen en prisión? ¿No son también, tan presos políticos como los otros? ¿Por qué la sociedad civil es renuente a tal calificación para los militares, si la motivación para realizar las violaciones a los derechos de las personas –cuando las hubo– no fue otra que política y el irrestricto cumplimiento de órdenes superiores?

De acuerdo. Seguramente no es bien visto que un país con pretensiones serias de ingresar al concierto mundial de naciones desarrolladas, mantenga presos políticos. Quizá no habla bien de la solidez de su democracia y de la capacidad del reencuentro al interior de sus capas sociales. Ciertamente el problema no se evita ocultándolo, por el contrario, hay que exponerlo a la luz del sol y buscar las debidas y oportunas soluciones.

Que no haya duda. Al momento del advenimiento del Gobierno de don Sebastián Piñera, el Estado de Chile, en dos de sus cárceles: Cordillera y Punta Peuco, mantiene “cincuenta y tres presos políticos” en espera de la aplicación del constitucional Principio de la Igualdad ante la Ley, consagrado en nuestra Carta Magna. Ignorar semejante verdad, iguala a nuestro altivo Estado, al de Cuba, quien mantiene por años en prisión a un número indeterminado de presos políticos.

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HACE 5 AÑOS LO DIJIMOS

Acabamos de ser testigos de las exequias más masivas en la historia del mundo. Dos mil millones de fieles en todo el planeta las siguieron por televisión, cuatro millones de personas llegaron hasta el Vaticano para darle un último adiós y entre ellos, se encontraba el 80 % del poder mundial.
¡La muerte de Juan Pablo II conmovió a la Humanidad!

La televisión en nuestro país durante varios días cambió su programación habitual y vimos una serie de documentales sobre la vida dKAROL NIÑOe Karol Wojtyla, el Papa polaco nacido el 18 de mayo de 1920 en la ciudad de Wadowice. Dentro de esos documentales, la televisión chilena le dio preponderancia a la visita Papal realizada a Chile en Abril de 1987 y, lamentablemente, fuimos testigos de una utilización política sesgada y manipulada por la izquierda, para omitir o tergiversar lo verdaderamente ocurrido durante esos seis días de su histórica presencia.
Los kw“socialistas renovados” siguen   intentando escribir la Historia, pero todavía existen Hermógenes Pérez De Arce y “Despierta Chile” para denunciar, defender y enseñar.
En estos días, hemos podido ver hasta el cansancio las imágenes y detalles del discurso de Fidel Castro dirigido al Santo Padre en Cuba, pero jamás nos recordaron las palabras del Presidente de Chile, Augusto Pinochet Ugarte dándole la bienvenida en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez, o las de agradecimiento, al despedirlo en Antofagasta. En todo caso es importante resaltar que gracias a su visita a Cuba por primera vez durante estas más de cuatro décadas de dictadura en ese país, los cubanos pudieron celebrar Navidad y conmemorar el nacimiento de Cristo, hecho que estaba prohibido en esa “panacea” de la democracia, tan admirada y defendida por el comunismo chileno y por la Concertación.
Por estas odiosas omisiones y dirigida desinformación, en breve síntesis intentaremos entregarle algunos antecedentes, que a lo mejor desconoce.
Primeramente, debe saber que el Programa de la visita Papal a Chile fue organizado por la Iglesia, esa Iglesia que se jugó por la izquierda y que hoy día ha recibido como pago y agradecimiento de los gobiernos concertacionistas, la aprobación de la ley de divorcio, la postura con respecto al aborto -con la aprobación de la píldora del día después-, y el contemplativo avance para validar a los homosexuales, entre otras problemas valóricos vigentes. La Iglesia de aquellos años, se dio maña para programar el encuentro del Santo Padre con Carmen Gloria Quintana, una joven universitaria que en una marcha de protesta contra el Gobierno de las Fuerzas Armadas, se quemó en el rostro con las bombas molotov que ella misma transportaba en su mochila. Y el Papa la recibió cariñosamente y la acurrucó entre sus brazos, hecho que fue ampliamente divulgado en los noticiarios y programas especiales a que hacemos mención, como uno de los episodios más emotivos de su visita.
No nos parece mal que así haya sido, pero usted debe también conocer que una humilde pobladora, llamada Nora Vargas Veas, hubo de ser llevada hasta el Aeropuerto para que prácticamente de manera subrepticia y fuera del protocolo oficial previsto, pudiera recibir la bendición de Su Santidad. Esta humilde mujer, madre en esa época de una pequeña de tres años, había sido víctima inocente, no de sus propias bombas como Carmen Gloria Quintana, sino de un artefacto explosivo colocado por terroristas de izquierda, con que le volaron ambas piernas.
¿Vio en estos días algo sobre esa situación en algún noticiario, en algún reportaje, en algún diario?
A la curia de  esos años, les dolió de sobremanera la salida del Papa acompañado de Pinochet a los balcones de La Moneda, para saludar a una multitud conglomerada en la Plaza de la Constitución y que los vitoreó a ambos por varios minutos. En esa ocasión tenía prevista una audiencia con el Jefe de Estado de solo veinte minutos, sin embargo, Su Santidad con el general Pinochet tuvieron una reunión privada -cuyo tenor nadie conoce- y que se prolongó por más de tres cuartos de hora.
La relación de Juan Pablo II con Pinochet, se mantuvo en el tiempo. De hecho cuando cumplió el General cincuenta años de matrimonio, recibió del Papa una especial bendición, que no siempre entrega el Vaticano, y que junto con otros testimonio escritos avalan lo mencionado. Ojalá la familia Pinochet en algún momento permita que se difundan para conocimiento de toda la ciudadanía.
Después de esta audiencia con Pinochet en 1987, el Papa se reunió con los Obispos de la Iglesia chilena y en esa reunión privada, los increpó y les dispuso su total prescindencia en la marcha política del país, disposición clara y  taxativa que, cuando se ha recordado, se ha hecho someramente y restándole toda importancia.
Recordemos que en Chile, la Iglesia a través de la Vicaría de la Solidaridad, le prestaba asistencia médica en una Clínica Clandestina ubicada en la calle Chiloé, a los terroristas que resultaban heridos en los enfrentamientos que se producían con las fuerzas policiales, cuando eran descubiertos cometiendo hechos de violencia ilícita. Nos parece que no es condenable que prestaran esa asistencia médica para salvar vidas humanas, pero después de recuperados, tenían la obligación legal de ponerlos a disposición de la Justicia para que asumieran sus responsabilidades por los delitos perpetrados y no encubrirlos y dejarlos libres, como de hecho sucedió, para que siguieran poniendo bombas, asesinando por la espalda y continuando una lucha armada para la que fueron preparados militarmente en el extranjero.
Es interesante resaltar el siguiente comentario, ya que la única vez que se vio a Juan Pablo II molesto y reprendiendo con severidad a un sacerdote, fue en Nicaragua cuando al clérigo Ernesto Cardenal lo increpa y le dice: ¡Un sacerdote no puede ser un guerrillero!

