Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 7/01/10


Presidente de la Corte Suprema

Señor Director:

En sus primeras declaraciones, el nuevo presidente de la Corte Suprema, Sr, Milton Juica, se ha referido al gobierno del Presidente Pinochet como “la dictadura”, un epíteto peyorativo discurrido por sus adversarios. Esto es inadmisible, como lo sería que cualquier alta autoridad pública aludiera al gobierno del Presidente Allende como “el régimen marxista-leninista”, al del Presidente Aylwin como “el de los pedacitos más, pedacitos menos”, o al del Presidente Lagos como “el de los sobres con billetes”.

Hermógenes Pérez de Arce Ibieta


Anuncios

Read Full Post »

Patricio Vildosola Forma

“Los regímenes colectivistas, especialmente de izquierda, han tratado de erradicar la espiritualidad de las personas, y no han podido. Han tratado de igualar a las personas, que no son igualables. Han tratado de definir lo que deben aprender, no cómo deben aprender. Adoctrinan más que educan. Escribe Sergio Melnick.

Estoy orgulloso de ser conservador en lo moral y creer en Dios. Como lo estoy de ser progresista en la economía, tecnología, diseño y la organización. Estoy orgulloso de defender la sociedad que maximiza libertad de las personas, y por eso soy de derecha. Creo que las personas son muy distintas entre sí, pero no mejores ni peores, simplemente diferentes. En esa diversidad radica la riqueza de la especie. El tratar de homogeneizarlas es el peor daño al ser humano, que lucha desde siempre por diferenciarse. Creo en la igualdad de oportunidades como la esencia de la política social, y no en el asistencialismo, salvo en la emergencia. La pobreza y desigualdad extremas son sin duda una emergencia, como Chaitén.

La verdadera libertad es una gran aspiración humana, y ésta debe necesariamente ir acompañada de la responsabilidad individual. La libertad esencial tiene que ver con la elección de valores y el respeto a los demás. Por cierto hay responsabilidades colectivas, pero nada hay peor que traspasar la responsabilidad personal a un Estado difuso, al final siempre opresor cuando crece en forma desmedida. Nada es humanamente más digno que la propia autonomía, el logro del empleo productivo, la independencia, la capacidad de tener emprendimientos propios, el desarrollo de la imaginación, de poder guiar personalmente a los hijos, el elegir las creencias.

Creo entonces fundamental distinguir entre el Estado y el gobierno, los que la izquierda siempre quiere igualar. El gobierno es una necesidad de la convivencia y la defensa común, pero la sociedad ideal es precisamente la que requiere menos gobierno y más Estado, es decir, la mayor autorregulación posible. Por cierto, a mayor complejidad de la sociedad, mayor es la necesidad de regulación de los mercados y relaciones, por las asimetrías de información.

Es un tremendo absurdo tratar de oponer livianamente progresismo a conservadurismo. No creo que exista nadie en contra del progreso. De eso trata la vida humana misma. La pregunta es cómo se debe hacer para realmente progresar. Es preciso entender que el progreso es diverso: material, organizacional, relacional y espiritual, una condición única del ser humano. Los regímenes colectivistas, especialmente de izquierda, han tratado de erradicar la espiritualidad de las personas, y no han podido. Han tratado de igualar a las personas, que no son igualables. Han tratado de definir lo que deben aprender, no cómo deben aprender. Adoctrinan más que educan. Los humanos no se pueden formatear como computadores, como cree la izquierda, para hacer un “hombre nuevo”. Ese ha sido el eje de todos sus fracasos.

Los conservadores no se oponen al cambio, sino al contrario. El tema es la forma de realizarlo. Los que se dicen progresistas en realidad son generalmente disruptistas, y normalmente terminan haciendo más daño que bien. La sociedad tiene miles de años y una cierta lógica, tal como la naturaleza, y en ambos casos debemos tener cuidado de no quedar peor que de donde partimos. ¿Es malo acaso ser conservador con el medio ambiente?
No es lo mismo ver al ser humano como un lobo que como una oveja. En ambos casos el tipo de organización que se requiere es diferente. Ese es el debate Hobbes/Rousseau y la base de las grandes teorías del contrato social. Nadie tiene toda la razón. Pero los “progresistas de izquierda” se creen iluminados, redentores.

Con sólo buenas intenciones no se gobierna una nación. La PSU se hizo para emparejar la cancha, pero resultó justo al revés. Las becas Bicentenario son una gran idea, pero han sido muy mal otorgadas. El medio ambiente es fundamental, pero requiere acciones claras que no están, y hasta el famoso “gerente del aire” desapareció. El transporte urbano requiere mejoras, pero no al estilo del Transantiago. La delincuencia ha sido mal abordada. La educación es un fracaso, con enormes gastos. El Auge es quizás una buena idea, pero no lo logran gestionar adecuadamente. El manejo de los hospitales es casi trágico. El Sename hace agua por todos lados. La Conadi, otro desastre. La productividad ha caído año tras año durante Bachelet, así como la corrupción ha subido año tras año. EFE se desangra. El aparato estatal se anquilosa diariamente. Los empleados públicos hacen huelgas ilegales. El desempleo es sistemáticamente alto hace más de 10 años.

