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Archive for 25/01/10

– Los electores de Piñera

El acto electoral del domingo 17 me ha permitido recuperar la ya muy deteriorada confianza en la democracia chilena, que esta vez permitió enmendar  pacíficamente el rumbo que seguía un gobierno socialista y sus asociados.

El pueblo chileno se apartó el domingo 17 pasado, del camino que nos conducía a situaciones políticas tan lamentables como las que sufren actualmente Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, etcétera.

Porque cabe preguntarse, estimado lector, ¿quién eligió al nuevo Presidente de Chile, Sebastián Piñera ?

La Derecha chilena representa el 26% del electorado. ¿Quiénes conformaron entonces el resto de los sufragios con los que Piñera alcanzó el 52% de la votación?

Pues, el pueblo chileno, a pesar de que podrá ser cualquier cosa menos derechista.

¿Qué pasó, entonces?

Siendo el pueblo chileno mayoritariamente de centro izquierda, agobiado por 20 años de gobierno de una coalición inepta y corrupta, buscó en Piñera y la centro derecha la solución de los más graves males que lo han venido aquejando cada día con mayor dureza.

El pueblo espera del nuevo Presidente una política de desarrollo sustentable, pero efectivo, que se traduzca en un aumento verdadero de los puestos de trabajo que deberá generar una economía sana y en expansión.

Busca la conducción seria de una política educacional que le permita enviar a sus hijos tanto a los colegios municipales como a los particulares, a recibir una educación de la  alta calidad que en otra época distinguía a Chile, sin huelgas de profesores ni cimarras estudiantiles.

Busca también ser debida y oportunamente atendido en los hospitales públicos, sin funcionarios en huelga ni operaciones urgentes postergadas a veces por varios meses.

Espera también el pueblo poder circular por las calles y vivir en sus casas sin temor a ser asaltados una y otra vez, generalmente por los mismos delincuentes, liberados una y otra vez por un sistema judicial  permisivo al extremo del absurdo.

Busca igualmente el pueblo que el nuevo Presidente ponga real coto al narcotráfico y la consiguiente degradación de los jóvenes.

Y, por supuesto, busca ser atendido cuando corresponda en los servicios públicos por funcionarios eficientes y honorables, elegidos por sus capacidades y decencia, independientemente de militancias políticas.

Busca también el pueblo el término de las odiosidades y venganzas políticas y del aprovechamiento económico de abusos algunas veces reales, pero generalmente inventados o exagerados para obtener indemnizaciones millonarias a costa de los impuestos de toda la ciudadanía. Quiere la liberación de ya ancianos militares presos a veces por casi 20 años, por cumplir hace más de 30 años, siendo soldados, suboficiales o jóvenes tenientes, órdenes superiores en la represión de la subversión armada y de atentados no sólo a torres de alta tensión y a cuarteles, sino hasta a estaciones del metro, supermercados, colegios y hospitales, en un contexto mundial diferente al actual, en que se temía el estallido en cualquier momento de una tercera guerra mundial, antes del colapso del comunismo soviético, que terminó por derrumbarse solo, por la incapacidad del sistema para dar al pueblo el nivel de bienestar del resto del mundo tanto europeo como asiático, que los avances en la tecnología de las comunicaciones inalámbricas le permitió conocer a pesar de la férrea censura a los medios, propia del socialismo.

Quiere asimismo el pueblo, junto con el orgullo de ser chilenos y herederos del patriotismo y del sacrificio de nuestros mayores en la guerra, restablecer el honor, respeto y afecto a sus Fuerzas Armadas, tan necesario en momentos en que no se puede descartar la posibilidad de alguna agresión por parte de países vecinos.

¿Está claro, entonces, estimado lector, que fue el pueblo quien hizo Presidente de Chile a Sebastián Piñera, y porqué?

El joven Marco Enríquez  -un aparecido que simuló desligarse públicamente del socialismo y se presentó como independiente a favor del cambio-  entusiasmó a la juventud incauta y obtuvo en la primera vuelta la votación increíblemente alta, del 20 por ciento,  había manifestado que sus votos no serían transferidos en la segunda vuelta, no obstante lo cual a la última hora adhirió a Frei, expresando que con ello votaba con el pueblo y contra Piñera.

Pero el pueblo, como hemos visto, votó por Piñera y contra Frei y el continuismo. Me pregunto, ¿podía seriamente esperarse otra cosa de un engendro genético de Enríquez con Gumucio, criado por Ominami?

Su responsabilidad es enorme, señor Piñera. Espero que no defraudará usted al pueblo en el cumplimiento de sus promesas electorales. Y parte de ese pueblo son las familias y el entorno de los presos políticos militares, que recobrarán su libertad con sólo disponer usted como Jefe del Estado que se apliquen sin excepciones las leyes vigentes en Chile, que se han aplicado a todos los terroristas y extremistas del socialismo, pero no así a quienes debieron combatirlos, en cumplimiento de sus deberes militares y órdenes superiores correspondientes. La igualdad ante la ley es de la esencia de la democracia. No necesita usted de ninguna nueva ley  para solucionar este problema.

En efecto, respecto de los procesos pendientes, bastará una instrucción a la judicatura y a los empleados públicos que en su calidad de jueces la integran, no de la forma en que deben fallar las causas, sino solamente que deben aplicar, sin excepciones, la legislación vigente en la República, absteniéndose de aplicar legislaciones extranjeras o convenios  internacionales no ratificados por el Congreso Nacional, sin lo cual no tienen fuerza de ley en Chile, y en caso alguno de efecto retroactivo.

En cuanto a aquellos chilenos que hubieren sido condenados bajo aplicación de doctrinas foráneas o convenios internacionales no ratificados conforme a la constitución política, especialmente cuando se hubiere violado normas legales relativas a la prescripción de las acciones penales, la cosa juzgada o la amnistía, procederá que usted ejercite derechamente las facultades presidenciales relativas al indulto.

Los votos de la familia militar que usted lealmente recibió, señor Piñera, son más de 300.000 y  determinaron la cifra de 3.582.800 que usted obtuvo, mientras la votación por la que usted superó a Frei, que alcanzó 3.359.800 votos, ascendió a 223.000 sufragios. Creo que está demás todo comentario, y está también claro su deber de chileno, de caballero y de hombre de bien.

Finalmente diré que la oportunidad  -que no se dio al asumir la coalición hoy derrotada-  está vigente para todos los servidores públicos de concentrarse en el eficiente y honorable cumplimiento de sus deberes funcionarios y conservar sus empleos. Entiendo que sólo serán despedidos los involucrados en defraudaciones, en abusos de poder, en abandono de sus obligaciones y en otros delitos, pero no la gente decente que haya trabajado correctamente en el servicio público.

www.despiertachile.cl

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