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Archive for 5/01/10

LOS MEJORES CHISTES.

Humor-The Cinic.Dic.009

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Opinión y sugerencias

Sr.

Director:

La presidente de la concertación no ha desmentido el calificativo con que el diario peruano La Razón la identificó, lo cual debe hacer a menos que tal calificativo corresponda a la verdad.
El silencio guardado por la presidenta ante las acusaciones peruanas de aspectos femeninos desconocidos para los chilenos habla por si mismo.
De no existir una demostración pública por parte de la afectada debemos asumir en Chile que tal calificativo es correcto.

Roberto Valdés

Hora: Miércoles Diciembre 23, 2009 at 4:06 pm
Dirección IP: 190.95.110.3

Enviado por un visitante a tu sitio no verificado.

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¡HAGAMOS MEMORIA!

http://www.despiertachile.cl

En un artículo de prensa del mes pasado, el escritor, profesor y doctor en filosofía don Víctor Farías, escribió un artículo que, consideramos, complementa su exitosa obra “La muerte del Camaleón”, que hemos estimado necesario hacer extensivo a nuestros lectores. A continuación se expone.

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Hermógenes Pérez de Arce

Su columna semanal en el diario EL MERCURIO

Miércoles 26 de enero del 2005

Decirles a los militares caídos tras las líneas enemigas que deben “acostumbrarse a que las leyes se cumplan” es una burla cruel y odiosa.

Con la excepción de la sugerencia de Soledad Alvear de penalizar cualquier alusión al sobrepeso de las candidatas concertacionistas, alusión que explicablemente formuló Jacqueline van Rysselberghe respondiendo a la crítica de su propia falta de peso, la frase más reveladora del estado de ebriedad de poder de la Concertación fue la del ministro Ravinet, relativa a los militares procesados y al suicidio de uno de ellos: “Estos señores tienen que acostumbrarse a que las leyes se cumplan”.

Pues el suicidio del coronel Barriga derivó, precisamente, de que no se le reconocieron sus derechos legales, como el de ser procesado sólo mediando pruebas de culpabilidad, ver acogidas las causales de extinción de responsabilidad que lo favorecían y, por último, ver respetada la privacidad de su hogar y su trabajo, alterada la primera y perdido el segundo por esas impunes manifestaciones del odio marxista, las funas (si bien debemos congratularnos de que, por el momento, estén sustituyendo a los asesinatos extremistas que antes cobraron la vida de uniformados y civiles).

Decirles a los militares caídos tras las líneas enemigas, que ven así violados todos sus derechos y que son verdaderos perseguidos políticos, que deben “acostumbrarse a que las leyes se cumplan” es una burla cruel y odiosa. Lamentablemente constituyen el sector más débil de nuestra sociedad y ya casi no reaccionan. Las excepciones pueden contarse con los dedos de una mano: los generales Norambuena y Núñez, el coronel Labbé y los almirantes Arancibia y Martínez Busch, todos ellos en retiro. Por lo menos alzan sus voces en protesta.

Una conjugación entre el lavado cerebral masivo de quince años y el cinismo de hombres de gobierno y jueces oficialistas permite incluso que se tenga por verdadero, en sentencias judiciales y declaraciones públicas, algo probadamente falso: que la amnistía y la prescripción son inaplicables en virtud de los tratados internacionales. No hay un solo tratado aplicable a los hechos de hace treinta años que desconozca dichas causales de extinción de responsabilidad. Por el contrario, los convenios de Ginebra recomiendan, en caso de guerra interna, una amnistía amplia, como la que en Chile favoreció en 1978 a cerca de mil quinientos extremistas y hoy se niega a los uniformados. Ello sin olvidar que los terroristas autores de muertes, lesiones y daños después de la amnistía y antes de 1990 han sido indultados.

Pero la iniquidad se eterniza. Sirva de ejemplo el desafuero y procesamiento del general Pinochet por el supuesto fusilamiento, atribuido a la comitiva de su delegado, el general Arellano, de una docena de personas en Copiapó. Ese fusilamiento y hasta la petición de las respectivas sepulturas en el cementerio local habían tenido lugar antes de arribar la comitiva. Lo publicaron los diarios de la época. Pero el inicuo procesamiento permanece ya por cinco años y las cortes no han sido capaces de revocarlo. ¿Puede llamarse a eso “justicia”? ¿Puede alguien pedir a las víctimas de abusos como ése, que abundan, “acostumbrarse a que las leyes se cumplan”?