Entonces Bachelet, de muy magros resultados en su gestión, tiene razón: no da lo mismo quién gobierna.

Sergio Melnick
“La Segunda”

Read Full Post »

ASI SE ESCRIBE LA HISTORIA

Estimado  Coronel

Desde Valdivia le escribo para decirle que la CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA ha puesto fin a todos los autos de procesamiento apelados en causas con acusaciones absolutamente falsas, y que obedecían a un plan para someter a proceso a distinguidos oficiales y suboficiales de Ejército y Carabineros. El impacto que se perseguía, era evidentemente el utilizar políticamente los procesamientos, para así, utilizar estos procesos y otros, como ya consta, con fines únicamente de criticar al Gobierno de las Fuerzas Armadas, único aspecto que une a la Concertación, actualmente en descomposición.

Lo interesante es que la ILUSTRISIMA CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA, por voto unánime, dejó sin efecto los autos de procesamiento por “TORTURAS”, al haberse demostrado la completa falsedad de las imputaciones.

Como recordarán ya  la CORTE HABIA ACOGIDO UN RECURSO DE AMPARO cuando se había procesado con falsedades idénticas a las de este caso a un distinguido General de la República, ex Vicecomandante en Jefe del Ejército y ex Senador.

Todos los militares y carabineros procesados respecto de los que se apeló quedaron absolutamente libres

Fíjense que en su odio, con estas falsedades se había obtenido que sometieran a proceso a un distinguido militar…..ya fallecido.

AFORTUNADAMENTE LA CORTE DE APELACIONES PUSO FIN A LOS ABUSOS CONTRA MILITARES EN LA REGION DE LOS RIOS

Noten además, estimados camaradas, que no hubo necesidad de señalar absolutamente nada sobre amnistía, prescripción, media prescripción y aplicación de tratados de fecha posterior a 1973.  No fue necesario, porque todo es FALSO.

Basta un ligero examen de los procesos para darse cuenta que se trata de mentiras.

Tenemos que dar a conocer que estos procesos son tortuosos, falsos y sin antecedentes reales, sus hojas sólo contienen odio, tal y como ha dejado al descubierto la ILUSTRISIMA CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA, por UNANIMIDAD

UN ABRAZO Y ¡LIBERTAD PARA NUESTROS HEROES PRISIONEROS!

CRL ( R.) Arturo Ruiz Symmes

Read Full Post »

MUSEO DE LA MEMORIA

Museo de la Memoria

Señor Director:

La iniciativa del Museo de la Memoria tiene problemas. De hecho, cuesta entender y explicar una memoria segmentada sólo a partir de una cierta fecha, como si ese hito fuere un verdadero muro de Berlín que no deja pasar nada. Va contra la naturaleza de las cosas. Don Patricio Aylwin usó este método al escribir los recuerdos de su larguísima vida política: comienzan a las 08:00 de la mañana del 11 de Septiembre de 1973. Sobre lo que ocurrió antes de esa hora y día guarda silencio, a pesar del protagonismo que le cupo en la época.

Este tipo de maniobras esconden algo. Algo grave o complejo, porque en el fondo es un procedimiento asombroso de tratar la historia del país.

El columnista Carlos Peña justifica la segmentación de la memoria, en el entendido que el asunto hay que centrarlo únicamente en la violación de los DD.HH. durante el período específico del Gobierno Militar. Su tesis, si lo entiendo bien, es que al ampliar la memoria a las causas y circunstancias en que se cometieron estos crímenes, podrían terminar teniendo alguna explicación.

Me parece que el columnista confunde dos cosas. Una, que al investigar las circunstancias de un aparente delito, al final se concluya que no fue tal, pues hay elementos, por ejemplo, que lo convierten en un acto lícito de defensa propia o de ejercicio de la autoridad. Estoy seguro que no es éste el sentido que le preocupa al Sr. Peña. Aunque debería preocuparlo, y mucho, al menos por su calidad de abogado. La otra es un argumento muy delicado  pues supone que hay crímenes que, a pesar de ser crímenes, se pueden explicar, en el sentido que no merecen reproche moral. No conozco ninguna doctrina ni ideología que sostenga algo así; salvo, por supuesto, el leninismo (al que todavía suscribe el Partido Comunista chileno).

Lo que pasa es que al ahondar en las causas y el contexto en que ocurrieron estos hechos, al final, podría suceder que las responsabilidades políticas, por el odio y la violencia, estén en el lado contrario de lo que muestra el Museo. Porque éste es una iniciativa básica y fundamentalmente política, no es una galería de los más famosos crímenes de particulares. Por lo mismo, si es una memoria verdadera no puede ocultar que la historia de estos hechos remonta, en una relación de causalidad ininterrumpida, a las políticas antidemocráticas y violentas de la izquierda en general, y terrorista de los grupos más ultra antes, durante y después del Gobierno Militar.

El Museo de la Memoria como está concebido se parece a los Museos Oficiales de la era de Stalin o de la ex Europa Oriental, donde se escondían las verdades que no eran coherentes con el discurso oficial. Y es una lástima, porque un Museo de la Memoria verdadera, total, hasta que duela, le haría muy bien al país y a las próximas generaciones.

Carlos Goñi Garrido.

Read Full Post »