KAROL EJERCITO WOJTYLA

Juan Pablo II, fue hijo de un militar polaco y también supo empuñar las armas en defensa de su Patria

Las imágenes que en estos días nos han mostrado de la misa oficiada por Su Santidad en el Parque O’Higgins, son repetitivas en resaltar la acción represiva de Carabineros sobre la concurrencia. Pero Carabineros no actúa porque se le ocurre. Carabineros se debió emplear cuando alrededor de mil milicianos, encapuchados y armados, pertenecientes al Frente Terrorista Manuel Rodríguez, interrumpieron la Eucaristía Papal, en el hecho más bochornoso de toda su estadía en nuestro país. Muchos años después Juan Pablo II aun recordaba estos hechos, y en una audiencia privada con el Diputado Jorge Burgos, le comentó su tristeza por esas escenas de odio y violencia.

La frase más recurrida y hermosa que se recuerda de esa visita, es “El amor es más fuerte“, pero esa frase no fue dicha a Pinochet. Fue dicha a los comunistas y a la gente de izquierda que provocó los desmanes del Parque O’Higgins, durante los cuales, mientras muchos sacerdotes corrieron a guarecerse o a intentar calmar a la gente, Su Santidad no se movió de su sitio, oró por varios minutos en medio del humo de las barricadas y sobreponiéndose a la situación, se levantó y con firmeza los reprendió con esa frase que los chilenos todavía no somos capaces de asimilar, ya que hasta nuestros días pareciera que en Chile el “odio es más fuerte”.
De hecho, es bueno recordar que las últimas palabras de Juan Pablo II, en su discurso antes de abordar el avión en Antofagasta que lo llevó de regreso al Vaticano, fueron: “Reconciliación y perdón”.
Han pasado 18 años y estamos incipientemente abordando la reconciliación. Del “perdón”…, ni hablar.
Si hay perdón, quedan cesantes los comunistas, incluidos esos abogados que vemos a diario en los noticiarios inventando querellas y siempre requiriendo mayores indemnizaciones.
Se ha resaltado la trascendencia de Juan Pablo II en su intervención para evitar la Guerra con Argentina, pero pocos han puntualizado que la única mediación en el mundo en que intervino el Papa en sus veintiséis años de pontificado fue la de Chile y Argentina.
En estas observaciones con respecto a lo que nos ha mostrado la televisión y la prensa chilena en general, también nos llama la atención el segundo plano que se le ha dado al Cardenal Jorge Medina. Es curioso que canales extranjeros, como la CNN, le hayan dado la cobertura que se merece a esta autoridad de la Iglesia chilena, que es el primer religioso chileno en ocupar los más altos cargos de la Iglesia Católica del orbe y que tendrá el privilegio de dar a conocer al mundo el nombre del nuevo pontífice. ¡La Concertación es experta en la manipulación de los medios de comunicación, y en Monseñor Medina ven a un enemigo que siempre los ha desenmascarado!
Se ha dicho de manera reiterada que Su Santidad fue un Papa conservador, que hizo caer el Comunismo en el mundo y que gracias a su visita a Chile se recuperó la democracia. En estricto rigor efectivamente el Papa fue primordial en la caída del comunismo, pero es absolutamente falsa la aseveración de que su visita permitió la recuperación de la democracia en Chile.

