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Archive for 20/03/10

CHILE Y EL OTRO… TERREMOTO

Terremoto, maremoto… y otro peor: el tsunami social: la oleada de saqueos masivos, de los asaltos a mano armada, de vandalismo destructivo, gratuito, con que una gran parte de la población, en otra hora “respetable”, ha reaccionado dejando al resto de los chilenos, y al mundo entero, boquiabiertos. ¿No era este país un ejemplo de democracia? ¿No era un país modelo listo para entrar en el Primer Mundo?

Las informaciones internacionales tratan de silenciar, minimizar o desviar la atención sobre la ineficiencia casi absoluta con que el gobierno de Bachelet afrontó el terremoto e ignoró el maremoto. Los chilenos ahora ya van sabiendo la cruda verdad de una Concertación “desconcertada”.

El fallo principal que debió ser evitado fue desestimar un posible maremoto. El Almirante Edmundo González, caballerosamente, excusa a la Presidenta y dice que “hubo titubeo por parte nuestra” aunque la verdad es mas compleja. El terremoto fue a las 03:34 horas del sábado 27.  El SHOA (Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada) dio aviso a la ONEMI  (Oficina Nacional de Emergencia Interna) de la alarma  de tsunami (maremoto) a las  03:55.Tal aviso volvió a ser enviado por el SHOA a la ONEMI a las 04:07 horas.

La ONEMI no hizo nada.

Personas que se encontraban en las localidades afectadas por el tsunami, que pudieron ponerse a salvo, testimonian que el oleaje arrasador ya comenzó a las 03:50 y 04:30 horas (Bahía de Concepción) y, algo antes de las 05:00 horas en Bahía Cumberland (isla Robinson Crusoe, archipiélago de Juan Fernández). Curiosamente nadie a nivel oficial o de medios periodísticos informaron de ello.

Hubo sitios, autoridades locales y personas que, sin esperar ordenes de mayor nivel, hicieron lo adecuado: correr hacia las alturas y así se salvaron.

Después… triste bochorno: Bachelet diciendo por televisión a las seis de la mañana que no había tsunami… ¡y el maremoto ya había ocurrido horas antes!

Pero lo peor, por eso escribo “el otro terremoto”, es lo del vandalismo. Yo viví en Chile desde 1957 hasta tres meses después del golpe de las Fuerzas Armadas (11/9/1973). Viví varios terremotos y supe de otros anteriores a mi estadía. Nunca hubo pillaje. Los gobiernos respectivos inmediatamente ponían la zona en manos del ejército y las ordenes, claras y duras se obedecían. ¿Por qué no ahora? Es el amargo fruto social generado por los 20 años de gobierno de la Concertación (socialistas y demócratas-cristianos). Bien lo analiza un artículo del diario chileno La Tercera (*) escrito –para los suspicaces- por un periodista de izquierda y del que extraigo algunos párrafos:

El terremoto del sábado ha sido un evento devastador, pero también revelador. Ha sacado a la luz debilidades acumuladas a lo largo de años en el completo edificio de nuestra sociedad, frutos venenosos de políticas -públicas y privadas-  y de procesos sociales cuyas semillas se sembraron a partir de 1973, se abonaron en los años sucesivos y se regaron generosamente desde 1990.”

Señala este periodista como esos saqueos no han sido solo de delincuentes y maleantes sino “algo aun peor: protagonistas han sido también y en número abrumador, gente común y corriente, la clase de personas con las cuales usted puede toparse en su oficina o en el bus”. Señala con acierto que eso revela una sociedad enferma, una corrosión del sentido de autoridad y una injusticia hacia las Fuerzas Armadas.

“Por 20 años la Concertación no hizo sino debilitar el concepto mismo de “orden público”, expresión que a oídos de su gente suena a cavernaria opresión “del pueblo”. Todo acto de autoridad rigurosa se convirtió, en ese período, en tabú. En el colegio se deterioró la autoridad de profesores y directores, quienes quedaron a merced de un alumnado dotado de infinitos derechos; en la calle se acusó una y otra vez a la fuerza pública de “excesos”, tanto en tribunales como en la prensa, cada vez que encaró con decisión ataques incluso letales contra sus miembros; en el discurso de muchos se legitimó abierta o tácitamente a los “combatientes”  con tal que dijeran representar una causa justa; en la justicia se trató con lenidad a asesinos políticos si acaso su background era “la lucha contra la dictadura”; en fin, siempre hubo razones para justificar la conducta antisocial haciendo de sus hechores víctimas inocentes “del sistema”.

Triste pero revelador. Este no es el Chile que yo viví ni el que yo amo.           Una evidencia: la economía no es todo. La pobreza material, desde luego, es un mal. Pero la pobreza moral es un mal muchísimo mayor. Peor cuando se oculta tras una apariencia respetable, confortable, llena de diversiones y placeres, pero por dentro profundamente desgraciada y canallesca.

(*) http://blog.latercera.com/blog/fvillegas/entry/la_pistola_al_cuello

Luis Fernández Cuervo

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4 de Marzo de 2010

John Muller

Director adjunto del diario El Mundo de España

http://www.elmundo.es

La presidenta Michelle Bachelet ha respondido (el miércoles) a casi todas las críticas provocadas por el terremoto, excepto a una, quizás la más importante: ¿Por qué le tembló la mano a la hora de dictar el estado de excepción constitucional y de desplegar al Ejército en las ciudades más afectadas?

Esta incógnita no encierra una simple crítica política o periodística. Para mí, desde la distancia, es crucial y puede definir el futuro de Chile, porque demuestra cuál es el estado de su curva de aprendizaje. Tengo la sensación de que esta enorme catástrofe ha dejado al país en una delicada tesitura: puede suponer el inicio de una reconstrucción eficaz que lleve a Chile a un futuro próspero o abrir la senda de una pronunciada decadencia.