Ya Aristóteles, en la antigüedad, condenaba el gobierno donde “todo viene determinado por el voto de la mayoría y no por la ley”, y afirmaba: “Cuando el gobierno está fuera de las leyes, no existe estado libre” y “cuando centra todo su poder en los votos del pueblo no puede, hablando con propiedad, llamarse democracia”.

Acá, para los uniformados, no hay legalidad ni, por tanto, libertad ni democracia. Ya está. Es la suerte de los vencidos. Pero, por lo menos, no se burlen de ellos.

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RECONCILIACION.

Por Vladimir Vaccaro Yob

Conciliar es componer y ajustar los ánimos de los que estaban opuestos entre sí.

Reconciliación significa atraer y acordar los ánimos desunidos.

Son términos opuestos a venganza.

No obstante lo anterior, como todos sabemos, en Chile se ha usado la palabra reconciliación en la denominación de diferentes organismos, creados por los gobiernos de la Concertación, para ejecutar una venganza contra aquellos chilenos que combatieron el terrorismo, conforme a su preparación profesional y que permitió salvar infinidad de vidas de inocentes, aunque no todas, desafortunadamente.

Esta venganza del marxismo derrotado entonces, se ha llevado a cabo en todas las formas posibles, incluyendo el asesinato, aún cuando ya había terminado el período del gobierno que salvó a la Patria de que se instalará en ella una tiranía comunista.

La venganza se lleva a cabo hasta ahora, en todas las formas posibles, tales como sobrepasar y marginarse del cumplimiento de las normas del Estado de Derecho, con la complicidad de jueces espurios y prevaricadores, que degeneran el cumplimiento de la legalidad vigente, al aplicar leyes inexistentes en nuestro orden jurídico, no insertas en nuestro Código Penal, o disposiciones de tratados internacionales que Chile no había suscrito y/o validado a la fecha de los acontecimientos que, injustificadamente, motivan los juicios. En ello reciben el apoyo de algunos miembros del Poder Legislativo, cuyo historial de terroristas o de apoyo a ellos, es conocido, como también sucede en el Poder Ejecutivo.

Con lo anterior, se producen situaciones inconcebibles, como es el caso de aquellos chilenos que han sido acusados, juzgados y condenados, por secuestro permanente (o calificado), que han cumplido completa su pena de prisión y han salido en libertad, no obstante que su delito es “permanente”, es decir, se supone que siguen teniendo en su poder al secuestrado, lo que implica seguir cometiendo el delito por el que fueron condenados y cuya pena de prisión cumplieron. Valga dejar constancia, que nunca se buscó al secuestrado, porque, obviamente, sabían que no existía tal secuestro por parte de las autoridades judiciales. En fin, es una historia incomprensible a la luz de la razón y la lógica, absurda y fundamentalmente falsa, de falsedad absoluta. Lo que sí constituye lo antes expresado, se denomina venganza y sobre esto y tantos otros casos, suma y sigue, no se eleva ni una sola voz siquiera, para denunciarla.

Además, no contentos con lo anterior, ahora quieren hacernos creer,  a través del Museo de la Memoria, próximo a inaugurarse en este mes, que lo ocurrido entre el 11 de Septiembre de 1973 y el 11 de Marzo de 1990, es decir, en el período de vigencia del Gobierno de las Fuerzas Armadas, durante la lucha contra el terrorismo, existió por generación espontánea, sin causa ni motivo alguno, que los uniformados se tomaron el poder porque estaban aburridos en sus cuarteles, estando la Nación como una taza de leche, no había ningún problema grave, el pueblo desarrollaba sus quehaceres en completa paz, sin problema alguno de abastecimiento, en que las industrias y los campos producían a todo vapor y Chile era la copia feliz del edén, en que todos los poderes del Estado se respetaban entre sí y la tranquilidad y el orden reinaban por doquier.

¿Hasta cuándo y hasta dónde quieren llegar estos hipócritas que auspician y cooperan en la creación de dicho Museo?

Esperamos que el 17 de este mes, tengamos la respuesta y que esta llegue desde el 11 de Marzo de 2010, con un nuevo gobierno que lleve a cabo la principal tarea nacional pendiente, que es la reconciliación, con el término de todos los procesos llamados de DD.HH. y la inmediata libertad de quienes sufren penas de prisión, por haber salvado a Chile, restituyéndoles su dignidad y sus derechos.

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