Pinochet ya había determinado un itinerario, claramente especificado en la Constitución de 1980 que nos rige, y que contemplaba un plebiscito en 1988, y las elecciones de parlamentarios y presidenciales de 1989. La mejor prueba de ello es que el actual Congreso Nacional lo construyó el gobierno de Pinochet, la actual Ley de Partidos Políticos en vigencia y sin modificaciones, fue promulgada por el Gobierno Militar y de hecho el “supuesto Dictador” se sometió al veredicto de las urnas y entregó su Gobierno a Patricio Aylwin, en un acto que no realizan los “dictadores” y que mereció el reconocimiento de los chilenos y de toda la comunidad internacional.
Es interesante la aseveración de Su Santidad después de llevarse una primera impresión de nuestros connacionales a su llegada a Santiago y que fue la de señalar que no era un público curioso que salió a las calles a averiguar lo que no sabían o no les importaba, sino por el contrario, eran participativos y salieron a expresar su cariño.
Seguramente por ser un gran admirador de las montañas y un buen esquiador, manifestó su admiración por la cordillera chilena. En sus mensajes tuvo especial preocupación por los grupos étnicos y siempre nombró a los mapuches, a la antártica, a los pascuenses.

Juan Pablo II ya en esa época hablaba más de 20 idiomas. Con el correr de los años llegó a dominar muchos más. Tenía buena voz y era entonado.

KAROL 20 OBRERO
En su juventud fue obrero, actor, poeta, militar y gran deportista.


Como Papa recorrió dieciséis veces el planeta, fue un esclavo del Vaticano y una de sus libertades fue viajar cuando podía a su país natal: Polonia. Allí visitaba la tumba familiar donde reposa su madre, que perdió cuando tenía 9 años, su hermano que perdió cuando tenía 14 y su padre  que falleció cuando tenía 21 años de edad.
Esta breve anécdota refleja su extrema sencillez y trasparencia: Al segundo día de haber asumido como Papa visitó los enfermos de la clínica Agostino Gemelli (la misma que lo cobijaría después por razones de salud y del atentado del que fue objeto). En esa ocasión, después de hablar con ellos, hizo amago de retirarse y fue interrumpido por uno de sus acompañantes que le susurró algo al oído. Esto lo hizo detenerse y con su amplia y franca sonrisa les dijo: -¡Monseñor me acaba de recordar lo que debo aprender como Papa, y es que debo darles la bendición!

Juan Pablo II, abordó los problemas más grandes del mundo y tuvo, como ninguno de sus antecesores, el más estrecho contacto con la juventud, con el pueblo, Reyes, Presidentes, artistas, deportistas, dirigentes de todos los estamentos de la sociedad. Visitó a los más altos dignatarios de otras religiones, condenó la violencia islámica, jamás pensó en sí mismo, vivió y murió por magnánimos ideales.
Un día, ya enfermo, le preguntaron si sentía algún dolor, contestó: -¡No sé!
Eligió un final perfecto, tuvo un lenguaje profundo, de vanguardia, y de voz muy característica y clara.
Siempre se dice que hay que oír el consejo de quien sabe mucho, pero por sobre todo, con Juan Pablo II se escuchaba su consejo porque nos amaba mucho y por saber transmitir sus grandes elevaciones del alma.
Juan Pablo II no curó al ciego, al cojo, al paralítico, ni al leproso, pero fue un bálsamo insustituible para un mundo que está cada día más loco.
Ningún reino ha sufrido tantas guerras civiles como el reino de Cristo, y él fue capaz de pedir perdón por  los excesos cometidos por la Iglesia y que en siglos nadie fue capaz de asumir. El oficio de Juan Pablo II fue perdonar diciéndonos que los que no son capaces de perdonar, destruyen el puente que les permitirá pasar a ellos mismos. Su cuerpo no podía ya ser trasladado por sus pies y sin embargo caminaba su alma; en su rostro contraído por su enfermedad pudimos ver que sobre sus labios mantuvo esa sonrisa dolorosa y triste que tanto maravilló incluso en sus últimos días, hasta en su última aparición pública.
Su muerte, es un dolor que nos lleva a la felicidad, porque él efectivamente no ha muerto, es inmortal… es Historia y se despidió tan sólo con un, ¡Hasta pronto amigos… me he dormido y después ustedes despertarán junto a mí!