El terremoto del 27 de febrero y los maremotos posteriores destruyeron, según los cálculos mas optimistas, el 10% del Producto Interior Bruto de Chile (unos 17 mil millones de dólares). La organización de evaluación de daños Eqecat estimó que el coste material de la tragedia oscilará entre 15 mil y 30 mil millones de dólares. El presidente electo, Sebastián Piñera, ha manejado una cifra similar.

Desgraciadamente, las multinacionales ya han tomado nota de esta secuencia catastrófica que ha vivido Chile. Así es de frío el dinero.

Pero el peor legado de esta catástrofe es que ha puesto en evidencia cuál es el verdadero riesgo-país de Chile. Este no reside en su sistema político o en su economía, sino en el castigo de una Naturaleza ingobernable que probablemente se vuelva a manifestar con esta misma crudeza dentro de 20 o 25 años. La única manera de neutralizar este factor o al menos aminorar sus efectos es demostrando que hemos aprendido algo de tragedias anteriores. Pero eso no ha ocurrido.

Cuando Amaro Gómez-Pablo comenzó a retransmitir el saqueo del supermercado Líder de Concepción recordé que debido al terremoto de marzo de 1985 comprobé que la legislación chilena del estado de catástrofe permitía el fusilamiento in situ de aquellos que fueran sorprendidos saqueando o en actos de pillaje. Me pareció una medida extremadamente severa y la atribuí a la arbitrariedad en que vivíamos en aquellos años. Sin embargo, pronto un jurista me hizo ver que esa ley databa del terremoto de 1939 y quizás de antes.

No pretendo promover el fusilamiento de nadie, pero esta norma jurídica era fruto de un aprendizaje práctico de la sociedad chilena. Quizás hoy la medida, por su exagerada dureza, nos parezca extemporánea, pero eso mismo debería hacernos ver que allí estaba 2

la constatación de que nuestros abuelos ya sabían que hay una relación bastante frecuente entre catástrofe y pillaje. Por alguna razón esto, que fue aprendido dolorosamente en 1939, en 1960 y en 1985, fue ignorado esta vez por el Gobierno. No quisiera pensar que el Ejecutivo no quiso declarar el estado de excepción y desplegar al Ejército por temor a que se produjera un reflejo de hace más de 20 años. ¡Eso sí que sería vivir instalado en la ideología y en el pasado!

La Presidenta, que es médico, no supo diagnosticar la crisis con exactitud precisamente en un asunto que era de su exclusiva competencia. Salió el sábado ofreciendo aspirinas cuando tenía entre manos una grave fractura. No sólo una fractura tectónica, sino una fractura expuesta donde se veía el hueso de las desigualdades sociales y de las ligerezas con que Chile se ha ido haciendo trampas en los últimos años. La quebradura ha dejado a la vista la frivolidad de algunos ministros que jugaban minutos de descuento y la desvergüenza de quienes pusieron arena donde había que poner acero y después dicen que los edificios torcidos son como la Torre de Pisa.

Pero la gestión de la crisis estaba en manos del Gobierno. Se puede excusar el lenguaje frívolo o la burocrática respuesta de La Moneda a la ayuda internacional que acudió generosa y se encontró con una puerta en las narices, pero no se puede excusar el

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Despliegan a 7 mil militares en Concepción Cuando vi por la Tele ayer, entrar los tanques con los militares  en el Sur, y la gente los aplaudía con emoción, me acordé…..

Que distinto el comportamiento que tuvieron las autoridades en el terremoto de 1985, cuando el Gobierno Militar, sacó inmediatamente las fuerzas armadas a las zonas con problemas. Inmediatamente se les entregó agua, alimentos y comenzó la reconstrucción de inmediato.

Ahora se vio otra cosa, me dio mucha pena ver a esa pobre gente, que habían pasado un terremoto, un maremoto y más encima se vio   atacada por el lumpen,  chilenos de mala clase  que han sido amparado durante estos 20 años, en que la delincuencia  ya nos sobrepasó.

Me pregunto, ¿Por qué la Presidenta Bachelet no hizo lo mismo?. ¿Acaso su rencor por el pasado, que  ha demostrado durante estos 4 años, en que ha dividido a los chilenos más que los otros 3 gobiernos anteriores, fue superior a prevenir lo que pasó?..

Aquí no sólo han perdido los pobres, sino que gran parte de clase media y Empresarios, aquí todos han perdido.

Amo a Chile, me siento orgullosa de ser chilena, pero sentí verguenza ajena cuando vi en CNN como mostraban las escenas de los saqueos, de como robaban descaradamente, como amenazaban a los periodistas, camarografos.

¿Qué esperaba el gobierno para actuar?..Veía el rostro de aquel que tendrá que hacerse cargo de Chile en unos días más,  y tenía la desesperación marcada, sin poder actuar porque aún es sólo Presidente Electo , sólo pudo hacerles ver que estaban equivocados al no llamar a las FF.AA. ¿ Por qué si la Presidenta se vio superada, no renunció de inmediato?. Estoy segura que las nuevas autoridades habrían procedido mil veces mejor.

¿Es que ella no le conmueve el dolor ajeno ?.  ¿Pudo más su orgullo que  su sensibilidad?.

¿Es que no ha podido perdonar que la Concertación fuera vencida ?. No entiendo, la verdad.

Todas esas cosas no deberían haber sucedido, Chile y su gente está por encima de las pequeñeces,  la mayoría es gente honesta, por eso la actitud del gobierno en realidad, no tiene perdón de Dios. Bueno, total ella no cree en Él así que poco le importa.

Que Dios nos pille confesados para la próxima vez

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