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El “abanico” Chávez-Lula-Vázquez y la nueva “diversidad” revolucionaria

LULA CHAVEZ

Estrategias pós-gramscianas para promover la revolución, complementarias y no homogéneas, requieren un análisis crítico matizado para discernir el talón de Aquiles de las izquierdas latinoamericanas.
1. Los presidentes Chávez, de Venezuela, Lula, de Brasil y Vázquez, de Uruguay, junto con otros mandatarios izquierdistas de la región, han configurado un “abanico” flexible, y no un “eje” rígido, de acuerdo con las estrategias de “diversidad” pós-gramsciana debatidas en el Foro Social Mundial (FSM) de Porto Alegre. Se trata de estilos complementarios, no homogéneos, de promover la revolución, con una dinámica contradictoria y caotizante que desconstruye las mentalidades, lo cual requiere un análisis más matizado, sin simplificaciones, para hacer una crítica y una oposición eficaces.
Ayer, el cambio de estructuras era un objetivo predominante de las izquierdas. Hoy, la prioridad parece estar en esa desconstrucción de las mentalidades, de inspiración pós-gramsciana, con la que se trata de preparar un camino seguro, sin sobresaltos, rumbo al “otro mundo” al que se refiere el eslogan del FSM.
2. ¿Sabía Vd. que una reciente ley aprobada en Venezuela permite a jueces, funcionarios policiales y de la seguridad del Estado cubano, actuar como procónsules en territorio venezolano, con amplias facultades para investigar, capturar y hasta interrogar a cubanos que residan en dicho país, e inclusive a ciudadanos venezolanos que sean requeridos por la justicia castrista?
3. ¿Sabía Vd. que recientemente fueron firmados acuerdos y efectuado “intercambios de experiencias” entre la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), del gobierno brasileño, y la tristemente célebre Dirección General de Inteligencia (DGI) de Cuba, encargada de promover la subversión en las Américas?

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La controvertida aplicación en Chile de algunos Tratados Internacionales, en fallos judiciales contra miembros de las FF.AA y de Orden.

Tres son los Tratados Internacionales sobre temas relativos a los derechos humanos que no han sido LA HAYAratificados por Chile:

La Convención Interamericana sobre desaparición forzada.
La Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad.
El Tribunal Penal Internacional, (TPI), que sanciona el genocidio y los crímenes de guerra.

Tanto el TPI como el relativo a la desaparición forzada ya fueron aprobados en la Cámara de Diputados. Pero la ratificación del TPI se encuentra en un punto muerto, porque el Tribunal Constitucional -a petición de 30 diputados de la oposición- determino su inconstitucionalidad.
El proyecto sobre la desaparición forzosa esta en segundo tramite constitucional en el Senado y ya recibió el visto bueno de la comisión de RR.EE..
Para que un Tratado Internacional tenga efectos en nuestro país no basta con que sea aprobado por las instancias legislativas y publicado en el Diario Oficial. Es necesario también que sus disposiciones se adecuen a la legislación chilena y en algunos casos, ello implica cambios constitucionales.
Si Chile llegara a ratificar esos tratados, sus efectos no tendrían retroactividad ni serian aplicables a las situaciones que están en el tapete.

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Por Verónica Larraín B.

Con motivo de cumplirse en 2010, el aniversario número setenta de la masacre perpetrada por el régimen comunista de Stalin contra 22.000 prisioneros de guerra polacos, en Abril de 1940, repetimos a continuación el artículo publicado en nuestras ediciones anteriores de Abril de 2008 y 2009.

Las víctimas se agrupaban en dos estamentos: el primero constituido por 15.000 oficiales del Ejército polaco y 7.000 prisioneros civiles seleccionados, que conformaban la elite de la inteligencia polaca.

PELICULA Durante Octubre, Noviembre y Diciembre de 2009, bajo el auspicio de la Embajada de Polonia en Santiago, el Alcalde de Providencia, don Cristián Labbé Galilea, facilitó dependencias del Instituto Cultural de su Corporación, para que el público pudiese asistir a la proyección de la película polaca “Katyn”, en atención a que este film no fue ni será exhibido en las salas de cine nacionales, por razones que fácilmente puede cada chileno deducir. No puede ser de otra manera, en atención a que hasta el 10 de Marzo de 2010 el gobierno que nos regía era el izquierdista pro marxista, presidido por la señorita Bachelet.

Lo mismo ocurrió en la mayoría de las naciones de Europa, Asia y América, que tienen gobiernos marxistoides.

La televisión pagada, por cable o inalámbrica, aún está exhibiendo en estos días la película mencionada, fundamentalmente en los canales HBO y Cine Canal.

A continuación, lea usted el artículo pertinente:

El 01 de Septiembre de 1939, el Tercer Reich alemán invadió Polonia, para dar término a la situación, consecuencia del tratado establecido al término de la Primera Guerra Mundial, que obligó a Alemania a soportar que su territorio fuese dividido, aislando la zona de Prusia Oriental por un corredor polaco que le permitía a Polonia tener acceso al Puerto de Danzig, en el Mar Báltico.

Para una mejor comprensión de esta situación, imaginemos que, para dar solución a la aspiración boliviana, de contar con acceso soberano al mar, Chile fuese cortado por un corredor de Oruro a Iquique, en el tramo que corresponde, perdiendo nosotros nuestra soberanía en él y además, en Iquique mismo. En tal caso, Arica quedaría descontinuada del resto del territorio nacional.

Los intentos pacíficos de dar solución al problema del corredor de Danzig, fracasaron rotundamente, ya que Polonia se amparaba en un pacto firmado con Francia y Gran Bretaña, que le garantizaba su apoyo ante cualquier acción de fuerza de Alemania.

CATIN El 03 de Septiembre, el Reich recibió un ultimátum de las dos potencias avales de Polonia, en el que le daban un plazo de 4 horas para hacer regresar sus fuerzas a su territorio. El Reich ni siquiera respondió a ello y la invasión continuó exitosamente.

El 17 de Septiembre, en virtud del pacto firmado por Von Ribbentrop, por Alemania y por Molotov, por la U.R.S.S., ambos ministros de relaciones exteriores de esas naciones, Rusia invadió a Polonia desde el Este y esta última, firmó la capitulación el día 29 de ese mes. De esta manera, existió una gran zona ocupada por la Wehrmacht y otra por el Ejército Rojo.

Tal situación se mantuvo hasta el 22 de Junio de 1941, fecha en que el Führer inició la invasión a Rusia (Operación Barbaroja).

En el avance de las fuerzas del Reich y la consiguiente expulsión de los soviéticos del territorio oriental de Polonia, que había sido ocupado por el Ejército soviético, quedó éste entonces, bajo dominio alemán. En ese espacio, polacos vecinos a los bosques de Katyn, informaron a los alemanes del transporte de millares de personas a ese lugar, como prisioneros que habían desaparecido.

Las fuerzas de ocupación alemanas en esa zona, investigaron y al encontrar algunas señales sospechosas, dispusieron llevar a cabo gigantescas excavaciones que permitieron encontrar las primeras víctimas de asesinatos. Alemania solicitó la presencia de expertos de la Cruz Roja Internacional, que fueron testigos durante meses del hallazgo de cadáveres, los que fueron examinados en detalle, pudiendo comprobarse en todos ellos, alrededor de 20.000, que la mayoría estaban vestidos con uniformes de oficiales del Ejército de Polonia y habían sido asesinados con un tiro en la nuca.

Stalin culpó a los alemanes de este genocidio y las naciones aliadas contra el Eje (Alemania-Italia y Japón), sin investigar nada y dando fe a las acusaciones de los soviéticos contra los alemanes, archivaron estos antecedentes hasta el juicio de Nüremberg, 1945 a 1946, en que pretendieron culpar a la Wehrmacht de la masacre. Como no existían pruebas contra Alemania y tampoco los jueces de ese tribunal admitieron que declararan los médicos y especialistas de la Cruz Roja Internacional, ya que podían comprometer a los soviéticos, el tema permaneció dormido hasta 1990. Recordemos que los jueces del tribunal de Nüremberg eran de las potencias vencedoras: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética (U.R.S.S.); es decir, tan “imparciales” como los gobiernos de la concertación y la mayoría de los jueces de nuestro país, especialmente tres de la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema, en las querellas y juicios contra los militares chilenos; por lo que se comprueba, que es una práctica habitual del marxismo.KATIN2

En 1990, el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, Michail Gorbachov, dando pruebas que su Glasnot (transparencia) no era sólo palabras, entregó al jefe del gobierno polaco, General Jaruzelski, una carpeta que contiene las pruebas de la culpabilidad de Stalin en las ejecuciones masivas ocurridas en 1940. Luego se dieron a conocer a la opinión pública.

En 1940, durante cinco semanas, miles de enemigos del Estado soviético fueron llevados, desde los campos de prisioneros que mantenían los rusos en Kozielsk, Staribielsk y Ostaszkov, hacia los bosques de Katyn, donde fueron asesinados y enterrados los oficiales del Ejército polaco, policías, abogados, médicos, profesores y otros miembros de la “Intelligentsia”.

En 1992, quien fuera el primer Presidente de la Federación Rusa, Boris Yeltsin, reveló el más importante documento oficial: la orden de ejecución de los prisioneros polacos con la firma manuscrita de Stalin.

No obstante lo anterior, Rusia no se ha disculpado con Polonia.

En 1993, se inauguró un museo en Polonia, donde se exhiben los documentos y fotografías de la masacre. El Estado polaco incluyó, desde ese año, en los programas de estudio de historia y textos oficiales, las materias correspondientes a estos hechos. Además, decretó que el 13 de Abril de cada año, se conmemorara, en calidad de Día Internacional de la Memoria de las Víctimas de Katyn. Hoy en día, en Polonia, existen varios monumentos en recuerdo a las víctimas del comunismo y en el año 2000, se construyó y terminó un cementerio que guarda los restos de las 20.000 víctimas del marxismo.

En 1992, el Presidente Yeltsin hizo abrir también los archivos secretos del asesinato del Zar de Rusia, Nicolás II y toda su familia, cuyos cadáveres se encontraban desaparecidos desde el día de su muerte. Aparecieron enterrados en un lugar sin marcar, en Yekaterinburgo, zona de los Urales, donde pasaron sus últimos días de vida el Zar, la Zarina, sus hijas y el hijo menor, el pequeño Alexis hasta que el asesino Lenin ordenó ejecutarlos en 1918.

Con toda la pompa y ceremonial de aquellas antiguas épocas, bajo la bandera rusa actual, con los colores que se usaba en los tiempos zaristas, fueron enterrados en la Catedral de San Petersburgo, ciudad que volvió a recuperar su clásico nombre, luego que los comunistas (soviéticos) lo cambiaran por Leningrado.

No todos los gestos para atenuar los hechos del pasado, son posibles de realizar. Más de 250.000 militares alemanes, prisioneros de guerra, entre 1941 y 1945, jamás fueron devueltos, ni siquiera sus cadáveres, que de seguro se encuentran en las heladas estepas de Siberia, donde existían cientos de campos de concentración, llamados Gulag, como bien lo describe quien los conoció, entre otros, Alexander Solyenitsin en su libro “El Archipiélago de Gulag”.

Tampoco las miles y miles de alemanas asesinadas y violadas por las hordas rojas durante la invasión a Alemania, a fines de la Segunda Guerra Mundial, y los miles de hombres que se rebelaron contra el régimen más terrorífico que ha existido en la historia de la humanidad, asesinados en Berlín Oriental, el 17 de Junio de 1953; Poznan (Polonia), en Junio de 1956; en Budapest (Hungría), en Noviembre de 1956; en Praga (Checoslovaquia), en Agosto de 1968; en Afganistán en 1979.DISPARO

Esta es la clase de gente que seguía la bandera roja con la hoz y el martillo, aquella que reverenciaron y aún hoy otros la homenajean: Pablo Neruda, Elías Lafferte, Erich Honecker, Fidel Castro, Salvador Allende, Gladys Marín, Hugo Chávez, etc.; la misma que cubrió hace poco el féretro de Volodia Teitelboim, donde nuestra presidenta Michelle Bachelet hizo guardia de honor y entonó “La Internacional”, símbolo, bandera e himno del comunismo, condenado por la encíclica Divini Redemptoris como doctrina intrínsecamente perversa. En fin, el mismo trapo rojo al cual sirven los señores Teillier, Carmona e Insulza.

Sí, ese mismo trapo rojo que el General del Ejército de Chile, Ariosto Herrera, hizo sacar, al recién electo Presidente don Pedro Aguirre Cerda, al cual debía rendir honores frente a La Moneda, señalándole que el Ejército desfilaría ante su persona, en su calidad de Presidente de la República y ante la bandera de Chile, pero jamás ante un trapo rojo. El Presidente Aguirre ordenó sacar la bandera comunista y entonces, recién entonces, el Ejército desfiló.

¡Qué tiempos aquellos! ¡Qué generales los de esa época! Lástima, que ese espíritu de honor y dignidad de soldado de esta Institución, sólo llegó hasta 1998, cuando pasó a retiro su Comandante en Jefe, Capitán General don Augusto Pinochet Ugarte.

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En esta edición, recordamos con toda solemnidad un hecho terrorista ocurrido el día 2 de Abril del año 1975 y que derivó en el asesinato de un funcionario policial, miembro de la Brigada de Homicidios de Investigaciones de Chile, que también se suma a la larga lista de mártires de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad, a manos de delincuentes subversivos.

Despierta Chile rinde su homenaje y postrer tributo al funcionario de Investigaciones de Chile, miembro de la Brigada de Homicidios, don

GABRIEL RODRÍGUEZ ALCAÍNO
(Q.E.P.D.)

Asesinado el 2 de Abril de 1975, por terroristas del Movimiento de Izquierda Revolucionario MIR, en la Villa Santa Isabel de la Cisterna.

En el informe de la Comisión Rettig, puede leerse textualmente, en el Tomo II, página N°605:

El 2 de Abril de 1975 falleció Gabriel Rodríguez Alcaíno, de 31 años de edad, chofer de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones.
Antecedentes en poder de la Comisión indican que su muerte se produjo en circunstancias que este funcionario intentó detener a un grupo de militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que pintaba un muro con consignas contrarias al Gobierno Militar, en la Avenida Fernández Albano, Villa Santa Isabel, La Cisterna.

El afectado recibió un “impacto de bala tóraco abdominal con compromiso visceral y salida de proyectil”, que le causó la muerte mientras era intervenido quirúrgicamente en el Hospital Barros Luco.

Esta Comisión se formó la convicción de que el Detective Gabriel Rodríguez murió víctima de una violación de los derechos humanos, de responsabilidad de militantes del MIR que atentaron contra su vida.

N. de la R.

Cuando el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación afirma murió víctima de una violación de los derechos humanos, de responsabilidad de militantes del MIR que atentaron contra su vida”, lo que efectivamente debió decir es: “murió víctima de terroristas del MIR, terroristas de grupos marxistas preparados militarmente en el extranjero y que actúan clandestinamente en Chile, y que asesinan cobardemente”.

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Mirada literaria.

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Por Marta Castilla Geisse

PAPUDO

Recordaré a Papudo para siempre

con la imagen alegre de mi infancia

cuando apretaba el viento entre mis brazos

y elevaba castillos en la arena

con los ojos asombrados por mis pasos.

Después,

por cien caminos frente al mar

ceñida por mi amor adolescente

que floreció en un hijo

que cogió en mi vientre

toda mi herencia de éxtasis lunar,

recordaré a Papudo para siempre…

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EFE copia

01 de Abril de 1939.

Finaliza la guerra civil en España. El último parte de guerra, firmado por el Caudillo de España, General Francisco Franco Bahamondes, con esta fecha expresaba: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”.

05 de Abril de 1818.

Luego del triunfo patriota en la Batalla de Chacabuco, si bien se conquistó Santiago, aún continuaban fuerzas realistas en el sur del país y no se había proclamado la Independencia Nacional.

En Diciembre de 1817 se supo en Santiago qe además de continuar fuerzas españolas en Talcahuano, éstas habían sido reforzadas por nuevos desembarcos de realistas enviados por el virrey del Perú Pezuela. Este nuevo contingente realista venía al mando del vencedor de Rancagua (2 y 3 de Octubre de 1814) el Brigadier don Mariano Osorio.

Conforme al pensamiento de la época se estimaba necesario para la proclamación de la Independencia de Chile, que se convocara un Congreso Pleno, lo que no se había llevado a cabo por las condiciones que se vivían en la época. Ante el nuevo desembarco de realistas en el sur, del que se supo en Santiago en Diciembre de 1817, se realizó la apertura de registros para que los habitantes emitieran sus votos respecto a la Independencia, pero como ello llevaría mucho tiempo y la llegada de Osorio con sus fuerzas realistas era inminente, O’Higgins dispuso elaborar un acta al ministro del Interior.

O’Higgins dio su aprobación a dicha acta, el 2 de Febrero de 1818, pero dispuso que se estampara en ella, la falsa fecha de 1º de Enero de 1818 y también se le dio como lugar, falso, a Concepción. En dicha acta se establece “que el territorio continental de Chile y sus islas adyacentes forman de hecho y por derecho un Estado libre y quedan por siempre separados de la monarquía de España”.

La ceremonia de proclamación se hizo coincidir con el primer aniversario de la Batalla de Chacabuco.

Con el fin de detener la progresión de los realistas hacia Santiago, se produjo un combate, próximo a Talca, denominado sorpresa de Cancha Rayada, el 19 de Marzo de 1818, en la que O’Higgins recibió una bala en un brazo. De este encuentro no resultó una definición decisiva.

El 24 de Marzo de 1818 O’Higgins llegó a Santiago y reorganizó el Ejército patriota, que alcanzó una fuerza de 5.500 hombres.

El encuentro decisivo se produjo en los Llano de Maipo y alcanzó hasta las casas de Lo Espejo, con un rotundo triunfo de las fuerzas patriotas, al mando del General San Martín y la muerte del Coronel patriota Santiago Bueras en su inmortal carga al mando de su unidad de Caballería “Cazadores”.

Luego de exterminarse ambos Ejércitos en brutal combate, el General San Martín relató una breve nota para O’Higgins del desenlace final: “Acabamos de ganar completamente la acción. Un pequeño resto huye. Nuestra caballería lo persigue hasta concluirlo. La Patria es libre. Dios guarde a vuestra Excelencia muchos años. San Martín.

Cuando las últimas tropas realistas se replegaban, llegó O’Higgins al campo de batalla, con el brazo derecho en cabestrillo y débil por la pérdida de sangre debido a su herida, al frente mil milicianos. Estrechando con su brazo izquierdo a San Martín, le manifestó: “Gloria al salvador de Chile”, y el vencedor le respondió: “General, Chile no olvidará jamás el nombre del ilustre inválido que hoy que hoy se presentó al campo de batalla en ese estado”.

Poco después tuvo lugar en Lo Espejo un epílogo dantesco de la feroz jornada. Del Ejército patriota, el 35 cayó en la acción. De las fuerzas realistas que integraban 4.500 hombres, cayeron en combate 1.500 y otros 2.289 fueron hechos prisioneros. Sólo alcanzaron a retirarse unos 700 hombres.

Fue esta batalla, la que selló la verdadera Independencia de Chile y no la Junta de Gobierno de 1810, en que se continuó prometiendo lealtad al monarca español, Fernando VII, impedido de ejercer su cargo por encontrarse prisionero de las tropas de Napoleón Bonaparte.

13 de Abril de 1940.

El 13 de abril es el Día Internacional de la Memoria de las Víctimas de Katyn (Polonia), en recuerdo del asesinato de 20.000 polacos por la Policía Secreta soviética NKVD.

(Lea artículo completo al respecto de nuestra columnista Verónica Larraín en esta misma edición).

20 de Abril de 1889.

En Braunau del Inn, Austria, en esa época Imperio Austro-Húngaro, nace Adolf Hitler.

22 de Abril de 1870.

En Simbirsk, Rusia, nace Vladimir Ilitch Ulianov, cuyo nombre clandestino fue Lenin, quien condujo a los bolcheviques a la toma del poder el 07 de noviembre de 1917, fecha que correspondió en esa época, al 25 de octubre de 1917, al haberse derogado en 1919 el calendario juliano y haberse adoptado el uso del calendario gregoriano.

27 de Abril de 1927.

El Presidente de la República de Chile, general don Carlos Ibáñez del Campo, crea el Cuerpo de Carabineros de Chile.

28 de Abril de 1945.

En la ciudad de Milán, Italia, luego de ser asesinado por terroristas comunistas, el Duce; Benito Mussolini, es colgado en una plaza, siendo su cadáver víctima de toda clase de ensañamiento, junto a su compañera Clara Petacci.

30 de Abril de 1945.

En Berlín, Alemania, en cumplimiento a su palabra, Adolf Hitler, luego de haber contraído matrimonio con su amada, Eva Braun, se suicidan, cremándose ambos cadáveres para evitar su profanación por la hordas soviéticas.

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Por Mario Montes (*)Monumento a Jaime Guzmán-o2

Hace 19 años, en pleno Gobierno de Patricio Aylwin, es decir en democracia, una pandilla extremista del FPMR asesinó al Senador Jaime Guzmán Errázuríz a la salida del campus oriente de la Universidad Católica, donde hacía clases.

Sin duda alguna la pregunta que se hacen todos los chilenos es cual era la finalidad de este alevoso crimen, la respuesta es demasiado simple, eliminar a quien tenía el valor para defender la obra del Gobierno de las Fuerzas Armadas.

Jaime Guzmán era un católico admirable, hombre inteligente, un polemista imbatible, un sujeto de una claridad mental envidiable, un ideólogo de inmensa solidez, un anti-comunista convencido, un hombre de una pieza.

Su aspecto menudo puede haber llevado a muchos a equivocarse con el, defendía sus ideas apasionadamente, argumentaba razonadamente, protegía con todas sus fuerzas a los más débiles y desamparados.

Es cierto que cortaron la vida de uno de los mejores hombres que ha producido nuestra tierra, pero olvidaron los enceguecidos criminales, que fueron protegidos desde el Gobierno, que los hombres pueden faltar, pero sus ideas perduran.

Los terroristas, que por cierto están libres, excepto uno preso en Brasil por el secuestro extorsivo de un empresario, trataron de asesinar el alma nacional, gracias a Dios y al temple que nos enseñó Guzmán no lograron su objetivo.

Jaime Guzmán fue un hombre consecuente que vivió como murió, entregando su vida entera a los ideales de un Chile mejor y más justo, por eso, no dudamos que Dios lo haya acogido en su Santo Reino y que esté en el panteón de los grandes de nuestra Patria.

(*) Mario Montes es de profesión Relacionador Público y Director de Diario Reacción Chilena.

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